domingo, 3 de agosto de 2008

¿Porqué es peligroso fumar o estar expuesta al humo de cigarrillo durante el embarazo?

El feto se alimenta con el oxígeno y los nutrientes que le llegan a través del cordón umbilical. De hecho, todo lo que hay en la sangre de la madre, llega al feto. Por eso, cuando la madre fuma, el feto recibe todas las sustancias tóxicas del humo del cigarrillo, incluyendo la nicotina. Aparte, también recibe menos oxígeno!! Por eso es tan importante NO FUMAR durante el embarazo y tratar de NO EXPONERSE al humo ambiental de tabaco (HAT) ya que unos pocos cigarrillos por día afectan la salud del bebé.
¿Qué daños causa el tabaco a los hijos de madres fumadoras?
En los recién nacidos

Labio leporino y fisura del paladar; menos peso que lo esperado; Mayor mortalidad; Mayor frecuencia de muerte súbita del lactante. Los bebés amamantados por madres fumadoras, pueden sufrir inquietud, insomnio, vómitos, diarreas, succión débil y debilidad.

En tus hijos cuando son más grandes
Más neumonías, bronquitis, asma y otitis. Diabetes juvenil; Trastornos de aprendizaje, déficit de atención; Mayor ausentismo escolar por las enfermedades asociadas con el tabaquismo pasivo; Más consultas al médico; Más probabilidades de ser fumador en la adolescencia.

Un estudio publicado en septiembre del 2006, analiza los datos de unos 4.700 niños de 4-15 años en EEUU, que habían participado en una encuesta nacional de salud entre 1999 y 2002. De ellos, 135 participantes estaban siendo tratados por el síndrome de déficit de atención con hiperactividad. Los hijos de madres que habían fumado durante el embarazo tenían 2 veces y medio más riesgo de desarrollar este Síndrome. Se observa que los niños con este síndrome tienen mayor riesgo de presentar trastornos de conducta, conducta antisocial y adicción durante la adolescencia.

CONSEJOS ÚTILES PARA LAS EMBARAZADAS
Si estás embarazada, te damos varias razones para no fumar
• Vas a tener menos riesgo de sufrir complicaciones, como aborto o parto prematuro.
• Proteges a tu bebé de sustancias químicas que pueden dañar su crecimiento.
• Tu hijo va a tener menos probabilidades de nacer con bajo peso.
• Vas a tener más leche para amamantarlo.
• La leche no va a poseer sustancias tóxicas que, al ser ingeridas por tu bebé, puedan dañar su salud
• Ayudas a prevenir la muerte súbita del lactante, que afecta con mayor frecuencia a los bebés de padres fumadores.
• Tu hijo va a tener menos riesgo de padecer asma y otros problemas respiratorios durante la infancia.
• Contribuyes a que el tabaquismo no sea considerado algo normal haciendo menos probable que tu hijo fume cuando sea grande.
• Vas a disminuir tu riesgo de morir por infarto o cáncer a temprana edad y podrás disfrutar a tu hijo por muchos años.
El embarazo es una excelente ocasión para dejar de fumar, tanto por tu salud como por la de tu hijo. Como las sustancias toxicas atraviesan la leche materna, si dejaste de fumar en el embarazo, NO vuelvas a fumar mientras estás amamantando a tu bebe.Y finalmente, si dejaste de fumar durante el embarazo y la lactancia NO vuelvas a fumar. El primer fumador pasivo de una madre fumadora es su propio hijo.


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¿Cómo ayudar a los hijos en la transición de la niñez a la adolescencia?

En la hermosa tarea de criar a los hijos, los padres deben conocer bien que las diversas etapas del desarrollo infantil tiene objetivos y tarea específicas. Mientras para los bebes es comer, dormir y explorar su mundo, para los adolescentes es desarrollar su propia identidad dentro del grupo de amigos.

En la etapa de adolescencia, el joven percibe la necesidad de mayor independencia. En el proceso de ir alcanzando esta necesidad, algunos logran la transición sin problemas, pero en otros esta experiencia puede causarle tristeza y algunas dificultades al relacionarse con sus padres. Algunos aspectos de esta transición son normales y aunque causan mucha tensión, no deben de ser causa de alarma para los padres. Ante ello, es importante que los papás se preparen para esta etapa esencial para el hijo y al mismo tiempo lo ayuden para que realice una transición sin inconvenientes y un mayor éxito en el logro de las tareas del desarrollo hacia la adolescencia; a continuación se brindan los siguientes consejos:

Brindar un ambiente seguro y amoroso en el hogar.
Crear una clima de honradez, confianza y respeto mutuo.
Permitirle al adolescente la independencia apropiada para su edad.
Llevar una relación con el niño que le permita confiar en los padres cuando tenga preocupaciones o problemas.
Educarlo en la responsabilidad básica para con sus objetos personales.
Enseñarle la responsabilidad básica de ayudar en la casa.
Enseñarle la importancia de aceptar límites.

