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viernes, 27 de enero de 2012

Como influyen los padres en los procesos de elección de sus hijos.

Un día estaba paseando con mi hijo, que en ese momento tenía un año y medio de edad, y una amiga. Entre las actividades del paseo entramos en un kiosco y yo le pregunté a mi hijo: ¿quieres un sándwich o galletitas?. Mi amiga miró con un gesto de sorpresa, suponiendo que no habría respuesta. El niño, en su media lengua, dijo: - Galletitas.- ¿Y qué jugo quieres? (mi amiga nuevamente observó sorprendida la escena). Mi hijo se acercó al expendedor y señaló la que quería. Más tarde mi amiga me preguntó por qué lo hacía elegir todas esas cosas.¿Y por qué no? 

Este relato puede parecer muy poco importante, hasta tonto. Sin embargo tiene que ver con una de las cuestiones fundamentales de la vida: elegir.¿Cómo se forma la capacidad de elegir en una persona? Como casi todas las cosas: practicando. Es un aprendizaje. Elegir implica un derecho y una responsabilidad. Implica también confianza, madurez, duelo por lo que no se ha elegido.A veces cuesta mucho a los padres incentivar a que sus hijos aprendan a elegir. Por muchos motivos. Por empezar hay que darse tiempo para enseñar a elegir, y dar tiempo para que el otro lo aprenda, suavemente, sin apuros. También hay que confiar. Muchas veces para los padres es difícil darnos cuenta de cómo crecen nuestros hijos. Sorprenden continuamente. A veces uno no los “mira” durante un tiempo (esa mirada especial dirigida a sus aprendizajes, sus cambios, etc.), y cuando vuelve a fijar sus ojos y todos sus sentidos sobre él no puede creer lo que está viendo. Entonces aparece una palabra, un gesto, una decisión, una actitud, que nos deja perplejos, y nos hace pensar: “¡Yo no sabía que mi hijo podía decir o hacer algo así!”Esto pasa muy seguido con las elecciones. 

Los padres suponemos (y damos demasiado por seguro, a veces), que nosotros podemos elegir por él, y que lo haremos mejor. Claro que esto es más o menos así cuando son muy chiquitos. Pero cuando van creciendo no siempre estamos a la altura de esa circunstancia y nos quedamos con la idea de que nosotros tomaremos las decisiones por él mejor que él, que nosotros sabemos, aún mejor que él, qué le pasa, qué siente, qué necesita, qué le interesa, qué desea. Y... el tiempo ya pasó (a veces mucho más de la cuenta) y el pequeño niñito ya se convirtió, o se está convirtiendo en un hombre o en una mujer, en la lucha, igual que nosotros. A veces está pidiendo por todos los medios a su alcance que nos demos cuenta de eso, y que confiemos en él, que lo dejemos tomar sus propias decisiones, que paremos un poquito y, simplemente, lo dejemos ser, y volver a sorprendernos, otra vez, como cuando dio sus primeros pasitos, o dijo las primeras palabras. La misma emoción nos envolverá si ahora, nos detenemos y simplemente lo observamos y confiamos. Claro que cometerá errores, que tendrá muchísimo para aprender, pero ¿nosotros no?Otras veces, tristemente, el pequeño o ya joven sujeto quedó tan atrapado en la errónea creencia de que los demás sabrán absolutamente más que él acerca de su propia existencia, de lo que quiere, de lo que le “conviene”, que ni siquiera se plantea la posibilidad de elegir. Triste y pasivamente trata de adivinar lo que quienes siempre han decidido por él opinarían. No sabe del placer de tomar decisiones y la felicidad de llevarlas a cabo, ni conoce el mar de aprendizaje que sobreviene a la tristeza cuando uno se equivoca.No hace falta esperar mucho tiempo para empezar a practicar esto: lo que se aprende desde muy chiquito se internaliza mejor. 

Démosle siempre la oportunidad de hacer y rehacer, de elegir, inclusive de equivocarse, aunque el corazón se nos agriete dolorosamente cuando vemos que sufre. No obstaculicemos su crecimiento ofreciendo siempre la posibilidad de quedarse con todas las opciones, aunque nos fuera posible. No olvidemos que en algún momento, tarde o temprano, esto estará fuera de nuestro alcance. Enseñémosle a hacerse cargo de sus decisiones. Que lo viva. Que sepa que cuando elige, algo de lo no elegido a veces duele y clama.También, y fundamentalmente, es una cuestión de respeto. Respeto por la vida. No es raro escuchar a los padres decir: “¡Pero si yo doy la vida por él (o ella)! No vale dar la vida por ellos, vale diferenciar cuál es mi vida y cuál la suya. Reconocer los límites. Dar la vida a un ser no es tener dos vidas propias. Es tener suficiente amor y generosidad para regalarle la vida. A los hijos se los puede educar, proteger, amar, pero hay que “darles la vida”. Esto implica no sólo engendrarlos (o adoptarlos), sino además aceptar que es “su” vida, y regalársela sin condiciones para que ellos puedan apropiarse de su vida sin deudas. No quitarles pedacitos de esa vida para hacer en ella lo que no pudimos hacer en la nuestra, para saldar nuestras cuentas pendientes con nosotros mismos y con los demás.Así de simple, y así de complicado: enseñar a elegir, aprendiendo a dar la vida.

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viernes, 6 de enero de 2012

Perú : Nace la Asociación ¿Dónde está papá?

LO QUE IMPORTA ES EL BIENESTAR DE LOS HIJOS...

Hoy en día en nuestra sociedad vemos casos en donde las madres MALTRATAN física y psicológicamente a los padres y lamentablemente los padres violentados no encuentran instituciones que los puedan ayudar, es por ello que nace la asociación ¿DÓNDE ESTA PAPÁ? la cual tiene como finalidad principal el brindarle asesoría legal y psicológica y lo más importante acompañarle en todo tu proceso judicial con el fin de poner un alto a tanto abuso ya sea por parte de la MADRE VIOLENTISTA o del mismo PODER JUDICIAL.

.Esta asociación sin fines de lucro busca la igualdad entre padres, pues nuestra legislacion es injusta, ha sido creada tan solo a proteger los intereses de las madres, dejando DE LADO A LOS PAPAS RESPONSABLES. En el Perú sabemos que existen muchos casos -por no decir la gran mayoria- de papás que no afrontan sus responsabilidades para con sus hijos, sin embargo no cumplen con prestarles alimentos, los cuales no se circunscriben solo en la alimentacion, sino tambien en educación, salud, vestido, y todos los gastos concernientes al menor y son las madres las que con sacrificio asumen el doble rol ante la ausencia de ese mal llamado padre. Sin embargo, así como existen estos "hombres" también existe un número considerable de papás que SI son responsables y que cumplen con acudir con sus hijos y que buscan interactuar con ellos en cada etapa de su vida a pesar que la relación matrimonial y/o de convivencia con la madre llego a su fin...y cuando dichos papás quieren hacer valer sus derechos para ver o estar con sus hijos, simplemente se chocan con una realidad legal discriminatoria para temas de tenencia, regimen de visitas y otros, en la cual se los excluye.


En esta página usted podrá encontrar temas presentes en los Divorcios ó separaciones destructivas con hijos menores. Síndrome de Alienación Parental (SAP), Obstrucción del vinculo con los hijos, Discriminación, Derechos Humanos, Derechos del niño, Denuncias Falsas por parte de la madre, Alimentos, Inculcación Maliciosa ,Violencia Familiar, Peritajes, Sustracción ó retención ilegal de hijos hacia otros Países, Restituciones internacionales de hijos.

