Artículos interesantes y en lenguaje sencillo sobre psicología infantil y adolescente para brindar orientación a padres y/o profesionales. Creemos que : "Padres mejor informados, mejores padres"
viernes, 6 de enero de 2012
Perú : Nace la Asociación ¿Dónde está papá?
miércoles, 10 de agosto de 2011
Cuando está por llegar un nuevo hermano : Ideas para integrar a los nuevos hermanos en un ambiente de armonía
Esa misma pregunta me la hacían mis hermanas y algunas amigas (todavía sin hijos) cuando estaba por nacer mi segundo bebé: “¿lo querrás igual que al primero?”. Yo, muy tranquila, respondía: “¡claro que sí!”. Y por dentro pensaba si sería verdad. Claro que a mi segundo hijo ya lo quería desde que vi las dos líneas en la prueba de embarazo, y en el momento que me encontré con su carita olisqueándome al segundo de nacer, se unió a la bola indescriptible de amor que sentía por mi hijo mayor, no dividiéndola sino haciéndola más y más grande.
martes, 5 de octubre de 2010
La paternidad después del divorcio
Escritor y periodista.
Me derrumbo. Me derrumbo. Me derrumbo. Copiaría y pegaría la frase eternamente pero no soporto esa facilidad. Una posición cómoda: el sufrimiento injustificado. Claro que mi mujer acaba de abandonarme. (...) Querría otra cosa, seguro que sí. Pero no sé cómo hacer. El fracaso despliega sus alas gigantescas sobre todos los rincones de mi vida. Oscuro, oscuro. Ser para llorar.
Durante años nadie pudo decir que hubiese visto desprenderse una sola lágrima de mis ojos. Ahora mi hija me dice: “Papá, voy a vivir con mami y te voy a extrañar mucho y voy a venir a visitarte”. Y yo me encierro en el cuarto y oculto la cara entre las manos. Falta un día para fin de año (pasaron cinco entre una y otra fase) y hoy es la última noche que Ana duerme en casa.
Salimos a cenar a lo de unos conocidos. Ella está hermosa y contenta de usar su vestido de gasa; ríe y juega con sus amiguitos y cada tanto se sienta sobre mis piernas y me dice: “Papá te amo”. Después, en el taxi de regreso se durmió en mis brazos y cuando la cargué para bajarla sus dedos no soltaban un juego de ladrillos azul. No pude cambiarle la ropa y a la madrugada mojó su vestido blanco y las sábanas rosadas. Todavía no cumplió cuatro años y ya es 31 de diciembre y no va a vivir más conmigo. Vendrá sólo a visitarme.
A la mañana fuimos a una juguetería a comprar un salvavidas para cuando venga y se meta en la pileta de lona, y un cubre colchón, por si sigue mojando la cama, y una caja con veinticuatro marcadores de colores porque quería dibujar un arcoirirs. “Nadie me enseñó a dibujar un arcoirirs, papá.” Yo le enseñé y ella separó los marcadores en colores para hombres y para mujeres. Los colores claros eran colores de mujer, y además del pasto verde y el sol amarillo dibujé estrellitas negras.
Estuve una hora, dos horas, esperando que la madre pasara a buscarla y se fueran. Quería quedarme solo, terminar de una vez. Mi hija me pedía lo de siempre, un cuento con animales, que sea largo y que termina mal para todos. A medida que se iba acercando el momento en que Paula vendría, mi voz enronquecía, yo quería apartarme y no hablar. Al mismo tiempo, pensaba que recién iba a recuperar a mi hija, tenerla de verdad, cuando dejara mi casa. Mi hija siempre fue preciosa para mí. Desde que nació, el sinsentido del mundo se condensó hasta convertirse en un punto insignificante, y lo único que tuvo consistencia del ser, el brillo y la dimensión de lo existente, fue su presencia. Pero al mismo tiempo su realidad cotidiana se volvió un obstáculo para que la adoración que siento por ella se convirtiera en una totalidad suprema. Las veces que me enojé y le grité porque se portaba mal, las veces que le pegué...
Paula acaba de llevársela. En la despedida, yo le di un beso a Paula y Ana dijo: “Si se dan besos de novios yo no me puedo ir”. La madre le dijo: “Son besos de amigos” y después se volvió hacia mí y dijo: “Nunca vio que nos diéramos besos de novios”. Y se fueron de la mano. Yo me quedé en la puerta viéndolas irse y conteniendo las lágrimas. Ana llegó hasta la esquina y se dio vuelta y me saludó, me tiró un beso, sopló en el aire y después se volvió hasta su futuro.
Estoy solo y tengo que sobrevivir. Entro en mi casa, me tiembla la mandíbula. Empiezo a llorar, quiero gritar pero que no me escuchen los vecinos. Abrazo la pared, de golpe el dolor desaparece. Mi hija y mi ex mujer se borran en el aire. Siempre estuve sólo, no hay nada, nunca hubo nada. Ese cuerpito frágil y alegre diciéndome adiós. Mi hija tiende el puente de plata con la vida. Tengo que ir a comprar cosas: la casa no debe estar vacía cuando ella venga a visitarme”. Fragmento de su novela “Derrumbe”. (Mondadori).
Sergio Sinay.
Escritor y periodista.
