martes, 23 de abril de 2013

La leche : ¿Alimento sano o perjudicial ?



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Por Mónica Rerelu.

Aparte de los humanos, ninguna otra especie toma leche después de la infancia y ninguna otra especie bebe la leche de otra especie a no ser los gatos y perros domésticos que adquieren este hábito del hombre.

¿ES PERJUDICIAL LA LECHE? 
Algunos artículos recientes promovidos por medicinas alternativas han culpado a la medicina occidental y concretamente a la FDA -food and drug administration- de promover el consumo, según ellos, de un alimento perjudicial para el organismo humano: la leche.

En algunos de sus artículos estos grupos afirman que la leche produce alergia, asma, cáncer de pulmón y de ovario y un sinfín de enfermedades que harían de ella una sustancia altamente peligrosa. Lo que sí es cierto, es que aunque la leche es considerada un alimento completo en periodos de crecimiento como la infancia o la adolescencia por su aporte de calcio y vitaminas, esta sustancia termina por generar intolerancia en la edad adulta.

INTOLERANCIA A LA LECHE
La mayor parte de los humanos termina desarrollando en un gran número de casos intolerancia a la leche. Dicha intolerancia consiste en la incapacidad del organismo humano para digerir el carbohidrato lactosa presente en esta sustancia. Las personas con este tipo de rechazo pueden sufrir al ingerir leche calambres estomacales, gases y diarreas. Según numerosos estudios hasta un 70% de la población mundial presenta este tipo de intolerancia. Este trastorno afecta aproximadamente a un 50% de hispanos adultos y a un 75% de descendientes de africanos, asiáticos o indígenas de los Estados Unidos.

A TENER EN CUENTA.
 La leche de vaca se considera una sustancia óptima para las necesidades nutricionales de los terneros y quizás no tanto para el consumo de los humanos. Nos basta con saber que los terneros, a diferencia de los bebes humanos, duplican su peso en 47 días, desarrollan 4 estómagos y llegan a pesar entre 1100 y 1200 libras en dos años. Además la leche de vaca contiene aproximadamente tres veces más proteínas que la leche humana y casi un 50% más de grasa. Los perros no pueden digerir la lactosa (azúcar presente en la leche de vaca) ya que no producen lactasa (enzima que sirve para digerir este azúcar), por lo que suelen presentar cuadros de diarrea cuando la consumen. El consumo de leche se debe de evitar en aquellos momentos en los cuales se está tomando antibióticos pues impide la asimilación de estos medicamentos.

LOS PELIGROS DE LA LECHE Y SUS DERIVADOS

CARNE LÍQUIDA.
El doctor John Mc Dougall afirma que la leche y los productos lácteos son perjudiciales para el consumo humano. Además denomina a estos alimentos carne líquida porque dice que su contenido nutricional es muy parecido al de la carne. Además declara que productos como la mantequilla, el queso, la leche, el yogurt, y el suero presente en muchas margarinas y productos horneados favorece la aparición de algunas enfermedades cardiacas y algunas formas de cáncer por su alto contenido en grasas y colesterol. Por otra parte Robert Cohen autor de” Milk, the deadly poison”, (la leche, veneno mortal), calcula que para cuando un estadounidense corriente cumpla 50 años, él o ella habrá consumido en productos lácteos la misma cantidad de colesterol que él presente en un millón de rodajas de tocino.

LA LECHE Y LA OSTEOPOROSIS.
Contrariamente a las afirmaciones de la industria láctea la pérdida de masa ósea no se detiene con un incremento en el consumo de calcio sino con una disminución en el consumo de proteínas. En Estados Unidos se realizo un estudio de la dieta de 78.000 mujeres de este país durante un periodo de más de 12 años. Dicho estudio fue llevado a cabo por la prestigiosa Universidad de Harvard, y concluye que es poco probable que un consumo elevado de leche u otros productos lácteos prevenga contra las fracturas de cadera o de huesos. Por otra parte, tras esta investigación se consolida la idea de que los alimentos ricos en proteína animal como la carne, los huevos, y los productos lácteos separan el calcio del organismo para regular los derivados ácidos que provoca el exceso de proteínas lo cual causa una gran pérdida neta de calcio.

LA LECHE Y EL ASMA.
El asma es otra de las enfermedades relacionadas con la ingesta de cantidades altas de productos lácteos. Gran parte de las alergias infantiles se deben a las proteínas de la leche de vaca y a la intolerancia a la lactosa. El 90% de los pacientes asmáticos que fueron sometidos a una dieta vegetariana (sin carne, huevos o productos lácteos) experimentaron gran mejoría en la curación de esta enfermedad. Según la Academia de Alergia, Asma e Inmunología de Estados Unidos, la leche es la causa principal de alergias en niños causando síntomas de mucosidad nasal, dolores en los oídos, fatiga muscular y dolores de cabeza.

ALTERNATIVAS PARA LA LECHE.
Existen actualmente en el mercado leches de origen vegetales que pueden sustituir a la leche de vaca. Leche de almendras. Antiguamente la tomaban las personas enfermas. Es rica en calcio y magnesio. Leche de soja. En la actualidad se ha puesto de moda. Sin embargo recientes estudios afirman que su consumo puede afectar al tiroides si no se toma con pescado o algas como lo hacen los orientales.

Tomado de http://www.elcuerpo.es

miércoles, 20 de junio de 2012

Infección urinaria en niños

¿Qué es la Infección urinaria en niños?

La infección del tracto urinario es una de las enfermedades más frecuentes en pediatría, sólo superada por las infecciones bacterianas de los aparatos respiratorio y digestivo. En los niños menores es una causa frecuente de complicaciones y hospitalizaciones. 

Las vías urinarias abarcan: 
La vejiga 
Los riñones 
Los uréteres (conductos que llevan la orina desde cada riñón hasta la vejiga)
La uretra (el conducto que saca la orina desde la vejiga hacia fuera) 

Esta enfermedad representa para el pediatra una constante causa de sospecha hasta dar con el diagnóstico. Si no es descubierta precozmente y estudiada en profundidad, puede provocar daños irreversibles en los riñones de los niños. 

Causas
Las infecciones urinarias pueden ocurrir cuando las bacterias encuentran el camino hacia la vejiga o los riñones. Estas bacterias normalmente se encuentran en la piel alrededor del ano o algunas veces alrededor de la vagina. Normalmente, no hay ninguna bacteria en las vías urinarias en sí. Sin embargo, ciertas cosas pueden facilitar la entrada o permanencia de bacterias en dichas vías urinarias. 

Éstas abarcan: 
*Un problema en las vías urinarias, llamado reflujo vesicoureteral, que normalmente está presente al nacer. Esta afección permite que la orina fluya de nuevo hacia los uréteres y los riñones.
*Enfermedades del sistema nervioso o del cerebro (como el mielomeningocele, lesión de la médula espinal, hidrocefalia) que dificultan vaciar la vejiga.
*Baños de burbuja o prendas de vestir demasiado estrechas (niñas).
*Cambios o anomalías congénitas en la estructura de las vías urinarias. No orinar con la suficiente frecuencia durante el día. Limpiarse de atrás (cerca del ano) hacia adelante después de ir al baño. En las niñas, esto puede llevar bacterias hasta la abertura por donde sale la orina. Las infecciones urinarias son más comunes en las niñas, especialmente alrededor de los tres años apenas empiezan con la educación de los esfínteres.

En los niños incircuncisos, el riesgo de una infección urinaria es ligeramente más alto antes de cumplir el primer año de vida. Entre un tercio y la mitad de los menores que presentan infección del tracto urinario padecen una alteración funcional, es decir, un reflujo desde la vejiga al riñón. En un porcentaje importante de ellos, aparece una malformación asociada. Por eso se justifica el estudio minucioso de cada caso que presenta este tipo de patología.