Puede consultar Leyes:
Divorcio, Patria Potestad, Inasistencia Familiar, ley de tenencia compartida, Régimen de visitas para los abuelos. Convenio de restitución internacional de menores ( Convención de la Haya)
Consulta de
Organismos Oficiales, Poder Judicial, Defensorias, Registro de la Propiedad Inmueble, Boletín Oficial, Registro Civil, Comisarías, DEMUNAS.


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viernes, 19 de agosto de 2011

10 consejos para educar con disciplina a nuestros hijos

"Es que mi hijo nunca me obedece". Si usted es de los que repite esa frase, ojo, está en problemas: puede ser que sus pautas de crianza no estén funcionando o que su hijo presenta problemas de salud.
Lo primero que se debe hacer es revisar la edad del pequeño, para confirmar que esté en la etapa de comprensión de palabras y de oraciones. Esta suele darse desde los 3 años de edad. Es por esto que es normal que antes de esta edad el niño no siga las recomendaciones dadas por los adultos.

Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más importante. Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las normas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad.

10 consejos básicos para aplicar límites educativos

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y "ahora" (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

 
1. Objetividad. Es frecuente escuchar en nosotros mismos y en otros padres expresiones como "Pórtate bien", "sé bueno", o "no hagas eso". Estas expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. "Habla bajito en una biblioteca"; "da de comer al perro ahora"; "agarra mi mano para cruzar la calle" son algunos ejemplos de formas que pueden aumentar sustancialmente la relación de complicidad con tu hijo.

2. Opciones. En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Te quieres duchar o prefieres bañarte?". "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos.

3. Firmeza. En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: "Vete a tu habitación ahora" o "¡Para!, los juguetes no son para tirar" son una muestra de ello. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Por qué no te llevas los juguetes fuera de aquí?"; "Debes hacer las tareas de la escuela ahora"; " Vente a casa ahora, ¿vale?" o "Yo realmente deseo que te limpies". Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar hecho", serás mejor cómplice de tu hijo si aplicas un firme mandato. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.



4. Acentúa lo positivo. Los niños son más receptivos al "hacer" lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el "no" o "para" dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grites"). Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir "no", mientras los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo "hacer".

5. Guarda distancias. Cuando decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseñas el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

6. Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De este modo, puedes decir: "ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar". Otro ejemplo sería decir: "no te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después". Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

8. Firmeza en el cumplimiento. Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir "eres malo", deberíamos decir "eso está mal hecho" (desaprobación de la conducta).

10. Controla las emociones. Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina consiste básicamente en enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si somos extremamente emocionales. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con calma, y después preguntar con tranquilidad, "¿que ha sucedido aquí?". Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

Fuente consultada:

Teach your child to behave disciplining with love from 2 to 8 years.

Autor: Charles E. Schaefer, Ph.D., profesor de Psicología y director del Centro de Servicios Psicológicos en la Universidad de Fairleigh Dickinson.

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martes, 5 de octubre de 2010

La paternidad después del divorcio

Tres hombres cuentan sus experiencias luego de la separación y explican cómo ser padres activos, aún sin vivir bajo el mismo techo.

Por Ana Clara Pérez Cotten

Daniel Guebel.

Escritor y periodista. 

Me derrumbo. Me derrumbo. Me derrumbo. Copiaría y pegaría la frase eternamente pero no soporto esa facilidad. Una posición cómoda: el sufrimiento injustificado. Claro que mi mujer acaba de abandonarme. (...) Querría otra cosa, seguro que sí. Pero no sé cómo hacer. El fracaso despliega sus alas gigantescas sobre todos los rincones de mi vida. Oscuro, oscuro. Ser para llorar.
Durante años nadie pudo decir que hubiese visto desprenderse una sola lágrima de mis ojos. Ahora mi hija me dice: “Papá, voy a vivir con mami y te voy a extrañar mucho y voy a venir a visitarte”. Y yo me encierro en el cuarto y oculto la cara entre las manos. Falta un día para fin de año (pasaron cinco entre una y otra fase) y hoy es la última noche que Ana duerme en casa.
Salimos a cenar a lo de unos conocidos. Ella está hermosa y contenta de usar su vestido de gasa; ríe y juega con sus amiguitos y cada tanto se sienta sobre mis piernas y me dice: “Papá te amo”. Después, en el taxi de regreso se durmió en mis brazos y cuando la cargué para bajarla sus dedos no soltaban un juego de ladrillos azul. No pude cambiarle la ropa y a la madrugada mojó su vestido blanco y las sábanas rosadas. Todavía no cumplió cuatro años y ya es 31 de diciembre y no va a vivir más conmigo. Vendrá sólo a visitarme.
A la mañana fuimos a una juguetería a comprar un salvavidas para cuando venga y se meta en la pileta de lona, y un cubre colchón, por si sigue mojando la cama, y una caja con veinticuatro marcadores de colores porque quería dibujar un arcoirirs. “Nadie me enseñó a dibujar un arcoirirs, papá.” Yo le enseñé y ella separó los marcadores en colores para hombres y para mujeres. Los colores claros eran colores de mujer, y además del pasto verde y el sol amarillo dibujé estrellitas negras.
Estuve una hora, dos horas, esperando que la madre pasara a buscarla y se fueran. Quería quedarme solo, terminar de una vez. Mi hija me pedía lo de siempre, un cuento con animales, que sea largo y que termina mal para todos. A medida que se iba acercando el momento en que Paula vendría, mi voz enronquecía, yo quería apartarme y no hablar. Al mismo tiempo, pensaba que recién iba a recuperar a mi hija, tenerla de verdad, cuando dejara mi casa. Mi hija siempre fue preciosa para mí. Desde que nació, el sinsentido del mundo se condensó hasta convertirse en un punto insignificante, y lo único que tuvo consistencia del ser, el brillo y la dimensión de lo existente, fue su presencia. Pero al mismo tiempo su realidad cotidiana se volvió un obstáculo para que la adoración que siento por ella se convirtiera en una totalidad suprema. Las veces que me enojé y le grité porque se portaba mal, las veces que le pegué...
Paula acaba de llevársela. En la despedida, yo le di un beso a Paula y Ana dijo: “Si se dan besos de novios yo no me puedo ir”. La madre le dijo: “Son besos de amigos” y después se volvió hacia mí y dijo: “Nunca vio que nos diéramos besos de novios”. Y se fueron de la mano. Yo me quedé en la puerta viéndolas irse y conteniendo las lágrimas. Ana llegó hasta la esquina y se dio vuelta y me saludó, me tiró un beso, sopló en el aire y después se volvió hasta su futuro.
Estoy solo y tengo que sobrevivir. Entro en mi casa, me tiembla la mandíbula. Empiezo a llorar, quiero gritar pero que no me escuchen los vecinos. Abrazo la pared, de golpe el dolor desaparece. Mi hija y mi ex mujer se borran en el aire. Siempre estuve sólo, no hay nada, nunca hubo nada. Ese cuerpito frágil y alegre diciéndome adiós. Mi hija tiende el puente de plata con la vida. Tengo que ir a comprar cosas: la casa no debe estar vacía cuando ella venga a visitarme”. Fragmento de su novela “Derrumbe”. (Mondadori).