La paternidad, en su sentido más profundo y trascendente, no se define desde la biología ni desde el estado civil. No basta con procrear para ser padre (o madre). Y la condición de separado o divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad, como la maternidad, es una función que se define por su ejercicio, por sus contenidos. Las funciones del padre incluyen la de agente socializador de sus hijos, la de instrumentarlos para salir al mundo, la de guiarlos en experiencias iniciáticas, la de transmitir, a través de su conducta, valores esenciales para la convivencia y el desempeño en el universo externo y la de ponerlos en contacto vivencial con manifestaciones de la emocionalidad masculina.
Intencionalmente no he mencionado las funciones de proveedor material o de protector físico, a las que nuestra cultura redujo durante mucho tiempo, pobre y tristemente, el papel del padre. A tal punto este mandato impregnó a generaciones enteras de varones y mujeres, que aun hoy, más allá de discursos psicológicamente evolucionistas o de posturas progresistas en el discurso (aunque no tanto en las conductas) estos atributos siguen apareciendo ante el padre varón como exigencias ineludibles. Pero lo cierto es que un padre cumplirá sus funciones si se conecta con todas las áreas que mencioné anteriormente y si se compromete de hecho con ellas.
Sin ese cumplimiento, la paternidad (como la maternidad cuando sus funciones específicas están desatendidas) será un simple acto o accidente biológico. Por lo demás, un padre puede separarse de la madre de sus hijos, sin divorciarse de ellos. El ejercicio de la paternidad (como el de la maternidad) en su sentido esencial requiere de conciencia y voluntad. Es un ejercicio de responsabilidad, no en el sentido de carga u obligación, sino en el de elección y capacidad de respuesta ante los efectos de esa elección. Hay divorcios más difíciles y otros más fáciles. En algunos los hijos se convierten en proyectiles de una batalla entre sus padres o en botines de sucesivas rapiñas emocionales con las que éstos procuran dañarse. Y hay separaciones en donde los ex cónyuges no olvidan que fueron responsables en la creación de la vida de sus hijos y responden pensando ante todo en lo mejor para los chicos. En los primeros casos, los padres varones suelen apartarse (por propia voluntad o por manipulación materna) de sus hijos. En los segundos ejemplos, encuentran nuevos y nutricios modos de continuar presentes (y funcionales) en la vida de ellos.
En ambas situaciones conviene recordar dos cosas: La paternidad es una construcción, adquiere significado a través de acciones y de presencia, va más allá de enunciados y de comprobaciones biológicas. Todos los hijos son elegidos (“descuidarse” es una forma de elegir) y su presencia es una pregunta personal y dirigida que sólo el padre (y la madre) pueden responder.
Un padre separado, entonces, no es menos padre y su situación puede ser el puntapié para convertir su paternidad en un ejercicio activo, conciente y responsable porque a veces, cuando está asegurada la rutina de vivir bajo el mismo techo, esto no ocurre. Vivirlo así es, casi, una decisión moral.
Julio Trucco.
Fundador de la Asociación de Nuevos Padres.
En 1987 me divorcié siendo padre de dos hijos de dos y tres años. A partir de ese momento tuve la oportunidad de experimentar cómo es ser un padre separado. Hay mil preparativos para casarse pero para separarse, ninguno. Quise seguir criando a mis hijos, no me conformaba con sólo visitarlos. Pretendí pasar tiempo con ellos, no sólo “tiempo de calidad” sino cantidad de horas. Decidí ocuparme de sus necesidades y además, pagar alimentos. Pero como cualquier persona que va en contra de las costumbres de la época, sufrí los rigores de una sociedad y de una jurisprudencia sexista. En ese momento, el estereotipo masculino era el del padre proveedor y la madre cuidadora y oponerse era ir en contra de lo establecido. El litigio judicial incluyó cientos de horas de audiencias, entrevistas, testimoniales, denuncias, ejecuciones sumarias y embargos.
En 1995 escribí una carta de lectores al diario Clarín en la que contaba mi experiencia. A los pocos días, muchos padres que se sentían identificados con mi situación se pusieron en contacto conmigo. Una tarde nos reunimos casi doscientas personas con la misma problemática. Nos organizamos y fundamos ANUPA (Asociación de Nuevos Padres). No nos conocíamos, teníamos distintas posiciones económicas y niveles culturales, pero no necesitábamos abundar en detalles para entendernos.
Nos preguntábamos: ¿Cuántos niños pierden la cotidianeidad de un vínculo tan importante en detrimento de su propia psiquis? ¿Por qué el rol del padre después del divorcio es objeto de la manipulación de letrados, funcionarios judiciales, ex cónyuges y de la prensa?
Hoy, a veinte años de mi separación, veo que cada vez son más los padres que quieren participar activamente en la crianza de sus hijos. Los medios también muestran un nuevo prototipo de padre, más tierno, cariñoso y afectivo. Los modelos anteriores, en cambio, auspiciaban figuras tradicionales de "jefes de familia" distantes. Los nuevos arquetipos de padre luchan por sus hijos, se preocupan por ellos, marchan con sus bebés sujetos al pecho o se levantan por la noche para atenderlos. Los cambios en los roles son fácticos, resta que las leyes y la jurisprudencia de familia reflejen los cambios que ya se dan en la realidad.