Otro factor que pone en alerta al pediatra es que, una vez producida la primera infección, en casi la mitad de los casos se repite y suele ser asintomática. A través de los controles, el pediatra debe tratar la infección propiamente y buscar la causa que la produce. Para ello, tendrá en cuenta la posibilidad de daño renal, que,en la etapa adulta, puede traducirse en hipertesión renal o insuficiencia renal crónica.

Síntomas 
Son síntomas inespecíficos que dificultan la labor del pediatra en la búsqueda del diagnóstico.Varían en función de la edad del paciente :
*En los recién nacidos, esta infección provoca fiebre, palidez intensa, ictericia, trastornos digestivos graves, deshidratación o detención de la curva de peso.
*En niños menores de dos años, generalmente se presenta un cuadro infeccioso prolongado, con fiebre generalmente alta, acompañada de diarrea, vómitos, inapetencia, peso estacionario y palidez intensa.  *En menores de tres años en adelante, los síntomas se localizan en el árbol urinario, con dolor en la micción, aumento de la frecuencia de la misma y falta de control nocturno. Puede acompañarse de sangre en la orina y siempre mal olor. Ante un lactante con fiebre sin motivo aparente, el pediatra realizará un análisis de orina que le permitirá obtener unos datos sugestivos de infección del tractourinario. Un cultivo de orina permite confirmar si existe infección. Por supuesto, la recogida de orina debe hacerse de manera higiénica, ya que si durante el proceso la orina queda contaminada pueden darse falsos positivos. Si se observa pielonefritis (inflamación del riñón), se llevará a cabo además un análisis de sangre y una ecografía abdominal.

Tipos 
Dependen de la localización de la infección.
Se denomina cistitis cuando se encuentra establecida en la vejiga. En cambio, si corresponde a la presencia de bacterias en el riñón, hablamos de pielonefritis aguda.

Tratamiento 
El tratamiento debe ser lo más precoz posible y dependerá de la localización de la infección y de la edad del niño. En niños menores de un año, se recomienda el ingreso y tratamiento hospitalario. Los casos de pielonefritis deben ser tratados en el hospital durante la fase aguda de la enfermedad. Las infecciones de vías urinarias bajas, una vez recogida la muestra de orina para cultivo, pueden tratarse en casa, con el antibiótico indicado por su pediatra.

Fuente : DocMami
            Medline PLus
            Sociedad Argentina de Pediatría


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jueves, 26 de abril de 2012

Accidentes de niños en el hogar: caídas y golpes en la cabeza

Los accidentes infantiles en el hogar son más frecuentes de lo que podemos imaginar, especialmente en los niños menores de 5 años y, sobre todo, los comprendidos entre 1 y 3 años de edad. Los más frecuentes, son las caídas y golpes. La gravedad depende de la violencia del impacto. Los golpes pueden producirse por caídas o contusiones directas. Siendo la zona más afectada, la cabeza. Es muy importante si se vive en pisos altos, contar con redes de protección en balcones y ventanas. ¿Qué hacer inmediatamente? Aunque la lesión no sea, a simple vista, muy importante, en caso de producirse hinchazón acompañado de dolor o no, se deberá administrar preferentemente un antiinflamatorio (Ibuprofeno) o un analgésico (Paracetamol). La dosis ingerida será la adecuada al peso del niño. 

Si hay herida abierta: 

-Limpiaremos bien la herida con suero fisiológico estéril “a chorro” y, en caso de no disponer de él, aplicaremos directamente agua. 
-Si persiste la hemorragia: presionaremos la zona con gasas estériles hasta que deje de brotar sangre. 
-Si la herida es superficial: aplicaremos un antiséptico local tales como soluciones iodadas, mercromina o clorhexidina. 

Si hay hinchazón (y no herida abierta): 

-Aplicaremos frío localmente (en forma de hielo o en bolsas frías) lo más pronto posible pero nunca directamente sobre la piel. Así pues, el frío lo podemos cubrir con una bolsa de plástico o con una toalla. El tiempo estimado de aplicación será de unos 10 minutos, retirándolo cada 2 ó 3 minutos. Eso sí, manteniendo la zona afectada en alto. 
-Si se aprecia una deformidad en la zona con dolor severo al mínimo movimiento, se tratará de inmovilizar la parte afectada, acudiendo de inmediato a un centro médico. 
-Después de producirse un golpe en la cabeza poco importante, se deberá realizar una vigilancia domiciliaria estrecha durante 24 horas, incluso despertando al niño por la noche. Será totalmente normal la sensación de susto; puede tener, incluso, algún vómito esporádico o que se queje de un dolor de cabeza ligero. 

¿Cuándo acudir a un centro médico? 

Tras un golpe en las extremidades se debe consultar si existe:
 -Hinchazón o hematomas que dificulten el movimiento y no mejoran pasados unos minutos. 
-Imposibilidad para movilizar la parte afectada. Tras un golpe en la cabeza se debe consultar si aparece: -Dolor de cabeza, nerviosismo o llanto intenso y persistente.
-Vómito continuado varias horas después de la caída o del golpe. 
-Salida de sangre o de un líquido claro por los orificios nasales o por los oídos. 
-Desorientación en el niño, confusión, aturdimiento, signos de no reconocimiento de los familiares próximos o de falta de ubicación,… 
 -Alteración del equilibrio, de la visión, de la forma de hablar, de la forma de andar,… 
-Algún movimiento extraño, incapacidad para moverse o pérdida de fuerza en las extremidades superiores o inferiores.

Golpes en la cabeza  : ¿Qué debemos saber?
  • Cuando un niño se da un golpe en la cabeza debemos vigilar su estado durante 24 horas o, mejor aún, durante las siguientes 72 horas.
  • Ante cualquier síntoma o comportamiento fuera de lo normal hay que ir al médico. También se debe acudir a él si el niño sufre una pérdida de conocimiento, por breve que sea.
  • Cuando se produce un trauma craneal también puede haber lesiones en las cervicales.
  • Es falso que no se deba dejar dormir a un niño por la noche si se ha dado un golpe en la cabeza. Lo más indicado es despertarle cada dos o tres horas para comprobar que se espabila y responde de una manera normal.
  • Después de darse un golpe en la cabeza el pequeño puede y debe seguir con su actividad habitual, esto es, dormir, comer y jugar a las horas que acostumbra a hacerlo. Es algo totalmente normal que se encuentre un poco abatido.

Diferentes tipos de golpes en la cabeza

Golpe con corte y herida
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- Como el niño sangra es importante observar si tiene cuerpos extraños incrustados y si los huesos ceden al tacto; en esos casos, no hay que tocar la herida y acudir a urgencias.
- Si tiene un corte en la piel, lavarlo bajo el grifo, presionar la herida con una gasa (detiene la hemorragia) y aplicar hielo envuelto en un paño.
- En el caso de que la herida sea profunda y grande y pueda necesitar una sutura, ir al centro sanitario antes de cuatro horas.



Si se ha hecho un chichón…

salud_golpecabeza_366_2.jpg Es normal que el niño sienta dolor de cabeza. La forma de actuar es la siguiente:
- Aplicar frío local con hielo envuelto en un paño y darle un analgésico.
- Observar si el chichón va a más, se hace largo o blando; en ese caso habría que 
ir a un centro sanitario lo antes posible.






Hay un moratón sin herida

salud_golpecabeza_366_3.jpgEn este caso también es común que el pequeño sienta dolor de cabeza. Para evitarlo es importante aplicar frío con hielo envuelto en un paño y darle un analgésico suave.
Es importante comprobar que el morado y el dolor se reducen. Si vemos que aumentan, debemos llevar al niño a urgencias.





¿Qué es una conmoción cerebral?

