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viernes, 6 de enero de 2012

Perú : Nace la Asociación ¿Dónde está papá?

LO QUE IMPORTA ES EL BIENESTAR DE LOS HIJOS...

Hoy en día en nuestra sociedad vemos casos en donde las madres MALTRATAN física y psicológicamente a los padres y lamentablemente los padres violentados no encuentran instituciones que los puedan ayudar, es por ello que nace la asociación ¿DÓNDE ESTA PAPÁ? la cual tiene como finalidad principal el brindarle asesoría legal y psicológica y lo más importante acompañarle en todo tu proceso judicial con el fin de poner un alto a tanto abuso ya sea por parte de la MADRE VIOLENTISTA o del mismo PODER JUDICIAL.

.Esta asociación sin fines de lucro busca la igualdad entre padres, pues nuestra legislacion es injusta, ha sido creada tan solo a proteger los intereses de las madres, dejando DE LADO A LOS PAPAS RESPONSABLES. En el Perú sabemos que existen muchos casos -por no decir la gran mayoria- de papás que no afrontan sus responsabilidades para con sus hijos, sin embargo no cumplen con prestarles alimentos, los cuales no se circunscriben solo en la alimentacion, sino tambien en educación, salud, vestido, y todos los gastos concernientes al menor y son las madres las que con sacrificio asumen el doble rol ante la ausencia de ese mal llamado padre. Sin embargo, así como existen estos "hombres" también existe un número considerable de papás que SI son responsables y que cumplen con acudir con sus hijos y que buscan interactuar con ellos en cada etapa de su vida a pesar que la relación matrimonial y/o de convivencia con la madre llego a su fin...y cuando dichos papás quieren hacer valer sus derechos para ver o estar con sus hijos, simplemente se chocan con una realidad legal discriminatoria para temas de tenencia, regimen de visitas y otros, en la cual se los excluye.


En esta página usted podrá encontrar temas presentes en los Divorcios ó separaciones destructivas con hijos menores. Síndrome de Alienación Parental (SAP), Obstrucción del vinculo con los hijos, Discriminación, Derechos Humanos, Derechos del niño, Denuncias Falsas por parte de la madre, Alimentos, Inculcación Maliciosa ,Violencia Familiar, Peritajes, Sustracción ó retención ilegal de hijos hacia otros Países, Restituciones internacionales de hijos.

Puede consultar Leyes:
Divorcio, Patria Potestad, Inasistencia Familiar, ley de tenencia compartida, Régimen de visitas para los abuelos. Convenio de restitución internacional de menores ( Convención de la Haya)
Consulta de
Organismos Oficiales, Poder Judicial, Defensorias, Registro de la Propiedad Inmueble, Boletín Oficial, Registro Civil, Comisarías, DEMUNAS.


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miércoles, 10 de agosto de 2011

Cuando está por llegar un nuevo hermano : Ideas para integrar a los nuevos hermanos en un ambiente de armonía

Por : Cecilia Galli Guevara

¿Cómo preparamos a nuestros hijos para la llegada de un hermano? ¿Cómo podemos fomentar una relación armónica entre ellos?

Cuando era chica y veía cómo se sumaban hermanitos a mi familia (soy la mayor de cinco hijos muy seguidos) le preguntaba a mi madre si “las mamás querían a todos sus hijos por igual”. Con esa pregunta general buscaba disimular mi miedo particular, disfrazándolo de curiosidad, de si ella seguiría queriéndome aunque debiera ocuparse de otros niños y niñas, más pequeños y mucho más demandantes que yo.

Esa misma pregunta me la hacían mis hermanas y algunas amigas (todavía sin hijos) cuando estaba por nacer mi segundo bebé: “¿lo querrás igual que al primero?”. Yo, muy tranquila, respondía: “¡claro que sí!”. Y por dentro pensaba si sería verdad. Claro que a mi segundo hijo ya lo quería desde que vi las dos líneas en la prueba de embarazo, y en el momento que me encontré con su carita olisqueándome al segundo de nacer, se unió a la bola indescriptible de amor que sentía por mi hijo mayor, no dividiéndola sino haciéndola más y más grande.

A pesar del amor que tengamos los padres, los niños –tarde o temprano– sentirán celos. Los celos son naturales, especialmente entre hermanos, que comparten las cosas más íntimas de la vida. Sabiendo esto, hay muchas formas en las que podemos ayudar a nuestros hijos a sentirse amados “igual” que sus hermanos, algo que es tan importante asegurarles cuando lo necesitan. Porque si bien a nosotros los padres este reclamo puede parecernos “tonto”, para los chicos la competencia con sus hermanos puede ser motivo de angustia y ansiedad profundas.

El hijo mayor fue hijo único: tuvo a sus padres en exclusividad y formó con ellos una tríada perfecta en la que él y sólo él (o ella) recibió todas las atenciones de sus progenitores. Cuando llega un nuevo hijo al hogar, el equilibrio de la familia se tambalea y cambia, para volver a organizarse de una forma diferente. Hay quienes explican la angustia que puede experimentar el hermano mayor haciendo una analogía fácil de entender para los padres: es como si el marido le dijera a su esposa que a partir de ahora traerá a otra mujer a vivir a casa, que deberán compartirlo todo, pero que las amará a las dos… Esta analogía no contempla lo positivo que sucede en nuestro caso, en el que se suma un ser más a la familia. Pero ilustra lo desplazado que puede sentirse un niño.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo mayor para que su ansiedad sea mínima? Durante el embarazo, cuando decidimos que es momento de contarle que va a tener un hermanito o hermanita, es bueno hacerlo hablando de “nuestra bebé” y no de “mi bebé”. De esta forma, ya estaremos incluyendo al hermano mayor en el proyecto.

Mantenerlo informado del progreso del embarazo, contarle cómo va creciendo su bebé y, si le interesa, llevarlo a las ecografías, hacerlo participar en la elección del nombre, también puede resultar beneficioso ya que estar al tanto de lo que sucede seguramente reducirá su miedo a lo desconocido. Si bien en muchos casos la ansiedad del hijo mayor crece proporcionalmente a la expansión de la barriga de la madre, darle la información que pide, hablar con él o ella sobre cómo será el momento del parto, contarle cómo nacerá su hermano, ayudará a que se sienta seguro e involucrado en todo el proceso. Es importante tener en cuenta que la información que se le dé al hijo debe ser no más de la que él requiera, y debe estar adaptada a su edad.

Uno más y suman…

Cuando el nuevo integrante de la familia ya está en casa, mamá va a pasar mucho tiempo con él. Puede ser un buen momento para que el padre pase más tiempo con el hijo mayor, haciendo actividades y proyectos “exclusivos para niños grandes”, en los que el “pobre” hermanito todavía no puede participar. Ir al cine, al zoológico o cocinar juntos, por ejemplo, harán al hijo sentirse atendido.

También es importante valorar su ayuda: si nos pasa un pañal, o si opina sobre el motivo del llanto de su hermano (en mi caso, mi hijo mayor llegó a estar en tan fina sintonía con su hermano que muchas veces tenía razón), agradecer su acción o su pensamiento.

En el momento de la lactancia es agradable incluir al hijo mayor, contándole cómo era él cuando era un bebé y sobre todos los cuidados que le deparábamos sus padres mientras se lo acuna con el brazo que queda libre.

El tiempo en exclusividad es algo más que podemos hacer con cada hijo, y también pasar tiempo jugando “exclusivamente” con todos los niños juntos: compartiendo, mediando en conflictos y ayudando a que el momento fluya sin peleas.

Para mantener la armonía

Todas las personas somos diferentes, y esto vale también para los niños. Cada chico tiene necesidades, intereses, gustos y viven etapas que le son propias y que lo diferencian de sus hermanos. Es fundamental aceptar esta diversidad y atender a los requerimientos de cada hijo, sin marcar diferencias de “importancia”. La necesidad de un niño puede ser más urgente que la de otro, o en el caso de un tema de salud puede realmente ser más importante. Sin embargo, no debemos hacerle sentir a ninguno de los hijos que lo que él o ella necesita no es lo suficientemente importante para sus padres. En el caso de los pedidos “caprichosos”, hay que descubrir cuál es el verdadero requerimiento oculto en el reclamo: probablemente sea un pedido de atención de nuestra parte.

También hay que evitar hacer comparaciones entre un hermano y otro enfatizando las virtudes de uno y los defectos del otro. Exigirle al mayor que sea un ejemplo de buena conducta para sus hermanos menores tampoco es bueno, ya que este pedido supone una fuerte presión sobre el hijo mayor. En la misma línea de acción, no es aconsejable pedirle al hermano mayor que ceda frente a los pedidos del menor “para que éste no llore”. En lugar de eso, establecer reglas claras y justas para el uso de los juguetes, por ejemplo, puede ayudar. Por ejemplo en el tema de la propiedad privada: si un hermano quería jugar con algo que le pertenecía a otro, debía pedirlo prestado; el dueño podía prestarlo o no, pero en última instancia era su decisión. Al tener esa libertad (de prestar o no), aprendimos armoniosamente a compartir nuestras pertenencias, y sin el “miedo” a que nos quitaran lo propio, el conflicto en este sentido casi no existía.