Creo que la tenencia compartida tiene algunas desventajas. Muchos padres divorciados acuerdan compartir la crianza de sus hijos, pero su verdadera aspiración es obtener una tenencia monoparental. Quieren que el menor elija a uno y descarte al otro. Esta situación provoca que traten a su hijo como un verdadero “niño divino”. Y con ese objetivo en la mira, cualquier seducción es insuficiente. No lo castigan cuando corresponde por miedo a perder terreno ante el otro.
Desde ANUPA difundimos la opción de la tenencia compartida de los hijos como una opción más después de la separación de los padres. Consideramos que una opción tan importante como compartir la crianza de los hijos del divorcio, no puede estar fuera de la letra de la ley.
Consejos para padres divorciados
1) No divorciarse de los hijos.
Distanciarse de la madre no implica separarse de los hijos. La condición de divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad es una función que se define en su ejercicio.
2) El nuevo papá.
El modelo de paternidad tradicional auspiciaba padres distantes, poco dados a las caricias y los juegos. Los nuevos arquetipos luchan por sus hijos, cambian a los bebés y se levantan para atenderlos.
3)El papá multifunción.
Trascender el rol de proveedor material y cumplir otras funciones como guiar, transmitir valores para el desempeño en el universo externo y vincular a los chicos con la emocionalidad masculina.
4) Cantidad y calidad.
Es importante que un padre pase tiempo con sus hijos. El concepto “tiempo de calidad” es engañoso porque un vínculo sólido se construye cuando ambos comparten los detalles de la vida cotidiana.
5) Otra oportunidad.
La separación puede ser el puntapié para convertir la paternidad en un ejercicio activo y responsable. A veces, la rutina de vivir en la misma casa, afecta el papel del hombre en la crianza de los hijos.
6) No pedir permiso.
Muchos hombres esperan que las madres habiliten su rol cuando en realidad deberían asumirlo sin pedir permiso. La paternidad es un derecho que se adquiere cuando nace un hijo.
7) Dejar de ser hijo.
Cuando un hombre se convierte en padre, abandona el rol de hijo y se conecta con otros aspectos de la masculinidad. Un adulto sabe asumir su responsabilidad y dar protección y apoyo emocional.
8) Poner límites.
Un padre debe poner límites, establecer normas y códigos y orientar. La separación no debería convertir a un papá en un seductor de sus hijos con la mirada más atenta en el divorcio que en su rol.
¿El padre separado o divorciado es menos padre?
viernes, 17 de septiembre de 2010
Mis hijos y mi novio
jueves, 19 de agosto de 2010
14 Pedidos de un hijo a su padre
domingo, 24 de enero de 2010
La nueva pareja de mamá (o papá)
Es difícil, pero no imposible. Hay que tener claro que cuanto más pequeño es el niño más fácil será la aceptación de esa nueva persona. Cuanto más mayor sea o más traumática haya sido el proceso de separación o la pérdida de un progenitor más difícil será.
Pero, ¿cómo se le dice al niño que mamá o papá "tiene un novio"? Sólo de pensarlo a más de uno le tiemblan las piernas. Hay que tener claras una serie de cuestiones:
- Asegúrate que quieres apostar por esa relación de pareja. Si no estás segur@ mejor espera, no es conveniente aturdir al niño conociendo muchas parejas.
- No hay que mentir al niño, y se le debe proporcionar información poco a poco. Al principio vale que hablemos de un amigo/a que haz conocido, pero antes o después hay que llamar las cosas por su nombre. No se puede hacer como los jóvenes de hoy, que siguen llamando amigos a sus novios hasta el día antes de la boda. Si es novio se le llama novio.
Cómo llamar a la nueva pareja
Una vez que se lo has dicho, tendréis que ser muy cuidadosos en la forma en que se lo presentas y en cómo lo introduces en esa relación de padre/madre e hijo:
- No hay que forzar la relación con el nuevo miembro. Al principio hay que procurar que se conozcan fuera del domicilio familiar. Planificar alguna actividad que sea corta y que pueda ser agradable para el niño. La relación debe ser natural, si se fuerza mucho la situación y te empeñas en que caiga simpático/a o haces excesivos halagos a la persona nueva, es probable que consigas el efecto contrario.
- No intentes comprar su cariño con regalos.
- Hay que ser natural en las muestras de cariño tanto con la pareja como con el niño. No caigas en los excesos pero tampoco las reprimas en absoluto. Una cosa es que de vez en cuando haya una demostración de afecto -un beso, una caricia, cogerse de la mano�- y otra que no corra el aire. Lo mismo pasa con el niño. Normalmente, no les gusta que un extraño los acaricie o abrace excesivamente, por lo tanto, tomaos vuestro tiempo.
- De repente no puede aparecer el novio/a hasta en la sopa. El niño tiene que seguir disfrutando de momentos a solas con sus respectivos padres.
Si son el progenitor que no tiene pareja, no saboteea la relación de vuestra ex pareja delante del niño. Lo único que consigues con ese enfrentamiento es hacer sufrir al niño. Y por cierto, evita hacerle un interrogatorio sobre esa nueva persona, porque al final el pequeño te contará lo que quieres oír, no la realidad.