  • Se trata de un movimiento del cerebro dentro del cráneo. Produce una leve pérdida de conciencia o de memoria, a veces de muy pocos segundos, incluso puede pasar inadvertida. Además, el pequeño puede tener atontamiento, somnolencia, vómitos repetitivos, dolor de cabeza, irritabilidad, pero debe responder a los estímulos cada vez mejor.
  • Aunque el niño se despierte enseguida, debe examinarlo un médico 
para descartar que no tiene lesiones internas de ningún tipo.

¿Cuándo podría haberse producido una fractura del cráneo?

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El niño sangra por el oído o la nariz (sin haberse dado el golpe en esa zona), se le ponen los ojos morados, tiene un hematoma de gran tamaño, o un chichón raro que crece, los huesos de la cabeza ceden al tacto, tiene vómitos sanguinolentos y su conducta es anormal: está desorientado, no habla bien.

¿Qué hacer en este caso?

- Observar el estado del niño: si tiene somnolencia, vómitos, irritabilidad o cualquier otro síntoma de conmoción cerebral.
- Llamar a urgencias.
- Si en urgencias nos lo indican, aplicar frío local (unos cubitos de hielo envueltos en un paño) sin apretar.

Debemos ir a urgencias cuando…

Hay que llamar a Urgencias de inmediato si después del golpe en la cabeza el niño tiene:
  • Pérdida de conciencia.
  • Atontamiento, somnoliencia o responde cada vez peor a los estímulos.
  • Vómitos repetitivos.
  • Asimetría de pupilas.
  • Convulsiones.

El bebé se da un golpe en la cabeza

salud_golpecabeza_366_5.jpg Un golpe en la cabeza debe alertarnos porque los huesos del cráneo son muy blandos y aún no se han cerrado. Se debe consultar al médico antes de las 24 horas. Si aparece alguno de los siguientes síntomas, hay que dirigirse a urgencias:
- Pérdida de conocimiento.
- Vómitos.
- Irritabilidad.
- Tendencia al sueño.
- Un hematoma blandito, que va creciendo.
- Respiración más rápida de lo normal o quejosa.


Autora: Anna T. Farrán.
Asesor: Abel Martínez Mejías, pediatra instructor de reanimación cardiopulmonar y formador del Área de Salud de la Cruz Roja.


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viernes, 27 de enero de 2012

Como influyen los padres en los procesos de elección de sus hijos.

Un día estaba paseando con mi hijo, que en ese momento tenía un año y medio de edad, y una amiga. Entre las actividades del paseo entramos en un kiosco y yo le pregunté a mi hijo: ¿quieres un sándwich o galletitas?. Mi amiga miró con un gesto de sorpresa, suponiendo que no habría respuesta. El niño, en su media lengua, dijo: - Galletitas.- ¿Y qué jugo quieres? (mi amiga nuevamente observó sorprendida la escena). Mi hijo se acercó al expendedor y señaló la que quería. Más tarde mi amiga me preguntó por qué lo hacía elegir todas esas cosas.¿Y por qué no? 

Este relato puede parecer muy poco importante, hasta tonto. Sin embargo tiene que ver con una de las cuestiones fundamentales de la vida: elegir.¿Cómo se forma la capacidad de elegir en una persona? Como casi todas las cosas: practicando. Es un aprendizaje. Elegir implica un derecho y una responsabilidad. Implica también confianza, madurez, duelo por lo que no se ha elegido.A veces cuesta mucho a los padres incentivar a que sus hijos aprendan a elegir. Por muchos motivos. Por empezar hay que darse tiempo para enseñar a elegir, y dar tiempo para que el otro lo aprenda, suavemente, sin apuros. También hay que confiar. Muchas veces para los padres es difícil darnos cuenta de cómo crecen nuestros hijos. Sorprenden continuamente. A veces uno no los “mira” durante un tiempo (esa mirada especial dirigida a sus aprendizajes, sus cambios, etc.), y cuando vuelve a fijar sus ojos y todos sus sentidos sobre él no puede creer lo que está viendo. Entonces aparece una palabra, un gesto, una decisión, una actitud, que nos deja perplejos, y nos hace pensar: “¡Yo no sabía que mi hijo podía decir o hacer algo así!”Esto pasa muy seguido con las elecciones. 

Los padres suponemos (y damos demasiado por seguro, a veces), que nosotros podemos elegir por él, y que lo haremos mejor. Claro que esto es más o menos así cuando son muy chiquitos. Pero cuando van creciendo no siempre estamos a la altura de esa circunstancia y nos quedamos con la idea de que nosotros tomaremos las decisiones por él mejor que él, que nosotros sabemos, aún mejor que él, qué le pasa, qué siente, qué necesita, qué le interesa, qué desea. Y... el tiempo ya pasó (a veces mucho más de la cuenta) y el pequeño niñito ya se convirtió, o se está convirtiendo en un hombre o en una mujer, en la lucha, igual que nosotros. A veces está pidiendo por todos los medios a su alcance que nos demos cuenta de eso, y que confiemos en él, que lo dejemos tomar sus propias decisiones, que paremos un poquito y, simplemente, lo dejemos ser, y volver a sorprendernos, otra vez, como cuando dio sus primeros pasitos, o dijo las primeras palabras. La misma emoción nos envolverá si ahora, nos detenemos y simplemente lo observamos y confiamos. Claro que cometerá errores, que tendrá muchísimo para aprender, pero ¿nosotros no?Otras veces, tristemente, el pequeño o ya joven sujeto quedó tan atrapado en la errónea creencia de que los demás sabrán absolutamente más que él acerca de su propia existencia, de lo que quiere, de lo que le “conviene”, que ni siquiera se plantea la posibilidad de elegir. Triste y pasivamente trata de adivinar lo que quienes siempre han decidido por él opinarían. No sabe del placer de tomar decisiones y la felicidad de llevarlas a cabo, ni conoce el mar de aprendizaje que sobreviene a la tristeza cuando uno se equivoca.No hace falta esperar mucho tiempo para empezar a practicar esto: lo que se aprende desde muy chiquito se internaliza mejor. 

Démosle siempre la oportunidad de hacer y rehacer, de elegir, inclusive de equivocarse, aunque el corazón se nos agriete dolorosamente cuando vemos que sufre. No obstaculicemos su crecimiento ofreciendo siempre la posibilidad de quedarse con todas las opciones, aunque nos fuera posible. No olvidemos que en algún momento, tarde o temprano, esto estará fuera de nuestro alcance. Enseñémosle a hacerse cargo de sus decisiones. Que lo viva. Que sepa que cuando elige, algo de lo no elegido a veces duele y clama.También, y fundamentalmente, es una cuestión de respeto. Respeto por la vida. No es raro escuchar a los padres decir: “¡Pero si yo doy la vida por él (o ella)! No vale dar la vida por ellos, vale diferenciar cuál es mi vida y cuál la suya. Reconocer los límites. Dar la vida a un ser no es tener dos vidas propias. Es tener suficiente amor y generosidad para regalarle la vida. A los hijos se los puede educar, proteger, amar, pero hay que “darles la vida”. Esto implica no sólo engendrarlos (o adoptarlos), sino además aceptar que es “su” vida, y regalársela sin condiciones para que ellos puedan apropiarse de su vida sin deudas. No quitarles pedacitos de esa vida para hacer en ella lo que no pudimos hacer en la nuestra, para saldar nuestras cuentas pendientes con nosotros mismos y con los demás.Así de simple, y así de complicado: enseñar a elegir, aprendiendo a dar la vida.

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jueves, 12 de enero de 2012

A mi hijo le duelen las piernas en la noche

¿Tu hijo está dando el estirón? Entonces es posible que tenga los típicos dolores de crecimiento. Aunque no son síntomas de ninguna enfermedad, sí resultan bastante molestos. Descubre cómo reconocerlos y aliviarlos.