Ya adultos, mis hermanos y yo somos muy unidos. Somos amigos. Y pensamos que los hermanos son lo mejor que pudieron darnos nuestros padres. Ahora “del otro lado”, veo cómo se relacionan mis hijos entre ellos; y creo que formar una familia es un reto, un camino lleno de sorpresas, de cambios y de aprendizaje. Una de las aventuras más apasionantes que puede darnos la vida, una aventura sin glorias públicas que transcurre en la intimidad del hogar. Y que un hermano es el mejor regalo que un niño puede tener.

Tomado de Crianza Natural


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martes, 5 de octubre de 2010

La paternidad después del divorcio

Tres hombres cuentan sus experiencias luego de la separación y explican cómo ser padres activos, aún sin vivir bajo el mismo techo.

Por Ana Clara Pérez Cotten

Daniel Guebel.

Escritor y periodista. 

Me derrumbo. Me derrumbo. Me derrumbo. Copiaría y pegaría la frase eternamente pero no soporto esa facilidad. Una posición cómoda: el sufrimiento injustificado. Claro que mi mujer acaba de abandonarme. (...) Querría otra cosa, seguro que sí. Pero no sé cómo hacer. El fracaso despliega sus alas gigantescas sobre todos los rincones de mi vida. Oscuro, oscuro. Ser para llorar.
Durante años nadie pudo decir que hubiese visto desprenderse una sola lágrima de mis ojos. Ahora mi hija me dice: “Papá, voy a vivir con mami y te voy a extrañar mucho y voy a venir a visitarte”. Y yo me encierro en el cuarto y oculto la cara entre las manos. Falta un día para fin de año (pasaron cinco entre una y otra fase) y hoy es la última noche que Ana duerme en casa.
Salimos a cenar a lo de unos conocidos. Ella está hermosa y contenta de usar su vestido de gasa; ríe y juega con sus amiguitos y cada tanto se sienta sobre mis piernas y me dice: “Papá te amo”. Después, en el taxi de regreso se durmió en mis brazos y cuando la cargué para bajarla sus dedos no soltaban un juego de ladrillos azul. No pude cambiarle la ropa y a la madrugada mojó su vestido blanco y las sábanas rosadas. Todavía no cumplió cuatro años y ya es 31 de diciembre y no va a vivir más conmigo. Vendrá sólo a visitarme.
A la mañana fuimos a una juguetería a comprar un salvavidas para cuando venga y se meta en la pileta de lona, y un cubre colchón, por si sigue mojando la cama, y una caja con veinticuatro marcadores de colores porque quería dibujar un arcoirirs. “Nadie me enseñó a dibujar un arcoirirs, papá.” Yo le enseñé y ella separó los marcadores en colores para hombres y para mujeres. Los colores claros eran colores de mujer, y además del pasto verde y el sol amarillo dibujé estrellitas negras.
Estuve una hora, dos horas, esperando que la madre pasara a buscarla y se fueran. Quería quedarme solo, terminar de una vez. Mi hija me pedía lo de siempre, un cuento con animales, que sea largo y que termina mal para todos. A medida que se iba acercando el momento en que Paula vendría, mi voz enronquecía, yo quería apartarme y no hablar. Al mismo tiempo, pensaba que recién iba a recuperar a mi hija, tenerla de verdad, cuando dejara mi casa. Mi hija siempre fue preciosa para mí. Desde que nació, el sinsentido del mundo se condensó hasta convertirse en un punto insignificante, y lo único que tuvo consistencia del ser, el brillo y la dimensión de lo existente, fue su presencia. Pero al mismo tiempo su realidad cotidiana se volvió un obstáculo para que la adoración que siento por ella se convirtiera en una totalidad suprema. Las veces que me enojé y le grité porque se portaba mal, las veces que le pegué...
Paula acaba de llevársela. En la despedida, yo le di un beso a Paula y Ana dijo: “Si se dan besos de novios yo no me puedo ir”. La madre le dijo: “Son besos de amigos” y después se volvió hacia mí y dijo: “Nunca vio que nos diéramos besos de novios”. Y se fueron de la mano. Yo me quedé en la puerta viéndolas irse y conteniendo las lágrimas. Ana llegó hasta la esquina y se dio vuelta y me saludó, me tiró un beso, sopló en el aire y después se volvió hasta su futuro.
Estoy solo y tengo que sobrevivir. Entro en mi casa, me tiembla la mandíbula. Empiezo a llorar, quiero gritar pero que no me escuchen los vecinos. Abrazo la pared, de golpe el dolor desaparece. Mi hija y mi ex mujer se borran en el aire. Siempre estuve sólo, no hay nada, nunca hubo nada. Ese cuerpito frágil y alegre diciéndome adiós. Mi hija tiende el puente de plata con la vida. Tengo que ir a comprar cosas: la casa no debe estar vacía cuando ella venga a visitarme”. Fragmento de su novela “Derrumbe”. (Mondadori).


Sergio Sinay.
Escritor y periodista.

La paternidad, en su sentido más profundo y trascendente, no se define desde la biología ni desde el estado civil. No basta con procrear para ser padre (o madre). Y la condición de separado o divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad, como la maternidad, es una función que se define por su ejercicio, por sus contenidos. Las funciones del padre incluyen la de agente socializador de sus hijos, la de instrumentarlos para salir al mundo, la de guiarlos en experiencias iniciáticas, la de transmitir, a través de su conducta, valores esenciales para la convivencia y el desempeño en el universo externo y la de ponerlos en contacto vivencial con manifestaciones de la emocionalidad masculina.

Intencionalmente no he mencionado las funciones de proveedor material o de protector físico, a las que nuestra cultura redujo durante mucho tiempo, pobre y tristemente, el papel del padre. A tal punto este mandato impregnó a generaciones enteras de varones y mujeres, que aun hoy, más allá de discursos psicológicamente evolucionistas o de posturas progresistas en el discurso (aunque no tanto en las conductas) estos atributos siguen apareciendo ante el padre varón como exigencias ineludibles. Pero lo cierto es que un padre cumplirá sus funciones si se conecta con todas las áreas que mencioné anteriormente y si se compromete de hecho con ellas.

Sin ese cumplimiento, la paternidad (como la maternidad cuando sus funciones específicas están desatendidas) será un simple acto o accidente biológico. Por lo demás, un padre puede separarse de la madre de sus hijos, sin divorciarse de ellos. El ejercicio de la paternidad (como el de la maternidad) en su sentido esencial requiere de conciencia y voluntad. Es un ejercicio de responsabilidad, no en el sentido de carga u obligación, sino en el de elección y capacidad de respuesta ante los efectos de esa elección. Hay divorcios más difíciles y otros más fáciles. En algunos los hijos se convierten en proyectiles de una batalla entre sus padres o en botines de sucesivas rapiñas emocionales con las que éstos procuran dañarse. Y hay separaciones en donde los ex cónyuges no olvidan que fueron responsables en la creación de la vida de sus hijos y responden pensando ante todo en lo mejor para los chicos. En los primeros casos, los padres varones suelen apartarse (por propia voluntad o por manipulación materna) de sus hijos. En los segundos ejemplos, encuentran nuevos y nutricios modos de continuar presentes (y funcionales) en la vida de ellos.

En ambas situaciones conviene recordar dos cosas: La paternidad es una construcción, adquiere significado a través de acciones y de presencia, va más allá de enunciados y de comprobaciones biológicas. Todos los hijos son elegidos (“descuidarse” es una forma de elegir) y su presencia es una pregunta personal y dirigida que sólo el padre (y la madre) pueden responder.

Un padre separado, entonces, no es menos padre y su situación puede ser el puntapié para convertir su paternidad en un ejercicio activo, conciente y responsable porque a veces, cuando está asegurada la rutina de vivir bajo el mismo techo, esto no ocurre. Vivirlo así es, casi, una decisión moral.


Julio Trucco.
Fundador de la Asociación de Nuevos Padres. 

En 1987 me divorcié siendo padre de dos hijos de dos y tres años. A partir de ese momento tuve la oportunidad de experimentar cómo es ser un padre separado. Hay mil preparativos para casarse pero para separarse, ninguno. Quise seguir criando a mis hijos, no me conformaba con sólo visitarlos. Pretendí pasar tiempo con ellos, no sólo “tiempo de calidad” sino cantidad de horas. Decidí ocuparme de sus necesidades y además, pagar alimentos. Pero como cualquier persona que va en contra de las costumbres de la época, sufrí los rigores de una sociedad y de una jurisprudencia sexista. En ese momento, el estereotipo masculino era el del padre proveedor y la madre cuidadora y oponerse era ir en contra de lo establecido. El litigio judicial incluyó cientos de horas de audiencias, entrevistas, testimoniales, denuncias, ejecuciones sumarias y embargos.