La aparición y aceptación de esa nueva persona suponen muchos cambios en la vida del niño. La más importante es que de repente se da cuenta de que sus padres biológicos ya no se van a volver a juntar. Normalmente, los niños siempre albergan la ilusión o fantasía de la reconciliación de sus padres. Por tanto, hay que dejar muy claras las cosas al niño y no alimentar esas fantasías.
Por otro lado, el niño puede sentir que si acepta por ejemplo a ese novio está traicionando a su padre biológico y por tanto da igual cómo sea éste porque de entrada será rechazado. Hay que explicar bien al niño cuál es el 'rol' que ocupa cada uno. Nadie puede reemplazar a su mamá o papá -aunque éste hubiese fallecido-.
No desesperen en el intento. Se necesita tiempo, mucha paciencia y muchísimo diálogo.
Fuente : diario El Mundo (España)
martes, 27 de octubre de 2009
Mitómanos : un impulso por mentir
Ligadas a la fantasía: suelen decir: “Yo no me comí el dulce, fue el angelito que bajó del cielo”. Este género no tiene ningún problema; por el contrario, se deben estimular. La mejor forma de hacerlo es leyéndoles cuentos y, más adelante, inscribiéndolos en un taller de escritura.
Compensatorias:“Mi papá me recogió ayer en su carro”, aún sabiendo que su padre no tiene automóvil. Se trata de la típica actitud de un menor que está equilibrando sus carencias con falacias. Sufre problemas emocionales y se siente excluido de la sociedad, en especial de sus amigos. Utiliza las mentiras para proyectar mejor su imagen.
Problemáticas : “No me dejaron tareas”Mienten para evitar un castigo. Además, involucran a terceros en su mentiras. “Yo no rompí el vaso, fue él”.
Es por esto que los padres deben ser los mejores observadores de sus hijos. Esas características de mentiras reflejan la inseguridad del menor, baja autoestima, depresión, ansiedad y agresivos del estado de ánimo.
En este momento sus pautas educativas deben verificarse, porque el niño puede estar mintiendo para evitar ser regañado. Christian Muñoz, siquiatra infantil, sugiere el diálogo y el buen ejemplo como armas de educación.
“Se debe dialogar con ellos, analizar la razón de la mentira, hablarles sobre la importancia de los valores, corregir la conducta y no condicionarlos, porque el castigo muchas veces los obliga a seguir mintiendo”.
Otra recomendación de Muñoz es que los padres no presionen a sus hijos y que no sean tan estrictos. “Es inecesario recalcar en los menores la importancia de ser un buen estudiante, hijo y ser humano, pero no se debe presionar con castigos ni agresiones físicas, porque el pequeño seguirá incurriendo en el engaño, con el fin de salvarse y protegerse”.
Lo mejor que puede hacer es explicarle que usted es un padre y un amigo incondicional y que no es necesario recurrir a la imaginación para salir de conflictos.
El mitómano
Es el que, a pesar de la confrontación, persiste en la mentira. Existen videos y fotos, y él se niega a aceptarlo.
Asume conductas desafiantes y de agresividad verbal y física.
Presenta inconvenientes en su desempeño social, familiar y escolar.
Utiliza la mentira para favorecerse y no le causa ningún tipo de remordimiento.
Hay niños que mienten porque no han tenido el respaldo de los padres. Cuando a esta condición se suma el exceso de autoridad, la mentira se puede condicionar y hacer que persista hasta la vida adulta.
La mitomanía trae consecuencias como robo, transgresión de las normas y trastornos de la conducta social.
Señala que aún no hay una única razón que la origine, pero sí se puede hablar de posibles causas:
1. Personas que sufren de un trastorno de personalidad hipertímica, es decir personas con un ánimo muy elevado, alegres, superficiales, frívolas, que carecen de perseverancia y responsabilidad.
2. La insatisfacción o necesidad imperiosa de aprobación, admiración y afecto.
3. Las conductas ambivalentes: familias que simulan una posición social que no tienen, matrimonios que fingen un vínculo inexistente o padres que sostienen en secreto una doble familia pueden estimular a la mitomanía en sus hijos.
4. La baja autoestima: los mitómanos son personas que no se aceptan como son.
5. También puede interferir la genética, en el sentido de que se puede heredar.
Fuente : Terapias manuales
domingo, 11 de octubre de 2009
Padres de hijos horizontales
Jornadas de trabajo inacabables. La incorporación progresiva de la mujer en el mercado laboral. El fin de un rol femenino relegado a los quehaceres domésticos y a la crianza de los hijos. Sea porque manda la necesidad económica o, cada vez más, porque madre y padre ponen en la misma balanza su desarrollo profesional, nacieron los "padres de hijos horizontales": padres que se van de casa temprano y vuelven tarde, tercerizan el cuidado de sus hijos y apenas los ven mientras duermen.
Está claro que hijos necesitan atención para sentirse valorados, aceptados y especiales; necesitan sentir que son ellos, y que son competentes. La habilidad de los padres de lograr que sus hijos se sientan de esta manera, se le llama una paternidad de calidad, la que toma en cuenta tres aspectos en la crianza:
· Los límites y reglas deben ser claras y precisas.
· Es necesario escuchar y reconocer los mensajes del niño.