Los dolores del crecimiento son bastante frecuentes entre los niños de 4 a 8 años –afectan a más del 30% de este grupo de edad- y se localizan en sus miembros inferiores, sobre todo en los muslos y pantorrillas. A pesar de que son benignos, de que no son un síntoma de ninguna enfermedad y de que desaparecen de forma espontánea cuando el pequeño cumple 8 o 9 años, crean bastante ansiedad en los padres, que no saben qué le ocurre a su hijo.

 El dolor de crecimiento es común durante las edades de 4 años en adelante. Aunque tu hijo se queje del dolor de piernas puede ser que también le duelan otras partes del cuerpo. A los niños les fascina brincar, saltar, correr y hacer muchas otras actividades físicas fuertes, éste esfuerzo físico también causa que las piernas le duelan más. Estos dolores en su cuerpo irán disminuyendo durante su crecimiento hasta desaparecer en la adolescencia



Cómo reconocerlos

*Se cree que al crecer, los huesos provocan tensión en los músculos y en los tendones. Su aparición, muy intermitente, suele coincidir con los picos en el desarrollo físico de los niños o, lo que es lo mismo, con los famosos “estirones”.

*Los dolores de crecimiento presentan algunas características que pueden ayudarte a reconocerlos:

*Son intermitentes, pueden aparecer una noche y desaparecer después durante varias semanas o, incluso, meses.

*El dolor no se localiza en un punto concreto, aunque se da siempre en los miembros inferiores. Es más bien difuso y cambiante, por ejemplo, un día afecta a la pantorrilla derecha y al siguiente, al muslo izquierdo.

*Surgen por la noche o a última hora de la tarde, nunca por la mañana.

*No se acompañan de otros síntomas –como enrojecimiento o inflamación de la zona dolorida- y tampoco obligan al niño a cojear ni le impiden mover las extremidades libremente.

*En general, responden bien al tratamiento y se logra un gran alivio pasados unos 10 o 15 minutos.

*Los dolores de crecimiento mejoran con la aplicación de calor local en la zona afectada y los masajes. También el pediatra puede considerar necesaria la administración de analgésicos o antiinflamatorios.

*La duración del dolor puede variar entre los 30 minutos a una hora. Frecuentemente el dolor se agudiza al momento de acostarse o en la mañana, ya que el cuerpo está descansado y los músculos comienzan a relajarse. El dolor no causa fiebre, escalofríos, enrojecimiento, hinchazón o cojera. Por tal razón, si tu niño presenta algunos de los siguientes síntomas debes consultar con su médico para una evaluación:

•
Dolor intenso en un área específica que no le permite dormir. El médico podría recomendarle exámenes de laboratorio o una radiografía para descartar la posibilidad de infección o tumor.
•
No poder sostener el peso de su cuerpo con sus piernas o está cojeando. Si el área está roja e hinchada, puede ser alguna fractura o infección.
•
Dolor en el área de las coyunturas e hinchazón. Podría estar padeciendo artritis reumatoide juvenil.
•
Dolor alrededor o en la área de las caderas, las rodillas y si éste le impide caminar o estar de pie por mucho tiempo. El médico podría recomendarle unas radiografías para descartar la posibilidad de "Legg-Calve-Perthes", condición que afecta la coyuntura de la cadera.

Ejercicio, ¿bueno o malo?

Hay un tipo de ejercicio que puede mejorar o prevenir la aparición de las molestias. Son los estiramientos musculares, que los padres pueden realizar a sus hijos antes de acostarlos y tras la práctica de deporte. Debes hacerlo mientras está tumbado, flexionando y estirando sus rodillas y tobillos. 

¿Qué puedes hacer para aliviar los dolores?
•
Dale acetaminofén o ibuprofen, verificando la dosis adecuada de acuerdo a su edad.
•
Aplícale unas compresas de calor en el área con dolor durante 10 minutos.

Fuente :


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viernes, 6 de enero de 2012

Perú : Nace la Asociación ¿Dónde está papá?

LO QUE IMPORTA ES EL BIENESTAR DE LOS HIJOS...

Hoy en día en nuestra sociedad vemos casos en donde las madres MALTRATAN física y psicológicamente a los padres y lamentablemente los padres violentados no encuentran instituciones que los puedan ayudar, es por ello que nace la asociación ¿DÓNDE ESTA PAPÁ? la cual tiene como finalidad principal el brindarle asesoría legal y psicológica y lo más importante acompañarle en todo tu proceso judicial con el fin de poner un alto a tanto abuso ya sea por parte de la MADRE VIOLENTISTA o del mismo PODER JUDICIAL.

.Esta asociación sin fines de lucro busca la igualdad entre padres, pues nuestra legislacion es injusta, ha sido creada tan solo a proteger los intereses de las madres, dejando DE LADO A LOS PAPAS RESPONSABLES. En el Perú sabemos que existen muchos casos -por no decir la gran mayoria- de papás que no afrontan sus responsabilidades para con sus hijos, sin embargo no cumplen con prestarles alimentos, los cuales no se circunscriben solo en la alimentacion, sino tambien en educación, salud, vestido, y todos los gastos concernientes al menor y son las madres las que con sacrificio asumen el doble rol ante la ausencia de ese mal llamado padre. Sin embargo, así como existen estos "hombres" también existe un número considerable de papás que SI son responsables y que cumplen con acudir con sus hijos y que buscan interactuar con ellos en cada etapa de su vida a pesar que la relación matrimonial y/o de convivencia con la madre llego a su fin...y cuando dichos papás quieren hacer valer sus derechos para ver o estar con sus hijos, simplemente se chocan con una realidad legal discriminatoria para temas de tenencia, regimen de visitas y otros, en la cual se los excluye.


En esta página usted podrá encontrar temas presentes en los Divorcios ó separaciones destructivas con hijos menores. Síndrome de Alienación Parental (SAP), Obstrucción del vinculo con los hijos, Discriminación, Derechos Humanos, Derechos del niño, Denuncias Falsas por parte de la madre, Alimentos, Inculcación Maliciosa ,Violencia Familiar, Peritajes, Sustracción ó retención ilegal de hijos hacia otros Países, Restituciones internacionales de hijos.

Puede consultar Leyes:
Divorcio, Patria Potestad, Inasistencia Familiar, ley de tenencia compartida, Régimen de visitas para los abuelos. Convenio de restitución internacional de menores ( Convención de la Haya)
Consulta de
Organismos Oficiales, Poder Judicial, Defensorias, Registro de la Propiedad Inmueble, Boletín Oficial, Registro Civil, Comisarías, DEMUNAS.


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martes, 3 de enero de 2012

Conociendo los sentimientos de nuestro bebé




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Cuando se es madre primeriza, existe una ansiedad por entender los sentimientos de nuestros bebés, y por sobre todo sentirse querida por ellos. Esta ansiedad puede llevar a angustiar a aquellas madres que buscan algún tipo de manifestación de cariño que no surge del bebé, en especial si éste tiene pocos meses.
Es por eso que les dejamos algunos consejos para aprender a descifrar cómo esas pequeñas criaturas expresan lo que sienten, así como también saber tener paciencia y comprender que no demostrar no significa no sentir.
¿Te ha pasado que cuando tu crees que tu bebé te sonríe el resto de las personas te dicen que no fue una sonrisa sino un gesto involuntario? No les creas. Recientes estudios han comprobado que los bebés pueden sonreír al imitar la sonrisa de sus padres, y que al percibir que sus padres sonríen cuando están contentos comienzan a asociar el gesto con el sentimiento.
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Tener en cuenta esto es clave para comenzar a entender lo que sienten, y que ellos también logren entendernos. Los bebés de entre 6 y 12 meses primero relacionan lo que huelen y tocan con lo que ven, y luego comenzarán a buscar cómo luce el “estar contento” o el “estar triste”. Para ello se van a basar en lo que ven que la cara de sus papás expresan.