En 1995 escribí una carta de lectores al diario Clarín en la que contaba mi experiencia. A los pocos días, muchos padres que se sentían identificados con mi situación se pusieron en contacto conmigo. Una tarde nos reunimos casi doscientas personas con la misma problemática. Nos organizamos y fundamos ANUPA (Asociación de Nuevos Padres). No nos conocíamos, teníamos distintas posiciones económicas y niveles culturales, pero no necesitábamos abundar en detalles para entendernos.

Nos preguntábamos: ¿Cuántos niños pierden la cotidianeidad de un vínculo tan importante en detrimento de su propia psiquis? ¿Por qué el rol del padre después del divorcio es objeto de la manipulación de letrados, funcionarios judiciales, ex cónyuges y de la prensa?

Hoy, a veinte años de mi separación, veo que cada vez son más los padres que quieren participar activamente en la crianza de sus hijos. Los medios también muestran un nuevo prototipo de padre, más tierno, cariñoso y afectivo. Los modelos anteriores, en cambio, auspiciaban figuras tradicionales de "jefes de familia" distantes. Los nuevos arquetipos de padre luchan por sus hijos, se preocupan por ellos, marchan con sus bebés sujetos al pecho o se levantan por la noche para atenderlos. Los cambios en los roles son fácticos, resta que las leyes y la jurisprudencia de familia reflejen los cambios que ya se dan en la realidad.

Creo que la tenencia compartida tiene algunas desventajas. Muchos padres divorciados acuerdan compartir la crianza de sus hijos, pero su verdadera aspiración es obtener una tenencia monoparental. Quieren que el menor elija a uno y descarte al otro. Esta situación provoca que traten a su hijo como un verdadero “niño divino”. Y con ese objetivo en la mira, cualquier seducción es insuficiente. No lo castigan cuando corresponde por miedo a perder terreno ante el otro.

Desde ANUPA difundimos la opción de la tenencia compartida de los hijos como una opción más después de la separación de los padres. Consideramos que una opción tan importante como compartir la crianza de los hijos del divorcio, no puede estar fuera de la letra de la ley.

Consejos para padres divorciados

1) No divorciarse de los hijos.
Distanciarse de la madre no implica separarse de los hijos. La condición de divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad es una función que se define en su ejercicio.

2) El nuevo papá.
El modelo de paternidad tradicional auspiciaba padres distantes, poco dados a las caricias y los juegos. Los nuevos arquetipos luchan por sus hijos, cambian a los bebés y se levantan para atenderlos.

3)El papá multifunción.
Trascender el rol de proveedor material y cumplir otras funciones como guiar, transmitir valores para el desempeño en el universo externo y vincular a los chicos con la emocionalidad masculina.

4) Cantidad y calidad.
Es importante que un padre pase tiempo con sus hijos. El concepto “tiempo de calidad” es engañoso porque un vínculo sólido se construye cuando ambos comparten los detalles de la vida cotidiana.

5) Otra oportunidad.
La separación puede ser el puntapié para convertir la paternidad en un ejercicio activo y responsable. A veces, la rutina de vivir en la misma casa, afecta el papel del hombre en la crianza de los hijos.

6) No pedir permiso.
Muchos hombres esperan que las madres habiliten su rol cuando en realidad deberían asumirlo sin pedir permiso. La paternidad es un derecho que se adquiere cuando nace un hijo.

7) Dejar de ser hijo.
Cuando un hombre se convierte en padre, abandona el rol de hijo y se conecta con otros aspectos de la masculinidad. Un adulto sabe asumir su responsabilidad y dar protección y apoyo emocional.

8) Poner límites.
Un padre debe poner límites, establecer normas y códigos y orientar. La separación no debería convertir a un papá en un seductor de sus hijos con la mirada más atenta en el divorcio que en su rol.

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¿El padre separado o divorciado es menos padre?

LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” .Y hasta pone en duda la palabra duelo:

“El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.

En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.

Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no esté siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.

Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.

En síntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.

Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alíen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los cinéfilos.

VOCES DE PAPÁS

EDGARDO (37) administrativo, marplatense: Mi separación fue muy dolorosa, porque sabia que el vínculo con mis hijos ya no iba a ser igual y se frustraba la posibilidad de tener una familia. Es difícil aceptar que mis hijos no puedan tener a su papá para acompañarlos y ayudarlos a crecer en todo momento.

MARIO (48) ingeniero, de Olivos: El contacto con mi hija siempre se dificulta porque la mamá le genera actividades extras en mis horarios de visita, o usa la estrategia de ponerse tan violenta y tan mal, que la nena prefiere quedarse con mamá "para que se calme" o "no se angustie".

EMILIANO (27) Agente de Viajes, de Lanús: Cuando mi hijo tenía 4 años y después de una relación muy difícil con la madre, la misma en el año 2002 me denunció falsamente por abuso sexual hacia mi hijo, para que no pudiera verlo. Allí comencé un largo peregrinar por distintas instancias judiciales hasta el día de hoy. La terapia psicológica individual me ayudo a sostenerme en todo este tiempo. A mi hijo continúo si poder verlo desde hace tres años, y sin tener noticias de él desde hace más de un año.

Tomado de En Plenitud
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viernes, 17 de septiembre de 2010

Mis hijos y mi novio

Por Laura Pagliaro

- ¿Quién es tu novio, mami?
- No tengo, ¿por qué lo preguntas?
- Porque mi hermano dice que te vio de la ventana besar a un señor.
- Ah, es sólo mi amigo.
- ¿Los amigos se besan?
- Algunos.
- Pero mi hermano dice que lo besaste en la boca...
- Vete a hacer tu tarea.

Esta es la conversación de una madre soltera que enfrenta una realidad que quiere vivir en secreto. Se trata de Gaby. Hace más de dos años que se divorció y después de mucho darle vuelta al asunto de "salir y conocer gente", como mucho le insistieron sus amigas y hermanas, decidió un día ponerse esos tacones olvidados y ese vestido entallado que todavía le sienta bien.

Acudió con sus amigas a un restaurante italiano, y el dueño del lugar quedó fascinado con la timidez y la belleza de Gaby. Después de varias llamadas telefónicas y varios meses de cortejarla, decidió aceptarlo como novio formal.

Tengo novio y mis hijos no lo saben
De eso ya pasaron más de cinco meses, y Giovanni, a pesar de ser paciente, ha insistido una y otra vez en que es tiempo de conocer a las respectivas familias. Gaby no ha querido dar ese paso, pues teme que sus hijos lo rechacen y se enojen con ella.

"¿Por qué?", le preguntamos a Gaby. "Porque su papá es un ídolo para mis hijos, y hasta hoy no he tenido el valor de decirles que estoy interesada en otro hombre, me da miedo pensar que lo tratarán mal y que a mí me dejaran de querer".

Este es un caso típico de las madres solteras que ya sea por un divorcio, por enviudar o por simplemente no haber hecho un lazo permanente con el padre de sus hijos, hoy se encuentran solas y con ganas de revivir su vida sentimental. ¿Qué hacer cuando ya encontraste esa media naranja y tienes que presentarlo a tus hijos?

El primer encuentro
Los expertos dicen que lo mejor es presentar a tu pareja como "un nuevo amigo". Esa primera introducción siempre será importante, porque una amistad no solo es la base de un buen matrimonio sino un término que tus hijos comprenden perfectamente.

Para empezar, no hay un tiempo perfecto para hacerlo, ni magia para esa primera presentación. Después de todo necesitas que tus hijos comprendan que tú también necesitas amigos y amigas, así como ellos los tienen en la escuela. De esta manera no existe un motivo de competencia y por lo tanto los celos serán menores para empezar.

Las cualidades de tu novio
Hay que ser muy cuidadosa para mantener los límites apropiados durante el proceso en el que estas saliendo con tu nuevo galán, especialmente para determinar que esta nueva pareja no será solo momentánea. Así, tus hijos no sufrirán cuando la relación se termine y ya estén ligados sentimentalmente al susodicho.

Hay que mantener las salidas con los prospectos muy aparte de tu vida familiar, hasta que encuentres esa seguridad de la que hablamos y determines establecer una relación seria y formal. Es ahí cuando será prudente esta presentación con tus hijos, especialmente si sabes que también podrá surgir una buena relación con ellos.

La mujer se engaña y no la engañan, dicen los expertos. Cada una sabe qué personalidad será afín con tus pequeños, y si tu pareja carece de las actitudes y cualidades básicas para ser bien recibido,… ¡ni lo pienses! Sólo estarás comenzando un dolor de cabeza que más tarde ni con aspirinas remediarás.