Sergio Sinay.
Escritor y periodista.

La paternidad, en su sentido más profundo y trascendente, no se define desde la biología ni desde el estado civil. No basta con procrear para ser padre (o madre). Y la condición de separado o divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad, como la maternidad, es una función que se define por su ejercicio, por sus contenidos. Las funciones del padre incluyen la de agente socializador de sus hijos, la de instrumentarlos para salir al mundo, la de guiarlos en experiencias iniciáticas, la de transmitir, a través de su conducta, valores esenciales para la convivencia y el desempeño en el universo externo y la de ponerlos en contacto vivencial con manifestaciones de la emocionalidad masculina.

Intencionalmente no he mencionado las funciones de proveedor material o de protector físico, a las que nuestra cultura redujo durante mucho tiempo, pobre y tristemente, el papel del padre. A tal punto este mandato impregnó a generaciones enteras de varones y mujeres, que aun hoy, más allá de discursos psicológicamente evolucionistas o de posturas progresistas en el discurso (aunque no tanto en las conductas) estos atributos siguen apareciendo ante el padre varón como exigencias ineludibles. Pero lo cierto es que un padre cumplirá sus funciones si se conecta con todas las áreas que mencioné anteriormente y si se compromete de hecho con ellas.

Sin ese cumplimiento, la paternidad (como la maternidad cuando sus funciones específicas están desatendidas) será un simple acto o accidente biológico. Por lo demás, un padre puede separarse de la madre de sus hijos, sin divorciarse de ellos. El ejercicio de la paternidad (como el de la maternidad) en su sentido esencial requiere de conciencia y voluntad. Es un ejercicio de responsabilidad, no en el sentido de carga u obligación, sino en el de elección y capacidad de respuesta ante los efectos de esa elección. Hay divorcios más difíciles y otros más fáciles. En algunos los hijos se convierten en proyectiles de una batalla entre sus padres o en botines de sucesivas rapiñas emocionales con las que éstos procuran dañarse. Y hay separaciones en donde los ex cónyuges no olvidan que fueron responsables en la creación de la vida de sus hijos y responden pensando ante todo en lo mejor para los chicos. En los primeros casos, los padres varones suelen apartarse (por propia voluntad o por manipulación materna) de sus hijos. En los segundos ejemplos, encuentran nuevos y nutricios modos de continuar presentes (y funcionales) en la vida de ellos.

En ambas situaciones conviene recordar dos cosas: La paternidad es una construcción, adquiere significado a través de acciones y de presencia, va más allá de enunciados y de comprobaciones biológicas. Todos los hijos son elegidos (“descuidarse” es una forma de elegir) y su presencia es una pregunta personal y dirigida que sólo el padre (y la madre) pueden responder.

Un padre separado, entonces, no es menos padre y su situación puede ser el puntapié para convertir su paternidad en un ejercicio activo, conciente y responsable porque a veces, cuando está asegurada la rutina de vivir bajo el mismo techo, esto no ocurre. Vivirlo así es, casi, una decisión moral.


Julio Trucco.
Fundador de la Asociación de Nuevos Padres. 

En 1987 me divorcié siendo padre de dos hijos de dos y tres años. A partir de ese momento tuve la oportunidad de experimentar cómo es ser un padre separado. Hay mil preparativos para casarse pero para separarse, ninguno. Quise seguir criando a mis hijos, no me conformaba con sólo visitarlos. Pretendí pasar tiempo con ellos, no sólo “tiempo de calidad” sino cantidad de horas. Decidí ocuparme de sus necesidades y además, pagar alimentos. Pero como cualquier persona que va en contra de las costumbres de la época, sufrí los rigores de una sociedad y de una jurisprudencia sexista. En ese momento, el estereotipo masculino era el del padre proveedor y la madre cuidadora y oponerse era ir en contra de lo establecido. El litigio judicial incluyó cientos de horas de audiencias, entrevistas, testimoniales, denuncias, ejecuciones sumarias y embargos.

En 1995 escribí una carta de lectores al diario Clarín en la que contaba mi experiencia. A los pocos días, muchos padres que se sentían identificados con mi situación se pusieron en contacto conmigo. Una tarde nos reunimos casi doscientas personas con la misma problemática. Nos organizamos y fundamos ANUPA (Asociación de Nuevos Padres). No nos conocíamos, teníamos distintas posiciones económicas y niveles culturales, pero no necesitábamos abundar en detalles para entendernos.

Nos preguntábamos: ¿Cuántos niños pierden la cotidianeidad de un vínculo tan importante en detrimento de su propia psiquis? ¿Por qué el rol del padre después del divorcio es objeto de la manipulación de letrados, funcionarios judiciales, ex cónyuges y de la prensa?

Hoy, a veinte años de mi separación, veo que cada vez son más los padres que quieren participar activamente en la crianza de sus hijos. Los medios también muestran un nuevo prototipo de padre, más tierno, cariñoso y afectivo. Los modelos anteriores, en cambio, auspiciaban figuras tradicionales de "jefes de familia" distantes. Los nuevos arquetipos de padre luchan por sus hijos, se preocupan por ellos, marchan con sus bebés sujetos al pecho o se levantan por la noche para atenderlos. Los cambios en los roles son fácticos, resta que las leyes y la jurisprudencia de familia reflejen los cambios que ya se dan en la realidad.

Creo que la tenencia compartida tiene algunas desventajas. Muchos padres divorciados acuerdan compartir la crianza de sus hijos, pero su verdadera aspiración es obtener una tenencia monoparental. Quieren que el menor elija a uno y descarte al otro. Esta situación provoca que traten a su hijo como un verdadero “niño divino”. Y con ese objetivo en la mira, cualquier seducción es insuficiente. No lo castigan cuando corresponde por miedo a perder terreno ante el otro.

Desde ANUPA difundimos la opción de la tenencia compartida de los hijos como una opción más después de la separación de los padres. Consideramos que una opción tan importante como compartir la crianza de los hijos del divorcio, no puede estar fuera de la letra de la ley.

Consejos para padres divorciados

1) No divorciarse de los hijos.
Distanciarse de la madre no implica separarse de los hijos. La condición de divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad es una función que se define en su ejercicio.

2) El nuevo papá.
El modelo de paternidad tradicional auspiciaba padres distantes, poco dados a las caricias y los juegos. Los nuevos arquetipos luchan por sus hijos, cambian a los bebés y se levantan para atenderlos.

3)El papá multifunción.
Trascender el rol de proveedor material y cumplir otras funciones como guiar, transmitir valores para el desempeño en el universo externo y vincular a los chicos con la emocionalidad masculina.

4) Cantidad y calidad.
Es importante que un padre pase tiempo con sus hijos. El concepto “tiempo de calidad” es engañoso porque un vínculo sólido se construye cuando ambos comparten los detalles de la vida cotidiana.

5) Otra oportunidad.
La separación puede ser el puntapié para convertir la paternidad en un ejercicio activo y responsable. A veces, la rutina de vivir en la misma casa, afecta el papel del hombre en la crianza de los hijos.

6) No pedir permiso.
Muchos hombres esperan que las madres habiliten su rol cuando en realidad deberían asumirlo sin pedir permiso. La paternidad es un derecho que se adquiere cuando nace un hijo.