· Prestar toda la atención en momentos que lo requieren.
Es común en los padres que trabajan, sentirse culpables, permitiendo que sus hijos realicen determinadas acciones que en otras circunstancias no permitirían, como por ejemplo, acostarse tarde, como una forma de compensar el tiempo que no están juntos. Es importante que las normas estén claras para padres e hijos y se vayan ajustando a las circunstancias cambiantes de ellos, como el crecimiento físico, intelectual y afectivo, y las condiciones de la vida familiar.
Escuchar los mensajes de nuestros hijos, es otro de los aspectos importantes en el ejercicio de la paternidad de calidad, y esto significa atender no sólo a lo verbal, sino también a sus emociones a partir de los mensajes corporales y gestuales.
Tener tiempos de calidad con nuestros hijos, nos permite contribuir a su desarrollo, potenciando y promoviendo sus capacidades. Te invitamos a fortalecer en ellos:
· Su sentido de seguridad, expresándoles claramente lo que queremos y esperamos, siendo coherentes entre lo que decimos, cómo lo decimos y lo que hacemos.
· Su sentido de la responsabilidad, dándoles espacios para hacerse cargo de alguna tarea concreta, de acuerdo a la etapa de desarrollo que están viviendo. Esto promueve en ellos el conocerse y reconocerse como personas responsables de sus actos.
La seguridad y la responsabilidad personales pueden y deben ser enseñadas por los padres o adultos encargados de la crianza.
Hay veces que los padres sienten culpa por trabajar y estar fuera de casa sin atender suficientemente a los niños. En estos casos, aunque los niños vayan a una magnífica guardería, igual perciben la culpa que sienten sus padres y se vuelven exigentes pudiendo transformarse en verdaderos dictadores, insaciables, centralizando la atención en casa y demandando constantemente.
Para evitar situaciones como esta, cuando llegan a casa, los padres necesitan relajarse, poner algo de orden, preparar la cena o hacer algunas llamadas telefónicas. Los niños deben respetar este tiempo que los padres necesitan de al menos media a una hora. A partir de la cual, los padres, ya tranquilos y organizados, pueden dedicarse de lleno a los niños compartiendo el afecto que necesitan y percibir las sutilezas de diálogo de los niños y sus demandas paternas, de protección y seguridad.
Es importante para el niño el contacto corporal, como los juegos físicos, caricias, besos y abrazos para desarrollar, además de inteligencia, que ya lo hacen y lo seguirán haciendo en las instituciones, la inteligencia emocional que es y será muy importante en su desarrollo y éxito social.
Fuente : Fundación de la Familia
Child Care Aware
lunes, 28 de septiembre de 2009
Síndrome de Alienación Parental
Características básicas
domingo, 20 de septiembre de 2009
La agresión es tan agradable como el sexo, la comida o las drogas
La agresividad es al cerebro, una recompensa tan buena como pueden serlo el sexo, la comida o las drogas, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos). Y es por eso que el ser humano sería tan propenso a pelear y a sentirse atraido por los deportes violentos, como el boxeo o el football americano."La agresión se da entre prácticamente todos los vertebrados y es necesaria para conseguir y mantener recursos tan importantes como las parejas, el territorio y la comida", explica Craig Kennedy, profesor de educación especial y pediatría, y uno de los autores de la investigación.
"En relación a esto, hemos hallado que cuando hay un suceso agresivo, el cerebro actúa por medio de la 'vía de recompensa', y que está involucrada una sustancia denominada dopamina."
"Ya sabíamos que el organismo produce dopamina en respuesta a estímulos gratificantes, como la ingesta de comida, el sexo y el uso de drogas -dice a su turno Maria Couppis, directora del estudio-. Lo que hemos encontrado ahora es que también sirve como refuerzo positivo de la agresión."
Algo a aclarar es que estos sondeos se hicieron con animales de laboratorio, y no con seres humanos. De hecho, los investigadores utilizaron para sus experimentos una pareja de ratones, macho y hembra, que estuvieron dentro de una jaula, y cinco ratones intrusos que fueron mantenidos en otra separada.
La hembra fue retirada de la jaula en forma temporal, mientras que en lugar se colocó a un ratón intruso. Esto dio, inmediatamente, origen a una respuesta agresiva por parte del ratón macho de la casa. El comportamiento agresivo de este último se manifestó en forma de latigazos con la cola, postura de vigilancia, boxeo y mordidas.
El ratón dueño de casa fue entrenado por los investigadores para que asomaran un blanco con la nariz, con lo cual conseguían hacer volver al intruso, momento en el que nuevamente actuaban de manera agresiva hacia él.
El dueño de casa se dedicó consistentemente a dar en el blanco, al menos una vez por día, con lo cual los investigadores consideraron que vivió el encuentro agresivo con el intruso como una recompensa.
Después de unos días, la pareja de ratones fue tratada con un fármaco que reprimió sus receptores dopaminérgicos, mientras que al mismo tiempo se redujo la frecuencia con la que se instigó la entrada del intruso.
Estos experimentos de Vanderbilt son los primeros que demuestran una relación entre el comportamiento y la actividad de los receptores de dopamina en respuesta a un caso de agresión.