 ¡No me gusta... que se vaya!
En un artículo de la psicóloga Gaylre Peterson, ésta asegura que una vez hecha la presentación, debes mantener la interacción limitada entre tu novio y tus hijos. Es decir, las primeras salidas deben ser esporádicas y en lugares públicos menos íntimos como un parque, el zoológico o un picnic. Gaby, decidió que esa primera presentación la haría frente al parque de su casa, Giovanni llegó sin regalos en la mano y después de algunos minutos de conversación, los niños corrieron a subirse a los juegos y Gaby y Giovanni respiraron hondo por el trago recién pasado.

"Creí que mis hijos dirían, 'no me gusta, que se vaya'', pero le dijeron 'hola' y me pidieron permiso de irse a jugar". Más tarde, uno de ellos se acercó y le dijo a su mamá que tenía sed; Giovanni aprovechó para ofrecerse a comprar paletas heladas del carrito ambulante. Gaby decidió dejarlos ir solos y pudo ver que ambos reían al morder sus paletas.

Este fue un acto espontáneo e intuitivo por parte de Giovanni, que se puede permitir. Poco a poco los gestos de acercamiento, cariño y protección se irán dando, sin necesidad de provocarlos o imponerlos. Es importantísimo no atribuirle resposanbilidades de padre a tu novio. Tienes que esperar a que tu relación se transforme en algo potencial para un próximo matrimonio, antes de considerar un lazo más fuerte entre tu novio y tus hijos.

Tu novio y tus hijos. Comunícate sin miedo con tus hijos
¿Recuerdas la conversación del principio? Los niños todo lo comprenden si les hablas con la verdad; responde a sus preguntas lo más honestamente posible. Y no tengas temor en hacerles preguntas tú también, como, qué piensan de tu novio, si les agrada, cómo los trata, si les gusta que los visitie, etc. Así podrás conocer muchas de las inquietudes y de los miedos de tus pequeñines, y modificar algunos patrones de comportamiento.

Además, de esta manera estarás poniendo muy en claro los límites para ti, tu novio y para tus hijos. Especialmente, evitarás poner falsas expectativas en la cabecitas de tus hijos, aún cuando la relación entre ambos sea buena.

Pero si más tarde tu novio y tú deciden llegar a ese compromiso mayor, entonces es el tiempo de presentarlo como parte de la familia y ya no como un buen amigo. Aquí sí podrás entonces adjudicarle tanto responsabilidades como derechos dentro de tu familia de ambos lados. ¡Mucho ojo!... estamos hablando de un matrimonio o de que comiencen a vivir juntos, porque si cada cual vive en casas diferentes, no existe responsabilidad alguna en los periodos de visita, simplemente cordialidad y buenos modales como en cualquier relación buena y sana.

Un compromiso formal
Hay que tener en cuenta que las amistades son importantes, y que reiniciar una vida sentimental después de un divorcio o de enviudar es más importante aún, pero dicen los expertos, que nunca sin proteger primero los sentimientos de tus hijos, permitiéndoles acostumbrarse y encariñarse con una figura masculina con cualidades paternales que les agrade y que más tarde podría desaparecer.

Desde ese primer encuentro, Gaby y Giovanni han salido juntos sin necesidad de esconderse y mentir. Los hijos de Gaby saludan a Giovanni cada vez que éste llega a su casa para llevarla a pasear, y de vez en cuando se queda después de la cita a tomar un café o comer galletas con los niños, aprovechando esta oportunidad para conversar y conocerlos mejor.

"Nunca pensé que se llevarían tan bien", dice Gaby. "Giovanni está encantado y disfruta de su tiempo con los niños; es muy paciente y cariñoso, y los niños, aunque al principio un poco distantes, hoy se le abalanzan cuando llega a visitarnos”".

Cuando no se está seguro, es mejor no actuar. Tus sentimientos siempre deberán ser de cuidado, para no herir a quienes te aman incondicionalmente. Recuerda que los hombres van y vienen, pero nuestros hijos son para siempre.

Gaby está planeando ya la boda. Los niños están felices y saben que aunque mamá ya encontró un nuevo novio, papá sigue siendo el mismo y Giovanni es un nuevo miembro de la familia en quien apoyarse y a quien querer también.


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jueves, 19 de agosto de 2010

14 Pedidos de un hijo a su padre

# No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.
Si me haces quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
# No me des sin medida, todo lo que te pida.
A veces pido para saber hasta cuánto es razonable tomar.
# No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos.
# No estés siempre dando órdenes.
Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
# Cumplí las promesas que hagas, buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo; si es una penitencia sostenla.
# No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por vos, ni siquiera para sacarte de un apuro.
Me hace sentir mal y perder la fe en lo que decís.
# No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén tu decisión.
Porque si no viviré siempre pendiente del próximo cambio de idea.
# Déjame valerme por mí mismo.
Si lo haces todo por mí, nunca podré aprender.
Por si lo olvidaste, sólo se aprende de los errores.
# Cuando estés equivocado en algo, admítelo.
Crecerá la opinión que yo tengo de vos y de paso me enseñarás a admitir también mis equivocaciones.
# No me exijas que te diga “porqué lo hice” cuando hago algo que no está bien.
A veces ni yo mismo lo sé.
# Enséñame a amar y a darme la oportunidad de conocer a los otros.
No importa si la vida me lo va a enseñar de todos modos; porque de nada vale si veo que vos no amas ni vivís en contacto con el prójimo.
# No me digas que haga una cosa si vos no la haces.
Yo aprendo siempre de lo que hacés; pero me cuesta hacer lo que decís sin coherencia con tu propio actuar.
# No me digas: “No tengo tiempo para tonterías” cuando te cuente un problema mío.
“Eso no tiene importancia”.
Tratá de comprenderme y ayudarme.
# Y sobre todo si es cierto que me quieres, dímelo de vez en cuando.
 A mí me gusta oírtelo decir, aunque vos no creas que sea necesario y aunque yo nunca te lo diga, porque por supuesto yo te amo con todo mi corazón.

Tomado de http://unmensajeparati.wordpress.com

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domingo, 24 de enero de 2010

La nueva pareja de mamá (o papá)


Normalmente, los hijos no aceptan de buen grado a la nueva pareja, bien sea de mamá o de papá. Sienten que pierden exclusividad en la atención que les dedican y por otra parte no quieren encariñarse con esa nueva persona, porque sienten que traicionan a su padre o madre.

Es difícil, pero no imposible. Hay que tener claro que cuanto más pequeño es el niño más fácil será la aceptación de esa nueva persona. Cuanto más mayor sea o más traumática haya sido el proceso de separación o la pérdida de un progenitor más difícil será.

Pero, ¿cómo se le dice al niño que mamá o papá "tiene un novio"? Sólo de pensarlo a más de uno le tiemblan las piernas. Hay que tener claras una serie de cuestiones:

  • Asegúrate que quieres apostar por esa relación de pareja. Si no estás segur@ mejor espera, no es conveniente aturdir al niño conociendo muchas parejas.
  • No hay que mentir al niño, y se le debe proporcionar información poco a poco. Al principio vale que hablemos de un amigo/a que haz conocido, pero antes o después hay que llamar las cosas por su nombre. No se puede hacer como los jóvenes de hoy, que siguen llamando amigos a sus novios hasta el día antes de la boda. Si es novio se le llama novio.

Cómo llamar a la nueva pareja

Una vez que se lo has dicho, tendréis que ser muy cuidadosos en la forma en que se lo presentas y en cómo lo introduces en esa relación de padre/madre e hijo:

  • No hay que forzar la relación con el nuevo miembro. Al principio hay que procurar que se conozcan fuera del domicilio familiar. Planificar alguna actividad que sea corta y que pueda ser agradable para el niño. La relación debe ser natural, si se fuerza mucho la situación y te empeñas en que caiga simpático/a o haces excesivos halagos a la persona nueva, es probable que consigas el efecto contrario.
  • No intentes comprar su cariño con regalos.
  • Hay que ser natural en las muestras de cariño tanto con la pareja como con el niño. No caigas en los excesos pero tampoco las reprimas en absoluto. Una cosa es que de vez en cuando haya una demostración de afecto -un beso, una caricia, cogerse de la mano�- y otra que no corra el aire. Lo mismo pasa con el niño. Normalmente, no les gusta que un extraño los acaricie o abrace excesivamente, por lo tanto, tomaos vuestro tiempo.
  • De repente no puede aparecer el novio/a hasta en la sopa. El niño tiene que seguir disfrutando de momentos a solas con sus respectivos padres.

Si son el progenitor que no tiene pareja, no saboteea la relación de vuestra ex pareja delante del niño. Lo único que consigues con ese enfrentamiento es hacer sufrir al niño. Y por cierto, evita hacerle un interrogatorio sobre esa nueva persona, porque al final el pequeño te contará lo que quieres oír, no la realidad.

La aparición y aceptación de esa nueva persona suponen muchos cambios en la vida del niño. La más importante es que de repente se da cuenta de que sus padres biológicos ya no se van a volver a juntar. Normalmente, los niños siempre albergan la ilusión o fantasía de la reconciliación de sus padres. Por tanto, hay que dejar muy claras las cosas al niño y no alimentar esas fantasías.