Lo mismo ocurre con la manera en que demuestran su cariño. No estés impaciente por recibir un beso espontáneo o un simple abrazo. Eso también lo aprenden de sus papás. Ellos están atentos a cada gesto tuyo, y buscarán imitarlo. Poco a poco, ya cerca del año de edad, comenzarán a lanzar besos al aire, que más tarde empezarán a darlos cuando les acerques la mejilla. 

Otra forma en que ellos comienzan a expresar lo que sienten y también el cómo ven el mundo que les rodea, es por medio del juego de la imitación. Seguramente hayas visto muchas veces a tus niños jugando con muñecos, o disfrazándose, pero ¿alguna vez te pusiste a observar quiénes son esos muñecos para ellos, y qué les hacen hacer? Descubrirás que al jugar, ellos imitan el comportamiento y lo que dicen las personas con las que están habitualmente. No te sorprenda que su muñeco “diga” las mismas palabras que tú, o desarrolle las mismas actividades. Por ello para conocerlo un poco más es bueno que lo observes jugar. 

Con estos consejos queremos hacerte ver lo relevante que es todo lo que hagas o digas frente a tu bebé. Cada gesto, cada palabra, cada reacción es para ellos la manera que tienen de empezar a conocer el mundo y a conocerse, así como de asociar lo que sienten con la forma en cómo expresarlo.

Fuente : Entre Padres

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martes, 25 de octubre de 2011

¿Pueden los videojuegos hacer que los niños sean más inteligentes?

El público en general piensa que los videojuegos pueden ser malignos para los niños debido a su nivel de violencia y que los aleja de actividades como la lectura, deportes o socializar con amigos. Nada de eso es cierto. Los niños pueden aprender mucho de un videojuego e incluso pueden ayudar a que mejoren sus calificaciones, estén más alerta y aprendan a concentrarse por completo en una meta.

Un excelente auxiliar

Los juegos que requieren un poco de memoria ayudan a que los niños resuelvan problemas más fácil, una meta que puede resultar muy complicada con la educación que recibe en el colegio. Esto ha sido comprobado por la Universidad de Michigan, que en un estudio sugiere que no cualquier videojuego puede tener este poder. Pero demuestra que cualquier entrenamiento virtual puede acelerar el poder del cerebro, incluso meses después de haber jugado.

De acuerdo con Susanne Jaeggi, autora del estudio, para mejorar esas habilidades se requiere de mucho entrenamiento.“Tienes que entrenarte y entrenarte bien. Los efectos no vendrán gratis. Requiere esfuerzo, como cualquier entrenamiento físico cuando necesitas correr y no solamente caminar en orden para mejorar tu nivel físico”, dijo.

El estudio se realizó en 62 estudiantes de entre 8 y 9 años, los cuales participaron en 19 sesiones a lo largo de un mes.

Fueron separados en dos grupos, el primero debía participar en un videojuego en el cual debían recordar la localización de ranas. La dificultad del título aumentaba conforme mejoraban sus resultados, y disminuía si tenían problemas. Mientras que el segundo equipo debía de contestar una serie de preguntas de conocimiento y vocabulario.

El resultado de la prueba fue evidente. Los pequeños del primer grupo mejoraron sus calificaciones durante los siguientes tres meses.

Diversión con beneficios

La investigación prueba que la combinación de videojuegos y estudios es posible y no se debe de alejar a los niños de la diversión virtual. Al parecer los títulos que pueden tener un mejor resultado en el entrenamiento mental son los juegos de estrategia, acertijos y aventuras.

Los juegos de Mario Bros. son excelentes debido a los problemas que los niños deben de resolver para avanzar o los videojuegos de Tetris que requieren de tomar decisiones en poco tiempo y la ubicación de los bloques en un espacio adecuado.

Por supuesto que hay títulos creados especialmente para este fin, juegos tales como: Brain Challenge, Body and Brain Connection, Brain Age, y Super Scribblenauts, son tan sólo algunos videojuegos creados para que estimules la actividad cerebral.


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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Pie cavo y Pie plano

Existen una gran cantidad de afecciones relacionadas al desarrollo físico y motriz de los niños, entre las cuales las más frecuentes suelen aparecer durante los primeros años de vida de los pequeños. Estos trastornos pueden provocar futuros inconvenientes en la vida adulta si no son tratados en el momento adecuado.

Por otra parte, de acuerdo a la opinión de los especialistas, es importante detectar a tiempo algunos de estos trastornos que afectan al desarrollo psicomotriz del niño, e incluso en algunos casos puede limitar al pequeño en sus actividades físicas.

Pie Plano

Entre las afecciones más frecuentes en el ámbito ortopédico pediátrico, los especialistas aseguran que el pie plano suele ser uno de los trastornos más comunes. Básicamente, el pie plano se trata de una ausencia total o disminución del arco plantar, más conocido como puente.

Causas del pie plano
El arco del pie se desarrolla a lo largo de la primera década de la vida, no se nace con él. Todos los niños pequeños hasta alrededor de los cuatro a seis años tienen un pie plano que se considera normal porque sus pies aun no han evolucionado hacia el del adulto.
  • Si pasados estos años persiste la ausencia de arco sí que estamos ante un pie plano, que en los niños suele ser laxo, es decir elástico y flexible, aunque con el tiempo, en los adultos, constituirá una deformidad rígida. Estos casos afectan siempre a los dos pies.
  • Los pies planos llamados rígidos en la infancia obedecen a deformidades congénitas en los huesos del pie que pueden manifestarse ya al nacimiento, como el astrágalo vertical o durante el crecimiento como las sinóstosis óseas. Estos tipos de pies son mucho menos frecuentes.
  • El pie plano del adulto o adquirido, se debe a múltiples causas que afectan a las  distintas estructuras del pie tales como enfermedades inflamatorias reumáticas como la artritis reumatoide, gota, traumatismos y fracturas, evolución de unos pies planos infantiles etc. En todos los casos anteriores, según la causa, se pueden afectar uno o ambos pies.
  • Con frecuencia se acompaña de alteraciones en la normal alineación del talón, siendo lo más frecuente el desplazamiento hacia fuera del mismo o valgo – mayor desgaste de la parte de dentro del tacón del zapato -, denominándose entonces pie plano valgo.

Este trastorno, que en general suele presentarse en los niños apenas comienzan a desarrollar su capacidad para andar, puede llegar a desaparecer sin tratamiento, ya que en muchos casos los pequeños de entre 2 a 4 años de edad presentan en la planta de sus pies una almohadilla de grasa que al ocultar el puente crea la sensación de pie plano, aunque esta almohadilla adicional comienza a desaparecer por sí sola a partir de los 5 años de vida.

Dentro del trastorno, también existe un tipo denominado pie plano flexible, que por lo general suele tener causas congénitas. Este inconveniente en la planta de los pies, precisamente en el arco plantar no requiere tratamiento médico, aunque la mayoría de los especialistas recomienda hacer que el niño camine sin calzado por terrenos irregulares, preferentemente en césped o arena, con el fin de corregir más rápido el problema.

Según aseguran los expertos, el pie plano en los niños no requiere de ningún tipo de tratamiento especial durante su aparición en los primeros años de vida. Sólo debe realizar una terapia en los casos en que el pie plano provoque dolor o vuelva rígido el paso.

Pie Cavo

Se trata de la deformidad contraria a la anterior, es decir, un aumento del arco del pie. El apoyo de la planta del pie se va a realizar en menos zonas de las habituales. Con frecuencia se acompaña de una alteración del talón que se desplaza hacia dentro o en varo, al contrario también del pie plano, produciendo un mayor desgaste de la parte de fuera del tacón del zapato. Estos pies tienen una mayor elevación del empeine dando el aspecto de ser más cortos y los dedos pueden tener forma de "garra". 