7) Dejar de ser hijo.
Cuando un hombre se convierte en padre, abandona el rol de hijo y se conecta con otros aspectos de la masculinidad. Un adulto sabe asumir su responsabilidad y dar protección y apoyo emocional.

8) Poner límites.
Un padre debe poner límites, establecer normas y códigos y orientar. La separación no debería convertir a un papá en un seductor de sus hijos con la mirada más atenta en el divorcio que en su rol.

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¿El padre separado o divorciado es menos padre?

LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” .Y hasta pone en duda la palabra duelo:

“El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.

En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.

Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no esté siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.

Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.

En síntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.

Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alíen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los cinéfilos.

VOCES DE PAPÁS

EDGARDO (37) administrativo, marplatense: Mi separación fue muy dolorosa, porque sabia que el vínculo con mis hijos ya no iba a ser igual y se frustraba la posibilidad de tener una familia. Es difícil aceptar que mis hijos no puedan tener a su papá para acompañarlos y ayudarlos a crecer en todo momento.

MARIO (48) ingeniero, de Olivos: El contacto con mi hija siempre se dificulta porque la mamá le genera actividades extras en mis horarios de visita, o usa la estrategia de ponerse tan violenta y tan mal, que la nena prefiere quedarse con mamá "para que se calme" o "no se angustie".

EMILIANO (27) Agente de Viajes, de Lanús: Cuando mi hijo tenía 4 años y después de una relación muy difícil con la madre, la misma en el año 2002 me denunció falsamente por abuso sexual hacia mi hijo, para que no pudiera verlo. Allí comencé un largo peregrinar por distintas instancias judiciales hasta el día de hoy. La terapia psicológica individual me ayudo a sostenerme en todo este tiempo. A mi hijo continúo si poder verlo desde hace tres años, y sin tener noticias de él desde hace más de un año.

Tomado de En Plenitud
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jueves, 22 de abril de 2010

Amigos que son una mala influencia para nuestros hijos


Vuelve del colegio con un vocabulario subido de tono. Tiene comportamientos que nos desagradan y parecen provenir del nuevo compañero. ¿Le prohibimos la amistad? ¿Dejamos librada la situación al azar

El valor de la amistad

En la escuela los niños comienzan a dar pasos más firmes en la socialización. Pasan muchas horas, no sólo aprendiendo contenidos sino modos de vincularse, lo permitido y lo que no lo está.

Se relacionan con la diversidad: “¿sabes que en casa de tal chico se acuestan tarde?” “La madre de Juani le dijo que Dios no existe” y comienzan sutilmente a ingresar en un mundo diferente al de su casa.

Cada familia se integrará a esas diferencias de muchas maneras: están las que aceptan y hablan de ellas, otras las niegan y algunas las rechazan.
Cuando los chicos hacen compañeros estos traen todo lo que aprendieron en su familia. Algunos cambios son bienvenidos pero otros no tanto.
¿Cuándo hay que intervenir?

El modo de pensar la inclusión depende de cada uno pero es conveniente conversar con los hijos cuando esas diferencias son potencialmente lesivas a su salud o valores. También si pueden afectar su vida social (pautas disciplinarias, aislamiento, conductas de riesgo o mentiras).

¿Cómo plantear el tema sin herirlos?

La elección de un amigo es cuestión delicada y los niños verán afectadas sus emociones y autoestima según como desarrollemos el tema. Evaluar si existe un comportamiento dañino o lo que se hace difícil para los padres es aceptar el crecimiento del hijo y sus elecciones. Por eso es necesario, diferenciar si el amigo no me gusta por un problema de antipatía o es una personita perturbadora.
Otras veces se rechaza su elección porque los adultos quieren imponer vínculos por conveniencia.

Si se decide expresar el desagrado es importante manifestarlo hacia los hechos o el comportamiento del camarada, no hacia su persona. Diferenciando el hecho de quién lo hace mantenemos el respeto hacia el chico y es más probable que seamos escuchados por nuestro hijo.

Si realmente la figura del pequeño en cuestión nos parece perjudicial podemos fomentar que invite otros críos, sin discutir directamente esa relación. Aunque sí es saludable comentar a los hijos las características o aspectos que nos disgustan del accionar del compañero.

Estas situaciones son desafíos para ejercitar los derechos de cada uno: los hijos pueden elegir amigos libremente pero eso no significa que los padres tengan que soportarlos. Se puede aceptar la relación en la escuela sin invitarlo a nuestra casa, explicándole las razones.

Por otro lado, las relaciones afectivas son un ensayo para la vida adulta. Si prefiere un amigo insoportable o mandón es bueno preguntarnos por qué ha realizado tal elección. Esta inquietud nos permitirá conocer nuevos aspectos de los hijos.

También escuchar sus razones para tal amistad abre nuevas dimensiones al tema ayudándonos a entender que a veces las diferencias con los hijos también son una nueva forma de aprendizaje.


Tomado de Yo Crezco
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viernes, 26 de marzo de 2010

¿Es usted un padre que "ama demasiado"?

Cuando los padres no enseñan a sus hijos a poner sus propios límites, a crecer y madurar, y los sobreprotegen demasiado, ellos se convierten en adultos desadaptados que, entre otras cosas, no saben tolerar la frustración.

Guiar a los hijos hacia su maduración no es un camino fácil, pues nadie ha enseñado a los padres a serlo, pero la pista se pone mucho más difícil cuando el padre o la madre son sobreprotectores.

El psiquiatra infanto juvenil, Patricio Fischman, explica que él llama a este tipo de progenitores padres que aman demasiado. "Es casi una especie de tortura el amor que sienten por sus hijos. Hacen POR ellos, en vez de CON ellos, que es lo correcto".

Asegura que este modelo de padres dan para satisfacer sus propias necesidades no cumplidas, más que estar atentos a las de sus hijos. Por ejemplo, si de adolescentes a ellos se les negaron los permisos, tienden a no ponerle límite a las salidas de sus hijos y así los malcrían o no los crían de manera adecuada.
En general, los hijos de este tipo de padres enfrentan grandes dificultades en sus relaciones interpersonales. Como siempre se les consideró sensacionales, se lo creyeron en serio y de adultos se desviven por contar con la aprobación de los demás.

Son personas sumamente responsables, explica el profesional, reflejo de cumplir siempre lo que los padres esperaban de ellos, pero no saben jugar ni trabajar en equipo, pues son muy individualistas, porque están acostumbradas a ser el centro de atención.
Aunque la responsabilidad es una preciada cualidad, en los "hijos de padres que aman demasiado" se exacerba y no son capaces de tolerar la frustración ni que algo les salga mal. "Siempre esperan ayuda mágica, porque 'son' especiales. Si no llega alguien a salvarlos se sienten muy disminuidos; temen equivocarse, porque se siguen creyendo reyes", dice Fischman.

Características propias de los niños son su gran rigidez y su baja tolerancia a la frustración; sin embargo, con el paso del tiempo y la educación de los padres se van superando. No es el caso de los adultos hijos de padres que aman demasiado que conservan estas particularidades muy marcadas. Además, casi siempre están ligados a lo intelectual y no saben expresar su emocionalidad.
Este tipo de padres invade a los hijos, quienes no aprender a ponerse límites propios, dependen de los otros en cuanto a aprobación o desaprobación, porque sus progenitores no les entregaron las armas para enfrentar al mundo de manera real. La mayoría de las veces se sienten superiores a todo el mundo y otras, al notar que no reciben la aprobación a la que están acostumbrados, se aíslan y se encierran en sí mismos.