Por otro lado, el niño puede sentir que si acepta por ejemplo a ese novio está traicionando a su padre biológico y por tanto da igual cómo sea éste porque de entrada será rechazado. Hay que explicar bien al niño cuál es el 'rol' que ocupa cada uno. Nadie puede reemplazar a su mamá o papá -aunque éste hubiese fallecido-.

No desesperen en el intento. Se necesita tiempo, mucha paciencia y muchísimo diálogo.

Fuente : diario El Mundo (España)

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martes, 27 de octubre de 2009

Mitómanos : un impulso por mentir


Los niños mienten tanto como respiran. Lo hacen con naturalidad e inocencia. Los padres son los orientadores y responsables de evitar hijos mitómanos. El siquiatra infantil Álvaro Franco explica las tres clases de mentiras que existen. . Defina en qué categoría puede estar su hijo y cuál es el tratamiento a seguir.

Ligadas a la fantasía: suelen decir: “Yo no me comí el dulce, fue el angelito que bajó del cielo”. Este género no tiene ningún problema; por el contrario, se deben estimular. La mejor forma de hacerlo es leyéndoles cuentos y, más adelante, inscribiéndolos en un taller de escritura.

Compensatorias:“Mi papá me recogió ayer en su carro”, aún sabiendo que su padre no tiene automóvil. Se trata de la típica actitud de un menor que está equilibrando sus carencias con falacias. Sufre problemas emocionales y se siente excluido de la sociedad, en especial de sus amigos. Utiliza las mentiras para proyectar mejor su imagen.

Problemáticas : “No me dejaron tareas”Mienten para evitar un castigo. Además, involucran a terceros en su mentiras. “Yo no rompí el vaso, fue él”.

Es por esto que los padres deben ser los mejores observadores de sus hijos. Esas características de mentiras reflejan la inseguridad del menor, baja autoestima, depresión, ansiedad y agresivos del estado de ánimo.

En este momento sus pautas educativas deben verificarse, porque el niño puede estar mintiendo para evitar ser regañado. Christian Muñoz, siquiatra infantil, sugiere el diálogo y el buen ejemplo como armas de educación.

“Se debe dialogar con ellos, analizar la razón de la mentira, hablarles sobre la importancia de los valores, corregir la conducta y no condicionarlos, porque el castigo muchas veces los obliga a seguir mintiendo”.

Otra recomendación de Muñoz es que los padres no presionen a sus hijos y que no sean tan estrictos. “Es inecesario recalcar en los menores la importancia de ser un buen estudiante, hijo y ser humano, pero no se debe presionar con castigos ni agresiones físicas, porque el pequeño seguirá incurriendo en el engaño, con el fin de salvarse y protegerse”.

Lo mejor que puede hacer es explicarle que usted es un padre y un amigo incondicional y que no es necesario recurrir a la imaginación para salir de conflictos.

El mitómano

Es el que, a pesar de la confrontación, persiste en la mentira. Existen videos y fotos, y él se niega a aceptarlo.
Asume conductas desafiantes y de agresividad verbal y física.
Presenta inconvenientes en su desempeño social, familiar y escolar.
Utiliza la mentira para favorecerse y no le causa ningún tipo de remordimiento.
Hay niños que mienten porque no han tenido el respaldo de los padres. Cuando a esta condición se suma el exceso de autoridad, la mentira se puede condicionar y hacer que persista hasta la vida adulta.
La mitomanía trae consecuencias como robo, transgresión de las normas y trastornos de la conducta social.

Señala que aún no hay una única razón que la origine, pero sí se puede hablar de posibles causas:

1. Personas que sufren de un trastorno de personalidad hipertímica, es decir personas con un ánimo muy elevado, alegres, superficiales, frívolas, que carecen de perseverancia y responsabilidad.

2. La insatisfacción o necesidad imperiosa de aprobación, admiración y afecto.

3. Las conductas ambivalentes: familias que simulan una posición social que no tienen, matrimonios que fingen un vínculo inexistente o padres que sostienen en secreto una doble familia pueden estimular a la mitomanía en sus hijos.

4. La baja autoestima: los mitómanos son personas que no se aceptan como son.

5. También puede interferir la genética, en el sentido de que se puede heredar.

Fuente : Terapias manuales

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domingo, 11 de octubre de 2009

Padres de hijos horizontales

La realidad muestra que la mayoría de los padres y madres deben salir diariamente a trabajar, lo que indudablemente disminuye la posibilidad de estar a tiempo completo con los hijos, ¿Cómo lograr, que el espacio de permanencia con ellos sea enriquecedor para la relación y su acompañamiento?

Jornadas de trabajo inacabables. La incorporación progresiva de la mujer en el mercado laboral. El fin de un rol femenino relegado a los quehaceres domésticos y a la crianza de los hijos. Sea porque manda la necesidad económica o, cada vez más, porque madre y padre ponen en la misma balanza su desarrollo profesional, nacieron los "padres de hijos horizontales": padres que se van de casa temprano y vuelven tarde, tercerizan el cuidado de sus hijos y apenas los ven mientras duermen.

Está claro que hijos necesitan atención para sentirse valorados, aceptados y especiales; necesitan sentir que son ellos, y que son competentes. La habilidad de los padres de lograr que sus hijos se sientan de esta manera, se le llama una paternidad de calidad, la que toma en cuenta tres aspectos en la crianza:

· Los límites y reglas deben ser claras y precisas.

· Es necesario escuchar y reconocer los mensajes del niño.

· Prestar toda la atención en momentos que lo requieren.

Es común en los padres que trabajan, sentirse culpables, permitiendo que sus hijos realicen determinadas acciones que en otras circunstancias no permitirían, como por ejemplo, acostarse tarde, como una forma de compensar el tiempo que no están juntos. Es importante que las normas estén claras para padres e hijos y se vayan ajustando a las circunstancias cambiantes de ellos, como el crecimiento físico, intelectual y afectivo, y las condiciones de la vida familiar.

Escuchar los mensajes de nuestros hijos, es otro de los aspectos importantes en el ejercicio de la paternidad de calidad, y esto significa atender no sólo a lo verbal, sino también a sus emociones a partir de los mensajes corporales y gestuales.

Tener tiempos de calidad con nuestros hijos, nos permite contribuir a su desarrollo, potenciando y promoviendo sus capacidades. Te invitamos a fortalecer en ellos:

· Su sentido de seguridad, expresándoles claramente lo que queremos y esperamos, siendo coherentes entre lo que decimos, cómo lo decimos y lo que hacemos.

· Su sentido de la responsabilidad, dándoles espacios para hacerse cargo de alguna tarea concreta, de acuerdo a la etapa de desarrollo que están viviendo. Esto promueve en ellos el conocerse y reconocerse como personas responsables de sus actos.
La seguridad y la responsabilidad personales pueden y deben ser enseñadas por los padres o adultos encargados de la crianza.

Hay veces que los padres sienten culpa por trabajar y estar fuera de casa sin atender suficientemente a los niños. En estos casos, aunque los niños vayan a una magnífica guardería, igual perciben la culpa que sienten sus padres y se vuelven exigentes pudiendo transformarse en verdaderos dictadores, insaciables, centralizando la atención en casa y demandando constantemente.
Para evitar situaciones como esta, cuando llegan a casa, los padres necesitan relajarse, poner algo de orden, preparar la cena o hacer algunas llamadas telefónicas. Los niños deben respetar este tiempo que los padres necesitan de al menos media a una hora. A partir de la cual, los padres, ya tranquilos y organizados, pueden dedicarse de lleno a los niños compartiendo el afecto que necesitan y percibir las sutilezas de diálogo de los niños y sus demandas paternas, de protección y seguridad.
Es importante para el niño el contacto corporal, como los juegos físicos, caricias, besos y abrazos para desarrollar, además de inteligencia, que ya lo hacen y lo seguirán haciendo en las instituciones, la inteligencia emocional que es y será muy importante en su desarrollo y éxito social.

Fuente : Fundación de la Familia
Child Care Aware


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lunes, 28 de septiembre de 2009

Síndrome de Alienación Parental

Se denomina síndrome de alienación parental, conocido internacionalmente por sus siglas en inglés, (PAS Parental Alienation Syndrome) al conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor, mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor, hasta hacerla contradictoria con lo que se esperaría de su condición. El término fue propuesto por el doctor en Psiquiatría Richard A. Gardner en 1985, como consecuencia del estudio que realizó en casos de divorcios conflictivos o destructivos. Con posterioridad, se han sucedido varios estudios que han intentado comprobar la universalidad de los comportamientos descritos en diversos países donde existe el divorcio.

Se debe destacar, no obstante, que la existencia de este síndrome se encuentra actualmente cuestionada por algunos profesionales del área: de hecho, la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología, las dos instituciones más importantes del mundo en términos de salud y trastornos mentales, aún no reconocen su existencia a pesar de las múltiples publicaciones científicas al respecto Pero se estima que lo harán en un tiempo próximo. Recientemente, la Coordinadora de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España ha emitido un comunicado apoyando su uso en la práctica judicial y terapéutica.