"De estos estudios hemos aprendido que algunas personas con predisposición buscarán intencionalmente un encuentro agresivo, únicamente porque la experiencia le brinda una sensación grata -comentó Kennedy-. Esto demuestra por primera vez que la agresión, de por sí, es motivadora, y que el conocido refuerzo positivo de la la dopamina desempeña un papel fundamental."
martes, 1 de septiembre de 2009
El Suicidio en niños y adolescentes : mitos y falacias

• Aislamiento o cambios abruptos en su personalidad.
• Cambios en los hábitos de dormir o comer.
• Pérdida de interés en sus pasatiempos.
• Comportamiento rebelde o agresivo.
• Bajo rendimiento escolar.
• Poca tolerancia a elogios o premios.
• Alucinaciones o pensamientos extraños.
• Quejarse de que se siente una mala persona.
• La adolescencia es la población más propensa a intentar suicidarse debido a sus características, ya que son personas que frecuentemente tienen conflictos en sus relaciones interpersonales.
En general, esta vez sin diferenciar los tipos anteriormente expuestos, existen factores, denominados de riesgo que pueden dar indicios sobre la posibilidad de una conducta suicida en un individuo. Algunos de ellos son:
•Ideación suicida: es el más importante indicador de suicidio, pues se refiere a la existencia misma de la idea.
•Intentos previos: aumenta el riesgo de suicidios en un futuro.
•Plan y método: entre más estructurado sea el plan y más peligroso el método, mayor es el riesgo.
•Sexo: si bien los intentos de suicidio son más numeroso en mujeres, el 75% de los consumados corresponde a los hombres.
•Edad: las tasas de suicidio van aumentando con la edad, aunque las tentativas en personas jóvenes.
•Estado civil: está más presente en las personas viudas, solteras y separadas que entre las casadas.
•Pérdidas recientes: muerte de familiares, desaparición de un miembro de la familia.
•Trastornos psicopatológicos
•Cambios en los hábitos de dormir y de comer.
•Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales.
•Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa.
•Uso de drogas o del alcohol.
•Abandono poco usual en su apariencia personal.
•Cambios pronunciados en su personalidad.
•Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar.
•Quejas frecuentes de dolores físicos tales como los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven.
•Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.
•Poca tolerancia de los elogios o los premios.
•El adolescente que está contemplando el suicidio también puede:
•Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable."
•Lanzar indirectas como: "no les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse" o "no te veré otra vez."
•Poner en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.
•Ponerse muy contento después de un período de depresión.
Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero matar" o "Yo me voy a suicidar", hay que tomarlo muy en serio y hacer una consulta a un psiquiatra de niños y adolescentes o a otro médico para que evalúe la situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de "ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas. Con la ayuda de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.
Mitos y falacias sobre el suicidio
Hechos: De cada 10 personas que se suicidan, 8 habían advertido de forma clara sus intenciones suicidas.
2. Mito: El suicidio se produce sin previo aviso.
Hechos: Los estudios realizados muestran que las personas suicidas proporcionan muchos indicios y advertencias sobre sus intenciones suicidas.
3. Mito: Las personas suicidas están decididas a morir.
Hechos: La mayoría de las personas suicidas están indecisas entre vivir o morir; lo que hacen es apostar por la muerte dejando que sean los otros los que los salven. Casi nadie se suicida sin que los otros sepan cómo se sienten.
4. Mito: Una vez que una persona está en estado suicida ya lo estará siempre.
Hechos: Las personas que desean quitarse la vida están en estado suicida sólo por un tiempo.
5. Mito: La mejoría después de la crisis suicida viene a significar que el riesgo de suicidio se ha superado.
Hechos: Son muchos los suicidios cometidos al cabo de 3 meses de comenzada la mejoría, cuando la persona tiene la suficiente energía como para poner sus ideas y sentimientos mórbidos en práctica.
6. Mito: El suicidio es mucho más frecuente entre los ricos o, a la inversa, se presenta casi exclusivamente entre los pobres.
Hecho: El suicidio no es una enfermedad de ricos ni la maldición de los pobres. El suicidio está representado proporcionalmente en todos los niveles de la sociedad.
7. Mito: El suicidio se hereda o está en la familia.
Hecho: Es un patrón individual.
8. Mito: Todas las personas suicidas son enfermos mentales y el suicidio es casi siempre la actuación de una persona psicótica.
Hechos: Los estudios realizados sobre cientos de notas de verdaderos suicidios indican que, aunque la persona suicida es extremadamente infeliz y se halla alterada, no es necesariamente un enfermo mental. De hecho, hay evidencias de pensamiento racional y de estar en contacto con la realidad.
9. Mito: Ser miembro de un grupo religioso en particular, es un buen predictor de que la persona no considere el suicidio.
Hechos: Es un error creer que la fuerte prohibición que existe dentro de la religión católica, es un freno eficaz para evitar la actuación suicida de una persona. Además, que una persona se identifique con una religión particular no es una representación de sus creencias particulares.
10. Mito: El motivo del suicidio se puede establecer fácilmente.
Hechos: La verdad es que es muy difícil entender por qué una persona decide suicidarse. Por ejemplo, un revés en la situación económica precedido de la actuación suicida, no es una causa que explique fácilmente el suicidio.