Un padre excesivamente sobreprotector puede convertirse en un padre que ama demasiado y convertir a su hijo en un adulto no OK, como dicen los psicólogos. Es decir, al que se le dificulta mucho más tolerar los malos momentos o relacionarse con los demás.
Tomado de Punto Mujer Emol
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Más información:

Padres que aman demasiado (Blog del Dr. Fernando Maestre)

lunes, 15 de marzo de 2010

¿Qué hacer cuando nuestros hijos dicen "palabrotas"?


La independencia que van probando poco a poco los niños les induce a probar el límite de lo permitido. Saltan, corren, comen y se visten solos, y cada día descubren el poder del lenguaje. Decir "palabrotas "es un ejemplo de ello, principalmente cuando comparten actividades o patio con niños más mayorcitos.

¿Qué es una palabrota?
Una palabrota surge normalmente cuando el niño descubre y utiliza el poder del lenguaje para expresarse. Cronológicamente podemos situar esta circunstancia entre los 3 y los 5 años de edad, cuando el niño va al "colegio de mayores". Es una etapa más por la que pasa algunos niños. Sin embargo, una palabrota en boca de un niño de estas edades es "nada" si la despojamos de la carga expresiva que acarrea. Cuando un niño dice "Tonta" o "Imbécil", dirigiéndose a su mamá, no desea hacernos llegar el significado de estas palabras. Lo más probable es que lo haga porque es incapaz de encontrar palabras como éstas para expresar su estado de ánimo. Lo importante es estas situaciones es que los padres canalicen los sentimientos negativos y las palabrotas de los niños a otras formas de expresión.

¿Qué has dicho? Pregunta una madre disgustada al hijo que acaba de soltar una palabrota. ¿Será esta la mejor manera de reñir para evitar a que los hijos digan palabrotas? Qué podemos hacer los padres ante las palabrotas de nuestros hijos, considerando que cada familia sitúe al niño en los límites que considera aceptable, ya que no a todos nos "ofenden" las mismas palabras. Les reproduzco un resumen de las recomendaciones:

1- Dar ejemplo. Si no quieres que tu hijo diga palabrotas, no las digas tú. Además, lo que se ha oído no puede reproducirse ni imitarse.
2- Evitar reír o sonreír ante cualquier palabrota. Por más graciosa que pueda resultar una expresión o alguna palabrota, reírse de ella es un error porque incita al niño a repetirla.
3- Explicar de forma sencilla y clara que estas palabras ofenden, molestan, que no son respetuosas y que sí se las dijeran a él, tampoco le gustaría que le trataran así.
4- Mantener la calma y no darle demasiada importancia ya que una actitud en exceso afectada por parte del adulto puede producir el efecto contrario. Que el niño sienta que las palabras groseras no son la mejor forma de llamar la atención de sus padres. Lo mejor es reconducir esta etapa con naturalidad para que las palabrotas "pierdan su poder" y su efecto para el niño.
5- Ofrecer alternativas. Aportar otras palabras a un sentimiento o situación en la que se encuentra el niño. Cada familia puede adoptar las palabras de su entorno cultural y social que sean más oportunas. Enseñar a los niños, por ejemplo, que es mejor decir a su hermano que está disgustado porque le has roto el cochecito, que llamarle de "imbécil" o de "burro". Los padres pueden inventar alguna palabra nueva y divertida para sustituir a una de las ofensivas.
6- Ofrecer lecturas para incrementar el vocabulario del niño y hacerle descubrir nuevas palabras, expresiones, exclamaciones,…más divertidas.

Si la situación persiste, tal vez los padres deberían valorar otras causas, por ejemplo, se dan suficiente atención al niño o si están siendo demasiado rígidos con su educación. Puede que el niño esté utilizando los insultos sólo para llamar la atención de sus padres. Puede ocurrir que si se porta bien no le hagan tanto caso como cuando él se porta mal.

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martes, 27 de octubre de 2009

Mitómanos : un impulso por mentir


Los niños mienten tanto como respiran. Lo hacen con naturalidad e inocencia. Los padres son los orientadores y responsables de evitar hijos mitómanos. El siquiatra infantil Álvaro Franco explica las tres clases de mentiras que existen. . Defina en qué categoría puede estar su hijo y cuál es el tratamiento a seguir.

Ligadas a la fantasía: suelen decir: “Yo no me comí el dulce, fue el angelito que bajó del cielo”. Este género no tiene ningún problema; por el contrario, se deben estimular. La mejor forma de hacerlo es leyéndoles cuentos y, más adelante, inscribiéndolos en un taller de escritura.

Compensatorias:“Mi papá me recogió ayer en su carro”, aún sabiendo que su padre no tiene automóvil. Se trata de la típica actitud de un menor que está equilibrando sus carencias con falacias. Sufre problemas emocionales y se siente excluido de la sociedad, en especial de sus amigos. Utiliza las mentiras para proyectar mejor su imagen.

Problemáticas : “No me dejaron tareas”Mienten para evitar un castigo. Además, involucran a terceros en su mentiras. “Yo no rompí el vaso, fue él”.

Es por esto que los padres deben ser los mejores observadores de sus hijos. Esas características de mentiras reflejan la inseguridad del menor, baja autoestima, depresión, ansiedad y agresivos del estado de ánimo.

En este momento sus pautas educativas deben verificarse, porque el niño puede estar mintiendo para evitar ser regañado. Christian Muñoz, siquiatra infantil, sugiere el diálogo y el buen ejemplo como armas de educación.

“Se debe dialogar con ellos, analizar la razón de la mentira, hablarles sobre la importancia de los valores, corregir la conducta y no condicionarlos, porque el castigo muchas veces los obliga a seguir mintiendo”.

Otra recomendación de Muñoz es que los padres no presionen a sus hijos y que no sean tan estrictos. “Es inecesario recalcar en los menores la importancia de ser un buen estudiante, hijo y ser humano, pero no se debe presionar con castigos ni agresiones físicas, porque el pequeño seguirá incurriendo en el engaño, con el fin de salvarse y protegerse”.

Lo mejor que puede hacer es explicarle que usted es un padre y un amigo incondicional y que no es necesario recurrir a la imaginación para salir de conflictos.

El mitómano

Es el que, a pesar de la confrontación, persiste en la mentira. Existen videos y fotos, y él se niega a aceptarlo.
Asume conductas desafiantes y de agresividad verbal y física.
Presenta inconvenientes en su desempeño social, familiar y escolar.
Utiliza la mentira para favorecerse y no le causa ningún tipo de remordimiento.
Hay niños que mienten porque no han tenido el respaldo de los padres. Cuando a esta condición se suma el exceso de autoridad, la mentira se puede condicionar y hacer que persista hasta la vida adulta.
La mitomanía trae consecuencias como robo, transgresión de las normas y trastornos de la conducta social.

Señala que aún no hay una única razón que la origine, pero sí se puede hablar de posibles causas:

1. Personas que sufren de un trastorno de personalidad hipertímica, es decir personas con un ánimo muy elevado, alegres, superficiales, frívolas, que carecen de perseverancia y responsabilidad.

2. La insatisfacción o necesidad imperiosa de aprobación, admiración y afecto.

3. Las conductas ambivalentes: familias que simulan una posición social que no tienen, matrimonios que fingen un vínculo inexistente o padres que sostienen en secreto una doble familia pueden estimular a la mitomanía en sus hijos.