Características básicas
Habitualmente es un fenómeno desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro; del mismo modo que no necesariamente se desencadena por divorcio o separación, también puede ser provocado por una persona distinta del custodio del menor (nueva pareja, abuelos, tíos, etc.) ; también se han observado casos dentro de parejas que mantienen su vínculo, aunque son menos frecuentes.
Gardner distingue tres grados de SAP: leve, moderado y agudo, aconsejando diversas formas de actuación para cada uno de ellos y destacando la importancia de distinguir en qué caso se está actuando.
Actualmente existe mucha información sobre este fenómeno, lo cual ha creado legislación sobre la materia en diversos países, siendo incluido en los Códigos Civiles de diversos estados de EE. UU. y México. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo lo recoge igualmente en diversas sentencias sobre temas de familia.
Es característico que los hijos estén involucrados en el proceso de deterioro, hecho que logra provocar el progenitor alienador mediante un mensaje y un programa constituyendo lo que normalmente se denomina "lavado de cerebro". Los hijos que sufren este síndrome, desarrollan un odio patológico e injustificado hacia el progenitor alienado que tiene consecuencias devastadoras en el desarrollo físico y psicológico de éstos. Consecuentemente el síndrome afecta también a familiares del progenitor alienado como son: abuelos, tíos, primos, etc.
Otras veces, sin llegar a sentir odio, el PAS provoca en el niño/a un deterioro de la imagen que tiene del parental alienado, resultando de mucho menos valor sentimental o social que la que cualquier niño tiene y necesita de sus progenitores: "el niño/a no se siente orgulloso de su padre/madre como los demás niños". Esta forma más sutil, que se servirá de la omisión-negación de todo lo referente a la persona alienada, no producirá daños físicos en los menores, pero sí en su desarrollo psicológico a largo plazo, cuando en la edad adulta ejerzan su papel de progenitores. El síndrome de alienación parental está considerado como una forma de maltrato infantil.

Existen antecedentes en los que la justicia ha actuado penalmente contra dicho maltrato, que generalmente es causado por madres separadas movidas por el despecho o venganza hacia el otro progenitor. Sin embargo existe todavía una gran resistencia a tomar medidas impopulares por parte de los jueces en parte por la visión tradicional y sexista de que la madre garantiza siempre una mejor educación y en parte por la presión mediática que puede ver en decisiones en contra de los progenitores femeninos una discriminación sexista. Por otra parte, la resistencia de muchos profesionales se explica por los casos de maltrato (incluyendo casos de abusos sexuales) en los que judicialmente se ha alegado PAS para desacreditar el testimonio de la madre y de sus hijos víctimas de abusos. Por esta razón, el diagnóstico diferencial del Sindrome de Alienación Parental requiere que no exista maltrato previo, psicológico o físico, a la madre y los hijos, por parte del progenitor alienado
Signos de alerta
Según especialistas en la materia, algunos indicadores típicos que permitirían detectar síntomas de aplicación del Síndrome de Alienación Parental son los siguientes:
}Impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor ejerza el derecho de convivencia con sus hijos (Sufrido principalmente por los padres a los que sus antiguas compañeras no les pemiten ver a sus hijos).
}Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo, aludiendo cuestiones de pareja que no tienen nada que ver con el vínculo parental.

}Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge.

}Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.

}Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor (basta con que los niños vean que esa actitud hace feliz a la madre o al padre, para ofrecer su dolor y así reconfortar al adulto alienador).

}Influir en los niños con mentiras sobre el otro llegando a asustarlos.

En los niños se puede detectar cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad o llegando incluso a recordar y mencionar situaciones que no han sucedido.
Consecuencias sobre los niños y padres alienados

Los niños que sufren este maltrato quedan totalmente indefensos e incapacitados para ayudarse a sí mismos. Sólo pueden esperar que los adultos lleguen a resolver el problema para liberarse de esta pesadilla. Si el problema entre los adultos no se resuelve, el niño queda abandonado y crece con pensamientos disfuncionales. No es únicamente cuestión de que el niño pueda no llegar jamás a establecer relaciones positivas con el padre/madre alejado, sino que sus propios procesos de razonamiento han sido interrumpidos, coaccionados y dirigidos hacia patrones patológicos.

Los menores que sufren esto, relacionan sus frustraciones con los pensamientos o recuerdos asociados al progenitor alienado, y por tanto desarrollan conforme van creciendo, una tendencia a proyectar toda su negatividad psicológica sobre la imagen que tienen de tal progenitor, lo que termina por destruir tal imagen y a la larga la relación. Para ello, el progenitor alienante, saca a colación la persona del alienado, sólo en los momentos en que el menor sufre alguna frustración; lo hacen sistemáticamente, es decir, en todas las ocasiones posibles antes explicadas, al tiempo que omiten toda referencia a la misma persona, sistemáticamente en todos los momentos en que el niño esté de buen ánimo.
Esta polarización de frustraciones que asocia toda la negatividad mental del menor con su progenitor alienado o su imagen, es dirigida por manipulación consciente del alienante, sirviéndose de su prevalencia sobre el niño/niña. Este no podrá comprender esta circunstancia, ni llegará a racionalizarla para superarlo o no actuar bajo su influjo, ni llegará a ver clara su trascendencia biográfica, aunque se le explicase y demostrase con hechos, datos, y con razonamientos objetivos y lógicos, incluso por terceras personas imparciales, hasta una edad adulta muy avanzada. Se ha aceptado ampliamente que los patrones de maltrato o abuso físico no podrán ser desarraigados hasta que el sujeto no realice una elección consciente. Así encontramos que los patrones de abuso emocional y psicológico seran transmitidos también de una generación a otra.
Los padres y madres que, literalmente, han perdido a sus hijos/as en los casos más severos del síndrome, sienten como si éstos hubieran muerto. El progenitor se resiente por la pérdida de sus seres queridos. Si los tribunales de justicia no intervienen, las madres y padres alienados no tienen ninguna oportunidad, pero siguen amando y recordando, desde la distancia, a sus hijos. El progenitor alienado compara su pesar al producido por la muerte de un hijo/a. La única esperanza es que algún día, alguien, se acerque a sus hijos y les explique lo patológico de lo sucedido y que los niños, voluntariamente, comiencen a reconstruir una relación con su padre/madre perdido.
Lavado de cerebro, programación mental, manipulación, cualquiera de éstos términos con el cual se llamase a este proceso, es destructivo para el niño y para el padre/madre alienado/a. Ninguno de los dos podrá ser capaz de llevar una vida normal y saludable a menos que el maltrato sea interrumpido, y se instaure un proceso de rehabilitación efectivo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

La agresión es tan agradable como el sexo, la comida o las drogas

La agresividad es al cerebro, una recompensa tan buena como pueden serlo el sexo, la comida o las drogas, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos). Y es por eso que el ser humano sería tan propenso a pelear y a sentirse atraido por los deportes violentos, como el boxeo o el football americano.

"La agresión se da entre prácticamente todos los vertebrados y es necesaria para conseguir y mantener recursos tan importantes como las parejas, el territorio y la comida", explica Craig Kennedy, profesor de educación especial y pediatría, y uno de los autores de la investigación.

"En relación a esto, hemos hallado que cuando hay un suceso agresivo, el cerebro actúa por medio de la 'vía de recompensa', y que está involucrada una sustancia denominada dopamina."

"Ya sabíamos que el organismo produce dopamina en respuesta a estímulos gratificantes, como la ingesta de comida, el sexo y el uso de drogas -dice a su turno Maria Couppis, directora del estudio-. Lo que hemos encontrado ahora es que también sirve como refuerzo positivo de la agresión."

Algo a aclarar es que estos sondeos se hicieron con animales de laboratorio, y no con seres humanos. De hecho, los investigadores utilizaron para sus experimentos una pareja de ratones, macho y hembra, que estuvieron dentro de una jaula, y cinco ratones intrusos que fueron mantenidos en otra separada.

La hembra fue retirada de la jaula en forma temporal, mientras que en lugar se colocó a un ratón intruso. Esto dio, inmediatamente, origen a una respuesta agresiva por parte del ratón macho de la casa. El comportamiento agresivo de este último se manifestó en forma de latigazos con la cola, postura de vigilancia, boxeo y mordidas.

El ratón dueño de casa fue entrenado por los investigadores para que asomaran un blanco con la nariz, con lo cual conseguían hacer volver al intruso, momento en el que nuevamente actuaban de manera agresiva hacia él.

El dueño de casa se dedicó consistentemente a dar en el blanco, al menos una vez por día, con lo cual los investigadores consideraron que vivió el encuentro agresivo con el intruso como una recompensa.

Después de unos días, la pareja de ratones fue tratada con un fármaco que reprimió sus receptores dopaminérgicos, mientras que al mismo tiempo se redujo la frecuencia con la que se instigó la entrada del intruso.