Entre los aspectos más importantes de la relación entre los padre e hijos está la apertura libre del niño para con sus padres acerca, que lo lleve a compartir sus alegrías o problemas. Para llegar a esto es esencial la constancia, paciencia y comprensión, puesto que esta relación se desarrolla gradualmente, en la medida que se le dedique tiempo al niño.
Es importante aprovechar las oportunidades para estar con los hijos durante las comidas, contándole cuentos, leyéndoles, jugando con ellos, durante excursiones, vacaciones y celebraciones.

Especial atención hay que dar al hijo en los momentos difíciles o tristes. De esta manera, se crea una base de confianza que le permite al niño el discutir con sus padres los problemas y conflictos que surjan durante la adolescencia.
Fuente : Aciprensa

sábado, 2 de agosto de 2008

Pautas para controlar la conducta agresiva de los niños

El tratamiento de la agresividad en un niño, en los casos que sea persistente su conducta agresiva, debe estar sometido a un profesional especializado. El tipo de tratamiento que se utilizará dependerá del resultado de la evaluación que se haga. Lo primero que harán será identificar, a través de observaciones, charlas y entrevistas, los antecedentes (causas y reacciones a la frustración) y los consecuentes (qué es lo que gana con la agresión) del comportamiento agresivo del niño.
Teniendo en cuenta de que la conducta agresiva de un niño es un comportamiento aprendido y como tal se puede modificar, la intervención de los padres bien como de los profesores es muy importante. El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño. Si nos empeñamos en cambiar la conducta agresiva de nuestro hijo, y mantenemos la paciencia y la perseverancia, seguramente solucionaremos el problema.

Consejos contra la conducta agresiva infantil
La psicóloga Gloria Marsellach Umbert, autora del libro Recetas del psicólogo en la red, define algunas pautas sobre cómo solucionar el problema. Según ella, se debe seguir un plan:
1 - Identificar el tipo de conducta, es decir, qué es lo que nuestro hijo está haciendo exactamente. Hay que ser objetivos y específicos en la respuesta. Si el niño patalea, grita, o de que forma expresa su agresividad.
2- Apuntar diariamente en una tabla, y durante una semana, cuantas veces el niño aplica la conducta de agresividad. Anotar qué es lo que provocó el comportamiento. Con lo cuál será necesario registrar los porques y las respuestas. Apuntar también en qué momentos los ataques agresivos son mas frecuentes.
3- Elegir dos objetivos para modificar la conducta: debilitar la conducta agresiva y reforzar respuestas alternativas deseables existentes en el repertorio de conductas del niño o en la enseñanza de habilidades sociales.
Ejemplos:
- Existen algunas condiciones que proporcionan al niño consecuencias gratificantes para su conducta agresiva. Por ejemplo, si en el patio del colegio, no estando el cuidador, el niño sabe que pegando a sus compañeros, éstos le cederán lo que él quiera, habrá que poner a alguien que controle el juego hasta que ya no sea necesario.
- Reducir el contacto del niño con los modelos agresivos. Muéstrele a su hijo otras vías para solucionar los conflictos cómo el diálogo, el razonamiento, el establecimiento de normas, etc. Si los niños ven que los mayores tratan de resolver los problemas con tranquilidad, podrán imitar esta forma de actuar.
- Los padres deben reducir los estímulos que provocan la conducta. Enseñar al niño a permanecer en calma ante una provocación.
- Recompense a su hijo cuando éste lleve a cabo un juego cooperativo y asertivo.
4- Cuando esté determinado el procedimiento que utilizará, poner en práctica el plan. Debe continuar registrando la frecuencia con que su hijo emite la conducta agresiva para así comprobar si el procedimiento utilizado está sendo o no efectivo. Informar del plan elegido a todos los adultos que formen parte del entorno social del niño. Mantenga una actitud relajada y positiva y notarás los progresos. Al final, todos se sentirán mejor.