En el 80 por ciento de los casos el origen del pie cavo es familiar (hereditario). Existe la posibilidad de que esta alteración se produzca por una enfermedad neurológica, por lo que es vital que el especialista realice un diagnóstico. El pie cavo es bastante frecuente entre la población general, aunque en sus formas más leves. Estos casos de pie ligeramente cavo no tienen porqué recibir un tratamiento específico, siempre que no ocasionen molestias ni dificulten la marcha.

Síntomas de Pies cavos

Cuando la deformación es más acusada, pueden recrudecerse algunos síntomas con la edad:
  • Dolor en las almohadillas de la planta de los dedos al apoyar (metatarsalgia)
  • Dolor en el talón al apoyar (talalgia)
  • Durezas dolorosas en las zonas de mayor apoyo (hiperqueratosis plantares)
  • Dedos en garra (flexionados hacia dentro)
  • Aparición de tendinitis
  • Dificultad para calzarse
  • Lumbalgias frecuentes
  • Dificultad o cansancio extremo para permanecer de pie sin moverse.

Tratamientos

Si se acusan estos síntomas, el especialista determinará el tratamiento más adecuado, que puede ser con ejercicios específicos o calzado ortopédico (plantillas). En general, se recomienda el uso de zapatos cómodos, flexibles y anchos, sobre todo en la puntera, para permitir movilidad en los dedos. El tratamiento también puede ser quirúrgico en los casos más graves. Ramón Viladot, presidente de la Escuela del Pie de la Sociedad Española de Reumatología, recuerda que los pies cavos asintomáticos (no dolorosos o molestos) no deben tratarse con cirugía y, en todo caso, hay que esperar a que el pie crezca y se desarrolle completamente.


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viernes, 19 de agosto de 2011

10 consejos para educar con disciplina a nuestros hijos

"Es que mi hijo nunca me obedece". Si usted es de los que repite esa frase, ojo, está en problemas: puede ser que sus pautas de crianza no estén funcionando o que su hijo presenta problemas de salud.
Lo primero que se debe hacer es revisar la edad del pequeño, para confirmar que esté en la etapa de comprensión de palabras y de oraciones. Esta suele darse desde los 3 años de edad. Es por esto que es normal que antes de esta edad el niño no siga las recomendaciones dadas por los adultos.

Una disciplina eficaz a la hora de aplicar los límites a nuestros hijos es lo más importante. Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las normas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad.

10 consejos básicos para aplicar límites educativos

Cuando necesitamos decir a nuestros hijos que deben hacer algo y "ahora" (recoger los juguetes, irse a la cama, etc.), debemos tener en cuenta algunos consejos básicos:

 
1. Objetividad. Es frecuente escuchar en nosotros mismos y en otros padres expresiones como "Pórtate bien", "sé bueno", o "no hagas eso". Estas expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño. "Habla bajito en una biblioteca"; "da de comer al perro ahora"; "agarra mi mano para cruzar la calle" son algunos ejemplos de formas que pueden aumentar sustancialmente la relación de complicidad con tu hijo.

2. Opciones. En muchos casos, podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada para decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Te quieres duchar o prefieres bañarte?". "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos.

3. Firmeza. En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: "Vete a tu habitación ahora" o "¡Para!, los juguetes no son para tirar" son una muestra de ello. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Por qué no te llevas los juguetes fuera de aquí?"; "Debes hacer las tareas de la escuela ahora"; " Vente a casa ahora, ¿vale?" o "Yo realmente deseo que te limpies". Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar hecho", serás mejor cómplice de tu hijo si aplicas un firme mandato. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.



4. Acentúa lo positivo. Los niños son más receptivos al "hacer" lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el "no" o "para" dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grites"). Los padres autoritarios tienden a dar más órdenes y a decir "no", mientras los demás suelen cambiar las órdenes por las frases claras que comienzan con el verbo "hacer".

5. Guarda distancias. Cuando decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseñas el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

6. Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".

7. Sugiere una alternativa. Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. De este modo, puedes decir: "ese es mi pintalabios y no es para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel para pintar". Otro ejemplo sería decir: "no te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después". Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

8. Firmeza en el cumplimiento. Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

9. Desaprueba la conducta, no al niño. Deja claro a tus hijos que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir "eres malo", deberíamos decir "eso está mal hecho" (desaprobación de la conducta).

10. Controla las emociones. Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos con sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina consiste básicamente en enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si somos extremamente emocionales. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es contar un minuto con calma, y después preguntar con tranquilidad, "¿que ha sucedido aquí?". Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos nos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

Fuente consultada:

Teach your child to behave disciplining with love from 2 to 8 years.

Autor: Charles E. Schaefer, Ph.D., profesor de Psicología y director del Centro de Servicios Psicológicos en la Universidad de Fairleigh Dickinson.

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miércoles, 10 de agosto de 2011

Cuando está por llegar un nuevo hermano : Ideas para integrar a los nuevos hermanos en un ambiente de armonía

Por : Cecilia Galli Guevara

¿Cómo preparamos a nuestros hijos para la llegada de un hermano? ¿Cómo podemos fomentar una relación armónica entre ellos?

Cuando era chica y veía cómo se sumaban hermanitos a mi familia (soy la mayor de cinco hijos muy seguidos) le preguntaba a mi madre si “las mamás querían a todos sus hijos por igual”. Con esa pregunta general buscaba disimular mi miedo particular, disfrazándolo de curiosidad, de si ella seguiría queriéndome aunque debiera ocuparse de otros niños y niñas, más pequeños y mucho más demandantes que yo.

Esa misma pregunta me la hacían mis hermanas y algunas amigas (todavía sin hijos) cuando estaba por nacer mi segundo bebé: “¿lo querrás igual que al primero?”. Yo, muy tranquila, respondía: “¡claro que sí!”. Y por dentro pensaba si sería verdad. Claro que a mi segundo hijo ya lo quería desde que vi las dos líneas en la prueba de embarazo, y en el momento que me encontré con su carita olisqueándome al segundo de nacer, se unió a la bola indescriptible de amor que sentía por mi hijo mayor, no dividiéndola sino haciéndola más y más grande.

A pesar del amor que tengamos los padres, los niños –tarde o temprano– sentirán celos. Los celos son naturales, especialmente entre hermanos, que comparten las cosas más íntimas de la vida. Sabiendo esto, hay muchas formas en las que podemos ayudar a nuestros hijos a sentirse amados “igual” que sus hermanos, algo que es tan importante asegurarles cuando lo necesitan. Porque si bien a nosotros los padres este reclamo puede parecernos “tonto”, para los chicos la competencia con sus hermanos puede ser motivo de angustia y ansiedad profundas.

El hijo mayor fue hijo único: tuvo a sus padres en exclusividad y formó con ellos una tríada perfecta en la que él y sólo él (o ella) recibió todas las atenciones de sus progenitores. Cuando llega un nuevo hijo al hogar, el equilibrio de la familia se tambalea y cambia, para volver a organizarse de una forma diferente. Hay quienes explican la angustia que puede experimentar el hermano mayor haciendo una analogía fácil de entender para los padres: es como si el marido le dijera a su esposa que a partir de ahora traerá a otra mujer a vivir a casa, que deberán compartirlo todo, pero que las amará a las dos… Esta analogía no contempla lo positivo que sucede en nuestro caso, en el que se suma un ser más a la familia. Pero ilustra lo desplazado que puede sentirse un niño.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo mayor para que su ansiedad sea mínima? Durante el embarazo, cuando decidimos que es momento de contarle que va a tener un hermanito o hermanita, es bueno hacerlo hablando de “nuestra bebé” y no de “mi bebé”. De esta forma, ya estaremos incluyendo al hermano mayor en el proyecto.