Estos experimentos de Vanderbilt son los primeros que demuestran una relación entre el comportamiento y la actividad de los receptores de dopamina en respuesta a un caso de agresión.


"De estos estudios hemos aprendido que algunas personas con predisposición buscarán intencionalmente un encuentro agresivo, únicamente porque la experiencia le brinda una sensación grata -comentó Kennedy-. Esto demuestra por primera vez que la agresión, de por sí, es motivadora, y que el conocido refuerzo positivo de la la dopamina desempeña un papel fundamental."

Tomado de Neomundo
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martes, 1 de septiembre de 2009

El Suicidio en niños y adolescentes : mitos y falacias


• Hay ciertos cambios en la conducta de los menores que pueden indicar que está pensando en el suicidio:

• Aislamiento o cambios abruptos en su personalidad.

• Cambios en los hábitos de dormir o comer.

• Pérdida de interés en sus pasatiempos.

• Comportamiento rebelde o agresivo.

• Bajo rendimiento escolar.

• Poca tolerancia a elogios o premios.

• Alucinaciones o pensamientos extraños.

• Quejarse de que se siente una mala persona.

• La adolescencia es la población más propensa a intentar suicidarse debido a sus características, ya que son personas que frecuentemente tienen conflictos en sus relaciones interpersonales.

En general, esta vez sin diferenciar los tipos anteriormente expuestos, existen factores, denominados de riesgo que pueden dar indicios sobre la posibilidad de una conducta suicida en un individuo. Algunos de ellos son:

Ideación suicida: es el más importante indicador de suicidio, pues se refiere a la existencia misma de la idea.
Intentos previos: aumenta el riesgo de suicidios en un futuro.
Plan y método: entre más estructurado sea el plan y más peligroso el método, mayor es el riesgo.
Sexo: si bien los intentos de suicidio son más numeroso en mujeres, el 75% de los consumados corresponde a los hombres.
Edad: las tasas de suicidio van aumentando con la edad, aunque las tentativas en personas jóvenes.
Estado civil: está más presente en las personas viudas, solteras y separadas que entre las casadas.
Pérdidas recientes: muerte de familiares, desaparición de un miembro de la familia.
Trastornos psicopatológicos

Suicidio en la adolescencia
El suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento dramático en los años recientes, siendo la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para los de entre 5 y 14 años.
Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, inquietudes financieras y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes, el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución."

La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento. Cuando los padres sospechan que el niño o el joven puede tener un problema serio, un exámen psiquiátrico puede ser de gran ayuda.
Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan que si el joven presenta uno o más de estos síntomas, los padres tienen que hablar con su hijo sobre su preocupación y deben buscar ayuda profesional si los síntomas persisten.

•Cambios en los hábitos de dormir y de comer.
•Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales.
•Actuaciones violentas, comportamiento rebelde o el escaparse de la casa.
•Uso de drogas o del alcohol.
•Abandono poco usual en su apariencia personal.
•Cambios pronunciados en su personalidad.
•Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar.
•Quejas frecuentes de dolores físicos tales como los dolores de cabeza, de estómago y fatiga, que están por lo general asociados con el estado emocional del joven.
•Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.
•Poca tolerancia de los elogios o los premios.
•El adolescente que está contemplando el suicidio también puede:
•Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable."
•Lanzar indirectas como: "no les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse" o "no te veré otra vez."
•Poner en orden sus asuntos; por ejemplo, regalar sus posesiones favoritas, limpiar su cuarto, botar papeles o cosas importantes, etc.
•Ponerse muy contento después de un período de depresión.

Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero matar" o "Yo me voy a suicidar", hay que tomarlo muy en serio y hacer una consulta a un psiquiatra de niños y adolescentes o a otro médico para que evalúe la situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de "ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas. Con la ayuda de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.


Mitos y falacias sobre el suicidio
Por otra parte, las reacciones emocionales de las personas ante el conocimiento de un suicidio suelen pasar desde la estupefacción y sorpresa macabra hasta la consumación de otro suicidio. Así mismo, también se tiende a buscar culpables para poder dar una explicación lógica y aceptable a la muerte de alguien. En ese mismo sentido, también existen falsas creencias que podrían reconfirmar la actitud de negación y censura hacia el suicidio.

Los siguientes son algunos de los mitos existentes alrededor del suicidio y tal y como la evidencia lo señala, son más el desconocimiento y las falsas creencias las que prevalecen alrededor del tema (Wekstein, 1979; Davison & Neale, 1996).

1. Mito: Los que hablan sobre suicidio no lo llevan a cabo.
Hechos: De cada 10 personas que se suicidan, 8 habían advertido de forma clara sus intenciones suicidas.
2. Mito: El suicidio se produce sin previo aviso.
Hechos: Los estudios realizados muestran que las personas suicidas proporcionan muchos indicios y advertencias sobre sus intenciones suicidas.
3. Mito: Las personas suicidas están decididas a morir.
Hechos: La mayoría de las personas suicidas están indecisas entre vivir o morir; lo que hacen es apostar por la muerte dejando que sean los otros los que los salven. Casi nadie se suicida sin que los otros sepan cómo se sienten.
4. Mito: Una vez que una persona está en estado suicida ya lo estará siempre.
Hechos: Las personas que desean quitarse la vida están en estado suicida sólo por un tiempo.
5. Mito: La mejoría después de la crisis suicida viene a significar que el riesgo de suicidio se ha superado.
Hechos: Son muchos los suicidios cometidos al cabo de 3 meses de comenzada la mejoría, cuando la persona tiene la suficiente energía como para poner sus ideas y sentimientos mórbidos en práctica.
6. Mito: El suicidio es mucho más frecuente entre los ricos o, a la inversa, se presenta casi exclusivamente entre los pobres.
Hecho: El suicidio no es una enfermedad de ricos ni la maldición de los pobres. El suicidio está representado proporcionalmente en todos los niveles de la sociedad.
7. Mito: El suicidio se hereda o está en la familia.
Hecho: Es un patrón individual.
8. Mito: Todas las personas suicidas son enfermos mentales y el suicidio es casi siempre la actuación de una persona psicótica.
Hechos: Los estudios realizados sobre cientos de notas de verdaderos suicidios indican que, aunque la persona suicida es extremadamente infeliz y se halla alterada, no es necesariamente un enfermo mental. De hecho, hay evidencias de pensamiento racional y de estar en contacto con la realidad.
9. Mito: Ser miembro de un grupo religioso en particular, es un buen predictor de que la persona no considere el suicidio.
Hechos: Es un error creer que la fuerte prohibición que existe dentro de la religión católica, es un freno eficaz para evitar la actuación suicida de una persona. Además, que una persona se identifique con una religión particular no es una representación de sus creencias particulares.
10. Mito: El motivo del suicidio se puede establecer fácilmente.
Hechos: La verdad es que es muy difícil entender por qué una persona decide suicidarse. Por ejemplo, un revés en la situación económica precedido de la actuación suicida, no es una causa que explique fácilmente el suicidio.
11. Mito: Todos los que comente suicidio están deprimidos.
Hechos: Esta falacia radica en el hecho de que muchos de los signos de las actuaciones suicidas frustradas son ignorados porque la persona no actúa como si estuviera deprimida. Muchas de las personas que se suicidan no están deprimidas. De hecho, algunas personas se muestran calmadas y en paz consigo mismas.
12. Mito: Una persona con una enfermedad física terminal, no contempla la posibilidad del suicidio.
Hecho: Teniendo en cuenta las condiciones de padecimiento tanto físico como moral, propios o de los seres amados, el suicidio es una posibilidad que frecuentemente pueden contemplar, en miras de darle fin lo antes posible la sufrimiento, aun cuando la muerte se perciba como un hecho inminente.
13. Mito: El suicidio es influido por las estaciones del año, la latitud y las condiciones climatológicas en general o los días de la semana.
Hecho: No hay datos suficientes para sostener estas creencias
14. Mito: El suicidio es influido por factores cósmicos como las fases de la luna.
Hecho: No hay evidencias que confirmen lo anterior.
15. Mito: El suicidio es un evento aislado.
Hecho: Aun cuando existe un debate muy amplio en este sentido, se hace clara la conexión como factor desencadenante, sin que este factor pueda llamarse como tal la causa del suicidio.
16. Mito: Pensar en el suicidio es algo más bien raro.
Hecho: Estimaciones hechas sobre estudios hechos con muestras no clínicas, sugieren que la idea del suicidio esta presente desde un 40% hasta un 80% de la población. Esto significa que han pensado al menos una vez en la vida en la idea del suicidio.
17. Mito (especialmente presente entre terapeutas): Preguntarle a una persona sobre sus ideas de suicidio, especialmente si está deprimida, puede llevar a que la persona realice un intento, que no se hubiese dado si no se le hubiese preguntado.
Hecho: Un de los principales aprendizajes en la labor clínica, es indagar en profundidad sobre la ideación y su estructura. Además, el hacer la pregunta es conceder tácitamente un permiso a la persona para que hable sobre algo que puede considerar como un secreto inconfesable. De hecho, muchas personas se siente más aliviadas al poder exponer sus ideas sobre el suicidio.
18. Mito: Las personas que realizan intentos con medios de baja letalidad, no están considerando seriamente la idea de matarse.
Hecho: Aquí se confunde la letalidad con el intento. Algunas personas no están bien informadas sobre la letalidad del método que van a emplear, como puede ser la utilización de píldoras. El método empleado no necesariamente está en consonancia con la intención subyacente.
Fuente : Microcaos

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sábado, 22 de agosto de 2009

¿Qué es la crianza con apego o crianza respetuosa?