4. La baja autoestima: los mitómanos son personas que no se aceptan como son.

5. También puede interferir la genética, en el sentido de que se puede heredar.

Fuente : Terapias manuales

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domingo, 11 de octubre de 2009

¿Por qué los niños mojan la cama?

Entiendo que los padres de niños que orinan en la cama estén preocupados y yo diría que algunos desquiciados con el problema. Eso de tener, todos los días, que levantarse en plena noche para cambiar las sábanas, el pijama del niño, etc., es algo que seguramente les quitan el sueño. Pero creo que lo peor es no saber el por qué el niño sigue mojando la cama.

Al principio, porque son pequeños, pero el tiempo va pasando y nada cambia. El niño sigue mojando la cama, noche tras noche, y hay incluso casos de que la situación no revierte ni cuando él empieza la adolescencia. Normalmente, los niños que mojan la cama de pequeños son capaces de dejar de hacerlo con el tiempo. No obstante, muchos mayores lo siguen haciéndolo.

Y aunque no entiendan los padres, ellos casi nunca mojan la cama a propósito, ni por placer, ni por contrariar o fastidiar a los padres, ni porque son perezosos. El problema de mojar la cama de los niños no representa un problema mental ni de aprendizaje.
Según los especialistas, el niño mayor puede orinarse en la cama o sufrir de enuresis, por algunos motivos:

- Cuando no consiguen despertarse cuando tienen la vejiga llena;
- Cuando producen mucha más orina mientras duerme, que otros niños;
- Cuando la vejiga de algunos niños tienen menos capacidad que la de los demás;
- Cuando pasaron o están pasando por alguna situación que alteró o altera su lado emocional

Es muy importante encontrar la causa por la que el niño moja la cama. Es importante para la familia y principalmente para él. Regañarle o castigarle por hacer pis en la cama no es una solución correcta. Eso solo empeoraría el problema, y añadiría otras molestias a las que el niño ya tiene. Podría causarle problemas emocionales serios, en su autoestima y seguridad. Lo mejor en estos casos es buscar ayuda médica de algún especialista, un urólogo, lo antes posible. Es necesario que se sepa que este es un problema que se puede superar y solucionar totalmente.

Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com

Más información

ENURESIS... Cuando los niños mojan la cama
Lo que usted debe saber si su hijo moja la cama


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martes, 15 de septiembre de 2009

Estilos educativos en la familia

Según la psicoterapeuta Ludgarda Domínguez, el estilo Educativo es la forma reiterada y dominante de establecer relaciones y resolver conflictos entre padres e hijos. Se plasma en pensamientos, actos y acciones respecto a los hijos.

El estilo educativo nunca es puro, aunque habrá uno dominante. Siempre hay dos dimensiones:
1.Apoyo, Afecto, Aceptación
2.Grado de intensidad del "intento de influir" en la conducta del hijo (no siempre conseguido).

Cada familia tiene un estilo diferente de educar según:
El temperamento de los padres (nerviosos, tranquilos...)
La propia experiencia de cómo fue educado por sus padres.
La moda educativa, las ideas que circulan sobre aspectos educativos (de "porque me debes un respeto" a "quiero ser amigo de mi hijo").
Aunque no hay tipos puros, conviene pensar hacia qué tipo de padres tendemos y los peligros que esto conlleva en los hijos:


Qué hacer
Tender al máximo afecto.
Aceptar al hijo tal cual con sus cualidades y defectos.
Valorar lo positivo.
Hacer salir sus capacidades.
Hacerle ver que es digno de confianza.


Y en cuanto a la dirección:
Irla adecuando a la edad (a un bebé se le enseña a nadar pero no puedo ir con mi hija de 15 años por si se cae).
Explicándole el porqué de las normas y cumpliéndolas los demás de casa.
Dándole responsabilidades adecuadas a su edad, y algo más de libertad de la que es capaz de usar para que pueda ejercitarse.


Tipos de estilos:


Autoritario:
+Máximo control / mínimo afecto. Los padres como definidores únicos de las necesidades de los hijos "porque te lo digo yo".
+Seguimiento de normas tosco pero intenso, cumplimiento inmediato de la demanda "Ahora mismo haces..." El 60% de los comentarios a los hijos es para darles órdenes.
+Uso frecuente de castigos físicos, verbales o reprimenda desaprobatoria "ya estás siendo... como siempre" y privaciones de privilegios, recompensas e incluso del amor.
+Generalmente los padres tienen escasos recursos emocionales, gran dificultad para controlar los sentimientos de enfado o desaprobación hacia el hijo y lo sacan de forma impulsiva hacia el hijo, lo que dificulta la comunicación.
+Carencia de habilidades negociadoras, comunicación unidireccional padres-hijos y ausencia de diálogo.
+Falta de control de sentimientos, de situaciones.
+Ignora lo normal / Controla lo excepcional / Castiga el mínimo error.


Evitativo:
+Se deja que el hijo aprenda por sí mismos, "el aprenderá con el tiempo", gran tolerancia hacia los errores ya sean leves o graves "un error lo tiene cualquiera" "ya lo hará el profesor".
+Se evitan conflictos, consintiendo para no enfrentarse. No hay seguimiento.
+Más negativo cuando no hay afecto.
+Ausencia de normas, apoyo y seguimiento de los hijos. Los padres invierten en los hijos el menor tiempo posible.
+Delegación en otros de las pautas educativas (Educadores, profesores, vecinos).
+Indiferencia hacia actitudes positivas / negativas de los hijos, con permisividad y pasividad "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio" aunque aparecen estallidos ocasionales de ira cuando los hijos se pasan demasiado.
+No se ofrece modelo de referencia.


Asertivo:
+Máximo afecto/control adecuado a la edad.

+Sensibilidad hacia las necesidades del hijo y su aceptación como ser diferenciado y único (Aceptación incondicional).
+Normas claras, con firme seguimiento mediante el uso de mandatos, refuerzos positivos y si es necesario de castigos.
+Estimulación de la independencia de los hijos con responsabilidad y libertad adecuada a la edad.
+Comunicación abierta y bidireccional padres/hijos.
+Se fomenta un proceso de control externo (normas) control interno (valores interiorizados) que él vaya asumiendo.
+En el asertivo se sabe con antelación las consecuencias del cumplimiento o no de las normas y eso no depende del estado de ánimo de los padres sino de lo hablado previamente. Se valora lo normal, se refuerza lo bien hecho, se destaca lo excepcional, se ignoran las pequeñas desviaciones (como propias del aprendizaje) y se corrigen las grandes.


Sobreprotector:-
+No afecto real para algunos / control afectivo psicológico. Pueden ser padres que conceden a los hijos todo lo que piden, el afecto es mínimo porque en realidad no quieren a su hijo sino a sí mismos.

+Puede convertirse en el evitativo si los padres permiten cualquier cosa siempre y cuando se mantenga el hijo cerca.
+Intentan controlar a los hijos por medio del afecto chantaje emocional "Tú haz lo que quieras, que yo me quedaré en casa, sola, esperándote despierta...".
+Límites difusos entre roles pareja/hijo con mucha alianza madre/hijo generalmente con padre autoritario desplazado al que se ocultan cosas.
+Se da todo al hijo aquí y ahora, no pueden soportar la frustración del hijo y se adelantan incluso a las consecuencias.