Mantenerlo informado del progreso del embarazo, contarle cómo va creciendo su bebé y, si le interesa, llevarlo a las ecografías, hacerlo participar en la elección del nombre, también puede resultar beneficioso ya que estar al tanto de lo que sucede seguramente reducirá su miedo a lo desconocido. Si bien en muchos casos la ansiedad del hijo mayor crece proporcionalmente a la expansión de la barriga de la madre, darle la información que pide, hablar con él o ella sobre cómo será el momento del parto, contarle cómo nacerá su hermano, ayudará a que se sienta seguro e involucrado en todo el proceso. Es importante tener en cuenta que la información que se le dé al hijo debe ser no más de la que él requiera, y debe estar adaptada a su edad.

Uno más y suman…

Cuando el nuevo integrante de la familia ya está en casa, mamá va a pasar mucho tiempo con él. Puede ser un buen momento para que el padre pase más tiempo con el hijo mayor, haciendo actividades y proyectos “exclusivos para niños grandes”, en los que el “pobre” hermanito todavía no puede participar. Ir al cine, al zoológico o cocinar juntos, por ejemplo, harán al hijo sentirse atendido.

También es importante valorar su ayuda: si nos pasa un pañal, o si opina sobre el motivo del llanto de su hermano (en mi caso, mi hijo mayor llegó a estar en tan fina sintonía con su hermano que muchas veces tenía razón), agradecer su acción o su pensamiento.

En el momento de la lactancia es agradable incluir al hijo mayor, contándole cómo era él cuando era un bebé y sobre todos los cuidados que le deparábamos sus padres mientras se lo acuna con el brazo que queda libre.

El tiempo en exclusividad es algo más que podemos hacer con cada hijo, y también pasar tiempo jugando “exclusivamente” con todos los niños juntos: compartiendo, mediando en conflictos y ayudando a que el momento fluya sin peleas.

Para mantener la armonía

Todas las personas somos diferentes, y esto vale también para los niños. Cada chico tiene necesidades, intereses, gustos y viven etapas que le son propias y que lo diferencian de sus hermanos. Es fundamental aceptar esta diversidad y atender a los requerimientos de cada hijo, sin marcar diferencias de “importancia”. La necesidad de un niño puede ser más urgente que la de otro, o en el caso de un tema de salud puede realmente ser más importante. Sin embargo, no debemos hacerle sentir a ninguno de los hijos que lo que él o ella necesita no es lo suficientemente importante para sus padres. En el caso de los pedidos “caprichosos”, hay que descubrir cuál es el verdadero requerimiento oculto en el reclamo: probablemente sea un pedido de atención de nuestra parte.

También hay que evitar hacer comparaciones entre un hermano y otro enfatizando las virtudes de uno y los defectos del otro. Exigirle al mayor que sea un ejemplo de buena conducta para sus hermanos menores tampoco es bueno, ya que este pedido supone una fuerte presión sobre el hijo mayor. En la misma línea de acción, no es aconsejable pedirle al hermano mayor que ceda frente a los pedidos del menor “para que éste no llore”. En lugar de eso, establecer reglas claras y justas para el uso de los juguetes, por ejemplo, puede ayudar. Por ejemplo en el tema de la propiedad privada: si un hermano quería jugar con algo que le pertenecía a otro, debía pedirlo prestado; el dueño podía prestarlo o no, pero en última instancia era su decisión. Al tener esa libertad (de prestar o no), aprendimos armoniosamente a compartir nuestras pertenencias, y sin el “miedo” a que nos quitaran lo propio, el conflicto en este sentido casi no existía.

Ya adultos, mis hermanos y yo somos muy unidos. Somos amigos. Y pensamos que los hermanos son lo mejor que pudieron darnos nuestros padres. Ahora “del otro lado”, veo cómo se relacionan mis hijos entre ellos; y creo que formar una familia es un reto, un camino lleno de sorpresas, de cambios y de aprendizaje. Una de las aventuras más apasionantes que puede darnos la vida, una aventura sin glorias públicas que transcurre en la intimidad del hogar. Y que un hermano es el mejor regalo que un niño puede tener.

Tomado de Crianza Natural


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jueves, 12 de mayo de 2011

Un sitio para que los niños se comuniquen con familiares que están lejos


Family click es un espacio interactivo que permite a los niños, de forma privada, comunicarse a distancia con la familia.

En el sistema, disponible en español e inglés, los niños y sus familiares podrán video-chatear en un grupo familiar y privado mientras dibujan juntos, leen cuentos y se divierten viendo videos infantiles.

La familia puede también subir sus fotos y videos personales y verlos juntos, creando un “family room” virtual.

De momento cuentan con libros y videos de diferentes partes del mundo incluyendo España, Panamá, Argentina, México, Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico.

Sin publicidad ni enlaces, es ideal para uso infantil, siendo extremadamente intuitivo.



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martes, 28 de diciembre de 2010

Menúes para niños de 4 a 6 años


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A continuación una lista de platillos que pueden ofrecerse a los niños para que mantengan una alimentación balanceada y con los requerimientos necesarios para que crezcan sanos y fuertes.

En muchas ocasiones los padres, con un gran deseo de que el niño esté bien nutrido, hacen de la hora de la comida el momento de más tensión en el hogar, con angustia, ansiedades y reproches a la conducta del niño frente al alimento. Los niños tienen la sabiduría natural frente a sus necesidades fisiológicas.


Se come por necesidad, no por obligación
El hambre, que es la normal demanda del alimento, es diferente al apetito que es el normal deseo de satisfacer el gusto. La conducta alimenticia necesita una guía y nadie mejor que la madre para valorar este hecho de gran importancia en el crecimiento físico y emocional del hijo.

Ante el problema señalado existen varios manejos
- La hora de la comida debe ser agradable y necesaria para el niño.. Evitar que se condicione al castigo si no concluye el plato
- Ayude al niño ante la percepción de la comida. Sírvale en el plato más grande la misma cantidad de comida a modo que perciba poca comida dentro de su plato.
- Puede motivarle el poner la mesa, dejar que él mismo se sirva, y que decida y tenga autonomía sobre sus gustos alimenticios.
- Siempre que puedas permítale que coma con los padres para que se apropie de los hábitos alimenticios de su familia, asimilando la conducta y modelos de ésta.
- Permitirle escoger su menú puede influir en el éxito o fracaso de su alimentación. El éxito no significaría solamente que los alimentos ingresen al niño, sino el desenvolvimiento natural y saludable de la criatura al alimentarse.
- No permitirle complacencias y exquisiteces. Eso sólo ubicaría a usted y a su hijo dentro de otro problema. La hora de la comida tiene un lugar, un tiempo y un fin claro y necesario.

No pretenda que el niño coma la misma cantidad de alimento que vosotros. Deje que él decida y coma la cantidad de comida que necesita para satisfacer su hambre y desarrollar de forma sana sus gustos. Si el problema se hace crónico y llega a crear malestar emocional sin soluciones en la familia, por favor consulte un especialista.


martes, 5 de octubre de 2010

La paternidad después del divorcio

Tres hombres cuentan sus experiencias luego de la separación y explican cómo ser padres activos, aún sin vivir bajo el mismo techo.

Por Ana Clara Pérez Cotten

Daniel Guebel.

Escritor y periodista. 