El término es la adaptación al español del término inglés “attachment parenting” el cual fue acuñado por el pediatra William Sears en el libro que lleva el mismo nombre.

El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.

Muchos de los conceptos que promueve la crianza con apego pueden parecer raras, obsoletas o exóticas, por eso voy a tratar de hilar menudito para que se comprenda bien algo fundamental: lo verdaderamente importante es el bienestar de tu hijo, hay situaciones que la crianza con apego considera básicas pero como ya sabemos, cada familia es un mundo y cada bebé una personita individual con sus gustos, apegos, emociones, etc.

La crianza con apego tiene algunos elementos que han sido estudiados por etnopediatras, pediatras, psiquiatras antropólogos y otros profesionales y tomados como acertados en la crianza de los niños y hasta necesarios. Ésta es sólo una lista, pero cada uno de ellos está bien explicado en los diferentes artículos de la página:

Dormir con los hijos
El contacto físico permanente con los bebés
La lactancia materna a demanda
Atender diligentemente los llamados del bebé o niño
La no violencia con los niños, verbal y física


La crianza respetuosa no es el cumplimiento a rajatabla de estos conceptos, bueno, el último si

debería cumplirse siempre a rajatabla, el punto es que cada familia adapta a su hogar todo aquello que simplifique y armonice su estilo de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno. El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas ; por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso.

Pero para dar ese paso es necesario que nos despojemos un poco y paulatinamente de todas las imposiciones culturales con las cuales convivimos a diario en occidente.

Es muy posible que te suene familiar alguna de las siguientes frases:

¿Tan grande y todavía toma pecho? Ya va siendo hora de que lo destetes
¿Y cuándo lo vas a sacar de tu pieza? Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacan con nada
No lo cargues que se acostumbra a estar en brazos
Es mejor una palmadita a tiempo
¡Los niños son muy manipuladores!
Hay que enseñarles a ser independientes
¿Todavía no va al jardín? Les hace mucho bien, ¿eh? Al principio se quedan llorando pero es normal
¿No está muy grande para ir cargado?


¿Y cuándo le vas a quitar los pañales?

Estas frases y otras similares nos son dichas a diario a los padres que cometemos tamaños errores con nuestros hijos y dejamos que duerman en nuestra habitación, los cargamos mucho, jamás les pegamos, les permitimos seguir al pecho cuando están “mayorcitos” -a propósito, ¿qué mente iluminadadeterminó alguna vez cuándo son “demasiado mayorcitos” para tomar pecho?- y acudimos inmediatamente cada vez que nos reclaman. Pues bien, a donde quiero llegar es aquí: todos esas creencias son elaboraciones culturales que van surgiendo con el tiempo casi sin que lo advirtamos ¡y nos invaden! Están por todas partes y lo común es que jamás nos tomamos el tiempo de sentarnos a pensar un poco si tienen algún sentido, si son ciertas, si contradicen nuestro instinto y lo más importante si coinciden con la naturaleza del bebé-niño humano.

Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros, nos cuenta cómo la etnopediatría ha demostrado que efectivamente estamos occidentalizando, mejor dicho ya occidentalizamos nuestros cánones de crianza. El noventa por ciento de los bebés de todo el mundo duermen con sus papis por ejemplo ¡y crecen tan saludables e independientes!. Bueno, en realidad no podemos afirmar que ese 90 por ciento crece de esta u otra manera, pero de acuerdo con lo que he aprendido con mi propio hijo, ni el colecho, ni la lactancia prolongada, ni llevar al bebé cargado, tienen consecuencias negativas de ningún tipo en el desarrollo de nuestros hijos, por el contrario les ayuda a sentar unas bases sólidas de autoestima y esa dependencia de los primeros años hacia nosotros los ayuda a avanzar con seguridad hacia una autonomía saludable y completa.

Artículo escrito por Eliana Escobar Luján en Criar y Amar

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sábado, 25 de julio de 2009

Padres separados

Dado el elevado número de separaciones entre parejas que se producen hoy en día, son muchos los niños afectados por esta situación. Esta situación ha dejado de ser excepcional para pasar a ser bastante habitual.

Además del shock emocional para los padres que supone una ruptura sentimental, éstos cargan con el miedo de cómo toda esa situación repercutirá en sus hijos.

Las consecuencias que sufre el hijo de padres separados estará más relacionado:
- con las desaveniencias familiares previas y asociadas a la separación
- y con el papel que hacen jugar al niño en la separación
más que con la propia separación.

Esto, junto con la edad y la madurez del propio niño condicionarán la forma cómo esta separación influirá en su desarrollo.

POSIBLES REACCIONES DEL NIÑO

- Reacción de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres. Suelen sentir miedo.

- Lloran a menudo y esto les tranquiliza. Hay que acompañarles en ese momento, y favorecer esa expresión del dolor que sienten.

- Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos. Hasta que no aceptan que esto no es posible, se muestran muy tristes e infelices. Acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía.

- Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña; y desean tanto estar con el otro, que incluso pueden llegar a pensar en escaparse de casa. Llegan a idealizar más al otro progenitor, al ausente, pues sólo recuerda los buenos ratos pasados con éste.

- Probablemente, aparezcan trastornos en el sueño y en la alimentación


COMO INFLUYE LA EDAD Y MADUREZ DEL NIÑO

- Cuanto más pequeño es el niño, dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia ,suelen aparecer manifestaciones de ello a través del cuerpo: molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza,...

- Cuando el niño es algo mayor puede sentirse la causa de dicha separación y, por tanto, sentir gran culpabilidad. Suelen aparecer depresiones con fases más agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores (vuelven a surgir comportamientos anteriores, de más pequeños,...),...

- En niños ya más mayores, suele desarrollarse una hipermadurez en parte positiva, pero a la vez peligrosa que pretende sustituir al progenitor ausente.


MENSAJES CLAVES PARA RECORDAR AL NIÑO

- La decisión de separarse es exclusivamente de los padres. Ellos han tomado esta decisión porque creen que es lo mejor para todos los componentes de la familia. Los hijos no han tenido nada que ver en esta decisión.

- Los padres no se han separado porque el niño se haya portado mal, pues otras veces lo ha hecho y no ha ocurrido así.

- Resaltar al niño cuántas personas se preocupan por él (abuelos, amigos, profesores,...) y desean que sea feliz. Por tanto, ha de borrar ese miedo que siente a ser abandonado, a quedarse sólo. Cuenta con el cariño de más personas.

- Seguirá disponiendo de ambos padres, en todos los aspectos que él precise, aunque ya no vivan juntos.

- Siempre que le preocupe algo o se sienta mal, podrá hablar con los padres; ello le hará sentirse mejor.

- Aunque los padres se hayan separado, el niño puede igualmente amar y ser amado; no tiene por qué repetirse esa situación siempre.

- Los padres demuestran su amor de muy diversas maneras. Pero puedes sentir que tus padres te siguen queriendo si intentan estar contigo todo el tiempo que pueden, si te ayudan cuando lo necesitas y si te escuchan.


MENSAJES CLAVES PARA LOS PADRES

- No caer en la sobreprotección del hijo por pena; se le ha de seguir tratando como a un niño "normal" de su edad. Si no "no le ayudaremos a crecer", acabará comportándose de forma inmadura y más infantil de lo que le corresponde.

- Todas las personas tienen virtudes y defectos; también los padres. Hablar con el niño del otro progenitor con argumentos reales, sin caer en la ficción.

- Es preferible que, los días de encuentro, no se llenen excesivamente con actividades, pues si se ocupa el tiempo en hacer demasiadas cosas, no hay tiempo para charlar, comunicarse,...

- Los puntos más conflictivos de los padres tras la separación suelen ser: los hijos, el dinero y las nuevas relaciones. Intente ser objetivo y no intentar poner al hijo de su parte. Hay que intentar solucionar estas cuestiones, sin involucrar a los hijos.

- Es preferible para los niños, que vuelva a constituirse una familia compuesta por hombre y mujer, aunque uno de ellos no sea el verdadero progenitor; ello reparará los vínculos dañados, aunque requerirá tiempo la aceptación de esa nueva situación por parte de todos.

Fuente : Psicólogo infantil

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