11. Mito: Todos los que comente suicidio están deprimidos.
Hechos: Esta falacia radica en el hecho de que muchos de los signos de las actuaciones suicidas frustradas son ignorados porque la persona no actúa como si estuviera deprimida. Muchas de las personas que se suicidan no están deprimidas. De hecho, algunas personas se muestran calmadas y en paz consigo mismas.
12. Mito: Una persona con una enfermedad física terminal, no contempla la posibilidad del suicidio.
Hecho: Teniendo en cuenta las condiciones de padecimiento tanto físico como moral, propios o de los seres amados, el suicidio es una posibilidad que frecuentemente pueden contemplar, en miras de darle fin lo antes posible la sufrimiento, aun cuando la muerte se perciba como un hecho inminente.
13. Mito: El suicidio es influido por las estaciones del año, la latitud y las condiciones climatológicas en general o los días de la semana.
Hecho: No hay datos suficientes para sostener estas creencias
14. Mito: El suicidio es influido por factores cósmicos como las fases de la luna.
Hecho: No hay evidencias que confirmen lo anterior.
15. Mito: El suicidio es un evento aislado.
Hecho: Aun cuando existe un debate muy amplio en este sentido, se hace clara la conexión como factor desencadenante, sin que este factor pueda llamarse como tal la causa del suicidio.
16. Mito: Pensar en el suicidio es algo más bien raro.
Hecho: Estimaciones hechas sobre estudios hechos con muestras no clínicas, sugieren que la idea del suicidio esta presente desde un 40% hasta un 80% de la población. Esto significa que han pensado al menos una vez en la vida en la idea del suicidio.
17. Mito (especialmente presente entre terapeutas): Preguntarle a una persona sobre sus ideas de suicidio, especialmente si está deprimida, puede llevar a que la persona realice un intento, que no se hubiese dado si no se le hubiese preguntado.
Hecho: Un de los principales aprendizajes en la labor clínica, es indagar en profundidad sobre la ideación y su estructura. Además, el hacer la pregunta es conceder tácitamente un permiso a la persona para que hable sobre algo que puede considerar como un secreto inconfesable. De hecho, muchas personas se siente más aliviadas al poder exponer sus ideas sobre el suicidio.
18. Mito: Las personas que realizan intentos con medios de baja letalidad, no están considerando seriamente la idea de matarse.
Hecho: Aquí se confunde la letalidad con el intento. Algunas personas no están bien informadas sobre la letalidad del método que van a emplear, como puede ser la utilización de píldoras. El método empleado no necesariamente está en consonancia con la intención subyacente.
sábado, 22 de agosto de 2009
¿Qué es la crianza con apego o crianza respetuosa?
El término es la adaptación al español del término inglés “attachment parenting” el cual fue acuñado por el pediatra William Sears en el libro que lleva el mismo nombre.El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.
Muchos de los conceptos que promueve la crianza con apego pueden parecer raras, obsoletas o exóticas, por eso voy a tratar de hilar menudito para que se comprenda bien algo fundamental: lo verdaderamente importante es el bienestar de tu hijo, hay situaciones que la crianza con apego considera básicas pero como ya sabemos, cada familia es un mundo y cada bebé una personita individual con sus gustos, apegos, emociones, etc.
La crianza con apego tiene algunos elementos que han sido estudiados por etnopediatras, pediatras, psiquiatras antropólogos y otros profesionales y tomados como acertados en la crianza de los niños y hasta necesarios. Ésta es sólo una lista, pero cada uno de ellos está bien explicado en los diferentes artículos de la página:
Dormir con los hijos
El contacto físico permanente con los bebés
La lactancia materna a demanda
Atender diligentemente los llamados del bebé o niño
La no violencia con los niños, verbal y física
La crianza respetuosa no es el cumplimiento a rajatabla de estos conceptos, bueno, el último si
Pero para dar ese paso es necesario que nos despojemos un poco y paulatinamente de todas las imposiciones culturales con las cuales convivimos a diario en occidente.
Es muy posible que te suene familiar alguna de las siguientes frases:
¿Tan grande y todavía toma pecho? Ya va siendo hora de que lo destetes
¿Y cuándo lo vas a sacar de tu pieza? Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacan con nada
No lo cargues que se acostumbra a estar en brazos
Es mejor una palmadita a tiempo
¡Los niños son muy manipuladores!
Hay que enseñarles a ser independientes
¿Todavía no va al jardín? Les hace mucho bien, ¿eh? Al principio se quedan llorando pero es normal
¿No está muy grande para ir cargado?
Estas frases y otras similares nos son dichas a diario a los padres que cometemos tamaños errores con nuestros hijos y dejamos que duerman en nuestra habitación, los cargamos mucho, jamás les pegamos, les permitimos seguir al pecho cuando están “mayorcitos” -a propósito, ¿qué mente iluminadadeterminó alguna vez cuándo son “demasiado mayorcitos” para tomar pecho?- y acudimos inmediatamente cada vez que nos reclaman. Pues bien, a donde quiero llegar es aquí: todos esas creencias son elaboraciones culturales que van surgiendo con el tiempo casi sin que lo advirtamos ¡y nos invaden! Están por todas partes y lo común es que jamás nos tomamos el tiempo de sentarnos a pensar un poco si tienen algún sentido, si son ciertas, si contradicen nuestro instinto y lo más importante si coinciden con la naturaleza del bebé-niño humano.
Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros, nos cuenta cómo la etnopediatría ha demostrado que efectivamente estamos occidentalizando, mejor dicho ya occidentalizamos nuestros cánones de crianza. El noventa por ciento de los bebés de todo el mundo duermen con sus papis por ejemplo ¡y crecen tan saludables e independientes!. Bueno, en realidad no podemos afirmar que ese 90 por ciento crece de esta u otra manera, pero de acuerdo con lo que he aprendido con mi propio hijo, ni el colecho, ni la lactancia prolongada, ni llevar al bebé cargado, tienen consecuencias negativas de ningún tipo en el desarrollo de nuestros hijos, por el contrario les ayuda a sentar unas bases sólidas de autoestima y esa dependencia de los primeros años hacia nosotros los ayuda a avanzar con seguridad hacia una autonomía saludable y completa.
Artículo escrito por Eliana Escobar Luján en Criar y Amar
sábado, 25 de julio de 2009
Padres separados
Dado el elevado número de separaciones entre parejas que se producen hoy en día, son muchos los niños afectados por esta situación. Esta situación ha dejado de ser excepcional para pasar a ser bastante habitual.Además del shock emocional para los padres que supone una ruptura sentimental, éstos cargan con el miedo de cómo toda esa situación repercutirá en sus hijos.
Las consecuencias que sufre el hijo de padres separados estará más relacionado:
- con las desaveniencias familiares previas y asociadas a la separación
- y con el papel que hacen jugar al niño en la separación
más que con la propia separación.
Esto, junto con la edad y la madurez del propio niño condicionarán la forma cómo esta separación influirá en su desarrollo.
POSIBLES REACCIONES DEL NIÑO
- Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres. Suelen sentir miedo.
- Lloran a menudo y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento, y favorecer esa expresión del dolor que sienten.
- Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía.
- Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña; y desean tanto estar con el otro, que incluso pueden llegar a pensar en escaparse de casa. Llegan a idealizar más al otro progenitor, al ausente, pues sólo recuerda los buenos ratos pasados con éste.
- Probablemente, aparezcan trastornos en el sueño y en la alimentación
COMO INFLUYE LA EDAD Y MADUREZ DEL NIÑO
- Cuanto más pequeño es el niño, dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia ,suelen aparecer manifestaciones de ello a través del cuerpo: molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza,...
- Cuando el niño es algo mayor puede sentirse la causa de dicha separación y, por tanto, sentir gran culpabilidad. Suelen aparecer depresiones con fases más agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores (vuelven a surgir comportamientos anteriores, de más pequeños,...),...
- En niños ya más mayores, suele desarrollarse una hipermadurez en parte positiva, pero a la vez peligrosa que pretende sustituir al progenitor ausente.
MENSAJES CLAVES PARA RECORDAR AL NIÑO
- La decisión de separarse es exclusivamente de los padres. Ellos han tomado esta decisión porque creen que es lo mejor para todos los componentes de la familia. Los hijos no han tenido nada que ver en esta decisión.
- Los padres no se han separado porque el niño se haya portado mal, pues otras veces lo ha hecho y no ha ocurrido así.
- Resaltar al niño cuántas personas se preocupan por él (abuelos, amigos, profesores,...) y desean que sea feliz. Por tanto, ha de borrar ese miedo que siente a ser abandonado, a quedarse sólo. Cuenta con el cariño de más personas.
- Seguirá disponiendo de ambos padres, en todos los aspectos que él precise, aunque ya no vivan juntos.
- Siempre que le preocupe algo o se sienta mal, podrá hablar con los padres; ello le hará sentirse mejor.
- Aunque los padres se hayan separado, el niño puede igualmente amar y ser amado; no tiene por qué repetirse esa situación siempre.
- Los padres demuestran su amor de muy diversas maneras. Pero puedes sentir que tus padres te siguen queriendo si intentan estar contigo todo el tiempo que pueden, si te ayudan cuando lo necesitas y si te escuchan.
MENSAJES CLAVES PARA LOS PADRES
- No caer en la sobreprotección del hijo por pena; se le ha de seguir tratando como a un niño "normal" de su edad. Si no "no le ayudaremos a crecer", acabará comportándose de forma inmadura y más infantil de lo que le corresponde.
- Todas las personas tienen virtudes y defectos; también los padres. Hablar con el niño del otro progenitor con argumentos reales, sin caer en la ficción.
- Es preferible que, los días de encuentro, no se llenen excesivamente con actividades, pues si se ocupa el tiempo en hacer demasiadas cosas, no hay tiempo para charlar, comunicarse,...
- Los puntos más conflictivos de los padres tras la separación suelen ser: los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Intente ser objetivo y no intentar poner al hijo de su parte. Hay que intentar solucionar estas cuestiones, sin involucrar a los hijos.
- Es preferible para los niños, que vuelva a constituirse una familia compuesta por hombre y mujer, aunque uno de ellos no sea el verdadero progenitor; ello reparará los vínculos dañados, aunque requerirá tiempo la aceptación de esa nueva situación por parte de todos.
Fuente : Psicólogo infantil