Según Castells los padres no quieren que sus hijos sufran lo que ellos pasaron a nivel educativo o ecocómico, niños enfermos, ante rupturas de pareja, por sentimientos de culpa o por pasar menos tiempo con el hijo (porque los dos padres trabajan); otros padres con carencias afectivas (por ejemplo de pareja) que refuerzan el lazo con el hijo.


El sobreprotector se hace responsable de los problemas de los hijos, se sienten muy culpables poniendo normas y por tanto no las ponen o no las exigen y si el hijo no lo cumple se le chantajea emocionalmente o se culpa al exterior con tal de no responsabilizar al hijo.


Esto puede ser debido a:
Los padres no se entienden entre sí y se consagran al hijo.
El niño ha padecido o padece alguna enfermedad que requiere cuidados.
Puede ser un hijo no deseado, lo que engendra culpabilidad que se acalla mediante el "exceso de amor".
El padre o madre, inmaduros tiene necesidad de que su hijo le necesite y se las arregla para hacerlo depender de él en todo.


Consecuencias en los hijos de los diversos estilos.

Autoritario:
+Puede que los hijos destaquen académicamente y puedan acartar muy bien las normas (o pueden rebelarse).
+Se sienten culpables ante no poder cumplir todas las expectativas de los padres, volviéndose resignados, o escapan ante ello (huídas), o tienen "máscara" actuando de una manera u otra según estén presentes o no sus padres.
+Muy rígidos y dificultad de cambiar planes...
+Poco autoconcepto y autonomía personal.
+Alto autocontrol pero desde fuera (modelo guardia de tráfico y en su presencia respeto las normas.


A corto plazo es socializador pero a la larga:


Tiende a sentir rencor, angustia, culpabilidad y a escapar de todo ello.
Suelen ser agresivos, si la descargan sobre síse muestran huraños, culpables de no se sabe qué, se minusvaloran, son propensos a enfermedades psicosomáticas, úlceras, fobias, terrores nocturnos, están enfermos aunque parezcan "modositos". Si la descargan sobre otros pegan al pequeño al que culpan de la falta de afecto de los padres para con él, en la escuela, rompiendo cosas... Y al ser así los demás se distancian más de ellos, se sienten menos queridos y aumenta su agresividad = círculo vicioso.


Evitativo:
+Inestabilidad, falta de equilibrio personal al no incorporar normas.
+Inconstancia en los propósitos, dificultad de trabajo en equipo.
+Pobres resultados académicos porque no se conoce el esfuerzo.
+Baja autonomía personal.
+Si además no hay afecto, muy bajo autoconcepto, buscará afecto en cualquier lugar, propensos a conductas desviadas.
+Aprendizajes al azar o retrasos en el mismo (no hay seguimiento).


Sobreprotector:
+Mínima tolerancia a la frustración, dificultad para la independencia, escaso autocontrol.

+Baja autoestima, alta dependencia del medio. Sacado del ambiente familiar es incapaz de defenderse por sus propios medios, se angustia ante las dificultades, se muestra inseguro.
+No valoración de las cosas, se lo han dado todo hecho. Egoísta e incapaz de agradecer porque ve como normal que los demás estén pendientes de él.

Asertivo:
+Alta autoestima, creatividad, autoconfianza.

+Capacidad para tomar decisiones, que al elegir siempre se pierde.
+Capacidad de relación y cooperación con los demás.


Fuente : Sicolog
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sábado, 22 de agosto de 2009

¿Qué es la crianza con apego o crianza respetuosa?

El término es la adaptación al español del término inglés “attachment parenting” el cual fue acuñado por el pediatra William Sears en el libro que lleva el mismo nombre.

El pilar fundamental de la crianza respetuosa es la empatía por los niños, la verdadera empatía por sus necesidades y también el conocimiento de lo que realmente necesitan los bebés humanos para su desarrollo emocional.

Muchos de los conceptos que promueve la crianza con apego pueden parecer raras, obsoletas o exóticas, por eso voy a tratar de hilar menudito para que se comprenda bien algo fundamental: lo verdaderamente importante es el bienestar de tu hijo, hay situaciones que la crianza con apego considera básicas pero como ya sabemos, cada familia es un mundo y cada bebé una personita individual con sus gustos, apegos, emociones, etc.

La crianza con apego tiene algunos elementos que han sido estudiados por etnopediatras, pediatras, psiquiatras antropólogos y otros profesionales y tomados como acertados en la crianza de los niños y hasta necesarios. Ésta es sólo una lista, pero cada uno de ellos está bien explicado en los diferentes artículos de la página:

Dormir con los hijos
El contacto físico permanente con los bebés
La lactancia materna a demanda
Atender diligentemente los llamados del bebé o niño
La no violencia con los niños, verbal y física


La crianza respetuosa no es el cumplimiento a rajatabla de estos conceptos, bueno, el último si

debería cumplirse siempre a rajatabla, el punto es que cada familia adapta a su hogar todo aquello que simplifique y armonice su estilo de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno. El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas ; por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso.

Pero para dar ese paso es necesario que nos despojemos un poco y paulatinamente de todas las imposiciones culturales con las cuales convivimos a diario en occidente.

Es muy posible que te suene familiar alguna de las siguientes frases:

¿Tan grande y todavía toma pecho? Ya va siendo hora de que lo destetes
¿Y cuándo lo vas a sacar de tu pieza? Si no lo ponen a dormir en su habitación se malacostumbra y después no lo sacan con nada
No lo cargues que se acostumbra a estar en brazos
Es mejor una palmadita a tiempo
¡Los niños son muy manipuladores!
Hay que enseñarles a ser independientes
¿Todavía no va al jardín? Les hace mucho bien, ¿eh? Al principio se quedan llorando pero es normal
¿No está muy grande para ir cargado?


¿Y cuándo le vas a quitar los pañales?

Estas frases y otras similares nos son dichas a diario a los padres que cometemos tamaños errores con nuestros hijos y dejamos que duerman en nuestra habitación, los cargamos mucho, jamás les pegamos, les permitimos seguir al pecho cuando están “mayorcitos” -a propósito, ¿qué mente iluminadadeterminó alguna vez cuándo son “demasiado mayorcitos” para tomar pecho?- y acudimos inmediatamente cada vez que nos reclaman. Pues bien, a donde quiero llegar es aquí: todos esas creencias son elaboraciones culturales que van surgiendo con el tiempo casi sin que lo advirtamos ¡y nos invaden! Están por todas partes y lo común es que jamás nos tomamos el tiempo de sentarnos a pensar un poco si tienen algún sentido, si son ciertas, si contradicen nuestro instinto y lo más importante si coinciden con la naturaleza del bebé-niño humano.

Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros, nos cuenta cómo la etnopediatría ha demostrado que efectivamente estamos occidentalizando, mejor dicho ya occidentalizamos nuestros cánones de crianza. El noventa por ciento de los bebés de todo el mundo duermen con sus papis por ejemplo ¡y crecen tan saludables e independientes!. Bueno, en realidad no podemos afirmar que ese 90 por ciento crece de esta u otra manera, pero de acuerdo con lo que he aprendido con mi propio hijo, ni el colecho, ni la lactancia prolongada, ni llevar al bebé cargado, tienen consecuencias negativas de ningún tipo en el desarrollo de nuestros hijos, por el contrario les ayuda a sentar unas bases sólidas de autoestima y esa dependencia de los primeros años hacia nosotros los ayuda a avanzar con seguridad hacia una autonomía saludable y completa.

Artículo escrito por Eliana Escobar Luján en Criar y Amar

Más información :
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sábado, 18 de julio de 2009

Para orientar vocacionalmente a nuestros niños


Cada persona es única y desde que nace tiene una forma diferente de asimilar las experiencias, muestra un comportamiento distinto y tiene una manera singular de reaccionar frente a los estímulos.

Desde la más tierna infancia cada niño va expresando su modo de ser, sus gustos y sus preferencias; se relaciona selectivamente y aprende de sus experiencias, identificándose con las personas significativas de su entorno.

Las diferencias individuales se pueden observar entre hermanos, que aunque hayan sido criados de la misma manera son completamente distintos; porque cada uno de ellos se ha identificado en forma selectiva con quienes comparten su vida; de manera que sólo integran los rasgos de personalidad que les agradan y no incorporan los que les desagradan.

Los padres deberían ser los primeros orientadores vocacionales, detectando tanto las habilidades particulares como las aptitudes e intereses de sus hijos, y propiciando el desarrollo de sus facultades especiales.

La infancia es el mejor momento para descubrir vocaciones, porque un niño aún no está contaminado por la cultura ni ha desarrollado prejuicios que lo confundan.

El esquema corporal y la personalidad son dos indicadores importantes que contribuyen a la orientación vocacional desde la infancia, así como también el poder darse cuenta de cuáles son las experiencias que los hacen más felices.

El juego muestra los intereses de un niño. Aunque los juguetes suelen diferenciarse por sexo y por lo general son comunes a todos los chicos; es evidente que los niños seleccionan aquellos con los que les gusta jugar, descartando los que no les interesan y cuando juegan con ellos los emplean de distinta manera.

Los chicos que rompen sus juguetes, generalmente para ver que hay adentro, son curiosos y están demostrando una tendencia hacia la investigación y las tareas manuales. Otros niños los cuidan con esmero y llegan a conservarlos hasta que son mayores. En este caso es evidente que se trata de personas que pueden destacarse en tareas minuciosas, que exigen cuidado con los detalles como cualquier tarea científica o técnica que requiera precisión.

El juego es el aprendizaje de la vida, es el ensayo necesario para la vida adulta que muestra de una manera clara y sencilla la inclinación de una persona y sólo necesita dedicarle tiempo a la observación.

Incentivar el juego es también recomendable, como también es estimulante proponer a los chicos crear sus propios juegos con los materiales que ellos elijan.

No se trata de comprar juguetes caros, porque los niños tienen una gran capacidad simbólica y para ellos un bollo de trapos se puede convertir en una pelota, una lata en un instrumento de percusión o unos fideos en cuentas para un collar.

Los disfraces son también indicadores vocacionales, porque los niños también eligen de qué se quieren disfrazar y esa elección tampoco es casual.

Desde el jardín de infantes se deberían registrar los indicadores vocacionales de cada niño en función a las elecciones que hacen, los rincones que seleccionan para jugar y la forma en que se relacionan con los demás.

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lunes, 1 de junio de 2009

Diviértase en familia jugando Scrabble online


El juego del Scrabble fue inventado por Alfred Mosher Butts, que en la gran Depresión perdió su empleo como arquitecto, y se propuso crear un juego que no se basase simplemente en el azar, pero que fuese asequible para el gran público, ya que juegos como el ajedrez requerían habilidades demasiado exigentes. A finales de 1931 Butts había diseñado su primer prototipo, Lexico, que carecía de tablero, pero que en esencia contenía el sentido del juego. Lexico fue rechazado tanto por el registro de patentes como por las compañías Parker Brothers y Milton Bradley. Posteriormente fue perfeccionándolo, añadiendo tableros y modificando las reglas, así nacieron New Anagrams, Alph, Criss-Cross y Criss-Crosswords.

Sin embargo ninguno de estos juegos fue aceptado por las compañías fabricantes de juegos, y Butts simplemente creó algunos centenares de juegos que regaló a sus amigos.

Su espíritu poco emprendedor le llevó a no crear una empresa para fabricar su juego, de tal forma que volvió a su profesión de arquitecto durante la 2ª Guerra Mundial. Sin embargo en 1948 su amigo James Brunot, convencido de las posibilidades del juego decidió crear una empresa para fabricarlos y venderlos, registró los derechos de autor, simplificó las reglas y cambió el nombre por el definitivo, Scrabble. Brunot acordó con Butts pagarle un royalty por cada unidad vendida del juego.

En la práctica el negocio funcionó mal, y a pesar de las ventas de algunos millares anuales, el negocio tenía perdidas y no parecía ser rentable, Brunot y su esposa decidieron tomar unas vacaciones y descansar, al volver de sus vacaciones se encontraron con pedidos de varios miles de juegos, en el último trimestre de 1952 habían vendido 37.000 unidades del juego. Posteriormente Jack Strauss, el presidente de Macy's de Nueva York, que había aprendido a jugar a Scrabble durante unas vacaciones en 1952 solicitó a su departamento de juegos varias unidades, al descubrir que sus almacenes no vendían Scrabble el empresario hizo pedidos a la fábrica de Brunot y promocionó con entusiasmo el juego en sus almacenes. Poco después Brunot se vio saturado por la demanda y decidió vender los derechos de fabricación del juego.

El juego era cada vez más conocido dentro y fuera de las fronteras americanas, y en 1991 Butts pudo ver en Londres la celebración del 1º Campeonato del Mundo de Scrabble, en 1993 moría, a la edad de 93 años. En la actualidad el juego tiene sus derechos cedidos a dos compañías, Hasbro en EE.UU. y Canadá y Mattel en el resto del mundo, estas compañías han lanzado versiones del juego para niños, de viaje, en cartas e incluso informáticas. El juego es jugado en más de 120 países, en 29 idiomas diferentes, y se han vendido de él más de 100 millones de unidades.

En torno a Scrabble han surgido federaciones, asociaciones y clubes que organizan campeonatos, editan diccionarios y libros sobre técnicas y estrategias de los campeones mundiales, fomentan el juego en colegios e institutos. Scrabble es ya un juego de culto, que cada día genera más y más jugadores, que juegan en familia y participan en pequeños campeonatos locales, o en curiosos campeonatos online.

En España la Asociación Española de Jugadores de Scrabble organiza diferentes campeonatos nacionales y designa los participantes españoles en las competiciones nacionales. Joan Ramón Manchado es el máximo representante del juego en España, es campeón del Open Nacional y del Torneo Mundial de Habla Hispana. Redeletras.com ha lanzado una versión para jugar en línea del juego, en castellano, que ha sido designado como Sitio Oficial de Juego en Línea por la FISE.

Enlaces relacionados

Scrabble Mattel (castellano, inglés, francés, italiano y alemán) Página oficial del juego, en la edición de Mattel.
Scrabble Association (inglés) Página oficial de la asociación americana de Scrabble.
AJS (castellano) Página oficial de la Asociación Española de Jugadores de Scrabble.
Redeletras.com (castellano) Versión online del juego en castellano.
Softonic (castellano) Descárgate el juego a tu ordenador y juega tu sólo o en línea.

Fuente : Universia-Funversion


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