Me derrumbo. Me derrumbo. Me derrumbo. Copiaría y pegaría la frase eternamente pero no soporto esa facilidad. Una posición cómoda: el sufrimiento injustificado. Claro que mi mujer acaba de abandonarme. (...) Querría otra cosa, seguro que sí. Pero no sé cómo hacer. El fracaso despliega sus alas gigantescas sobre todos los rincones de mi vida. Oscuro, oscuro. Ser para llorar.
Durante años nadie pudo decir que hubiese visto desprenderse una sola lágrima de mis ojos. Ahora mi hija me dice: “Papá, voy a vivir con mami y te voy a extrañar mucho y voy a venir a visitarte”. Y yo me encierro en el cuarto y oculto la cara entre las manos. Falta un día para fin de año (pasaron cinco entre una y otra fase) y hoy es la última noche que Ana duerme en casa.
Salimos a cenar a lo de unos conocidos. Ella está hermosa y contenta de usar su vestido de gasa; ríe y juega con sus amiguitos y cada tanto se sienta sobre mis piernas y me dice: “Papá te amo”. Después, en el taxi de regreso se durmió en mis brazos y cuando la cargué para bajarla sus dedos no soltaban un juego de ladrillos azul. No pude cambiarle la ropa y a la madrugada mojó su vestido blanco y las sábanas rosadas. Todavía no cumplió cuatro años y ya es 31 de diciembre y no va a vivir más conmigo. Vendrá sólo a visitarme.
A la mañana fuimos a una juguetería a comprar un salvavidas para cuando venga y se meta en la pileta de lona, y un cubre colchón, por si sigue mojando la cama, y una caja con veinticuatro marcadores de colores porque quería dibujar un arcoirirs. “Nadie me enseñó a dibujar un arcoirirs, papá.” Yo le enseñé y ella separó los marcadores en colores para hombres y para mujeres. Los colores claros eran colores de mujer, y además del pasto verde y el sol amarillo dibujé estrellitas negras.
Estuve una hora, dos horas, esperando que la madre pasara a buscarla y se fueran. Quería quedarme solo, terminar de una vez. Mi hija me pedía lo de siempre, un cuento con animales, que sea largo y que termina mal para todos. A medida que se iba acercando el momento en que Paula vendría, mi voz enronquecía, yo quería apartarme y no hablar. Al mismo tiempo, pensaba que recién iba a recuperar a mi hija, tenerla de verdad, cuando dejara mi casa. Mi hija siempre fue preciosa para mí. Desde que nació, el sinsentido del mundo se condensó hasta convertirse en un punto insignificante, y lo único que tuvo consistencia del ser, el brillo y la dimensión de lo existente, fue su presencia. Pero al mismo tiempo su realidad cotidiana se volvió un obstáculo para que la adoración que siento por ella se convirtiera en una totalidad suprema. Las veces que me enojé y le grité porque se portaba mal, las veces que le pegué...
Paula acaba de llevársela. En la despedida, yo le di un beso a Paula y Ana dijo: “Si se dan besos de novios yo no me puedo ir”. La madre le dijo: “Son besos de amigos” y después se volvió hacia mí y dijo: “Nunca vio que nos diéramos besos de novios”. Y se fueron de la mano. Yo me quedé en la puerta viéndolas irse y conteniendo las lágrimas. Ana llegó hasta la esquina y se dio vuelta y me saludó, me tiró un beso, sopló en el aire y después se volvió hasta su futuro.
Estoy solo y tengo que sobrevivir. Entro en mi casa, me tiembla la mandíbula. Empiezo a llorar, quiero gritar pero que no me escuchen los vecinos. Abrazo la pared, de golpe el dolor desaparece. Mi hija y mi ex mujer se borran en el aire. Siempre estuve sólo, no hay nada, nunca hubo nada. Ese cuerpito frágil y alegre diciéndome adiós. Mi hija tiende el puente de plata con la vida. Tengo que ir a comprar cosas: la casa no debe estar vacía cuando ella venga a visitarme”. Fragmento de su novela “Derrumbe”. (Mondadori).


Sergio Sinay.
Escritor y periodista.

La paternidad, en su sentido más profundo y trascendente, no se define desde la biología ni desde el estado civil. No basta con procrear para ser padre (o madre). Y la condición de separado o divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad, como la maternidad, es una función que se define por su ejercicio, por sus contenidos. Las funciones del padre incluyen la de agente socializador de sus hijos, la de instrumentarlos para salir al mundo, la de guiarlos en experiencias iniciáticas, la de transmitir, a través de su conducta, valores esenciales para la convivencia y el desempeño en el universo externo y la de ponerlos en contacto vivencial con manifestaciones de la emocionalidad masculina.

Intencionalmente no he mencionado las funciones de proveedor material o de protector físico, a las que nuestra cultura redujo durante mucho tiempo, pobre y tristemente, el papel del padre. A tal punto este mandato impregnó a generaciones enteras de varones y mujeres, que aun hoy, más allá de discursos psicológicamente evolucionistas o de posturas progresistas en el discurso (aunque no tanto en las conductas) estos atributos siguen apareciendo ante el padre varón como exigencias ineludibles. Pero lo cierto es que un padre cumplirá sus funciones si se conecta con todas las áreas que mencioné anteriormente y si se compromete de hecho con ellas.

Sin ese cumplimiento, la paternidad (como la maternidad cuando sus funciones específicas están desatendidas) será un simple acto o accidente biológico. Por lo demás, un padre puede separarse de la madre de sus hijos, sin divorciarse de ellos. El ejercicio de la paternidad (como el de la maternidad) en su sentido esencial requiere de conciencia y voluntad. Es un ejercicio de responsabilidad, no en el sentido de carga u obligación, sino en el de elección y capacidad de respuesta ante los efectos de esa elección. Hay divorcios más difíciles y otros más fáciles. En algunos los hijos se convierten en proyectiles de una batalla entre sus padres o en botines de sucesivas rapiñas emocionales con las que éstos procuran dañarse. Y hay separaciones en donde los ex cónyuges no olvidan que fueron responsables en la creación de la vida de sus hijos y responden pensando ante todo en lo mejor para los chicos. En los primeros casos, los padres varones suelen apartarse (por propia voluntad o por manipulación materna) de sus hijos. En los segundos ejemplos, encuentran nuevos y nutricios modos de continuar presentes (y funcionales) en la vida de ellos.

En ambas situaciones conviene recordar dos cosas: La paternidad es una construcción, adquiere significado a través de acciones y de presencia, va más allá de enunciados y de comprobaciones biológicas. Todos los hijos son elegidos (“descuidarse” es una forma de elegir) y su presencia es una pregunta personal y dirigida que sólo el padre (y la madre) pueden responder.

Un padre separado, entonces, no es menos padre y su situación puede ser el puntapié para convertir su paternidad en un ejercicio activo, conciente y responsable porque a veces, cuando está asegurada la rutina de vivir bajo el mismo techo, esto no ocurre. Vivirlo así es, casi, una decisión moral.


Julio Trucco.
Fundador de la Asociación de Nuevos Padres. 

En 1987 me divorcié siendo padre de dos hijos de dos y tres años. A partir de ese momento tuve la oportunidad de experimentar cómo es ser un padre separado. Hay mil preparativos para casarse pero para separarse, ninguno. Quise seguir criando a mis hijos, no me conformaba con sólo visitarlos. Pretendí pasar tiempo con ellos, no sólo “tiempo de calidad” sino cantidad de horas. Decidí ocuparme de sus necesidades y además, pagar alimentos. Pero como cualquier persona que va en contra de las costumbres de la época, sufrí los rigores de una sociedad y de una jurisprudencia sexista. En ese momento, el estereotipo masculino era el del padre proveedor y la madre cuidadora y oponerse era ir en contra de lo establecido. El litigio judicial incluyó cientos de horas de audiencias, entrevistas, testimoniales, denuncias, ejecuciones sumarias y embargos.

En 1995 escribí una carta de lectores al diario Clarín en la que contaba mi experiencia. A los pocos días, muchos padres que se sentían identificados con mi situación se pusieron en contacto conmigo. Una tarde nos reunimos casi doscientas personas con la misma problemática. Nos organizamos y fundamos ANUPA (Asociación de Nuevos Padres). No nos conocíamos, teníamos distintas posiciones económicas y niveles culturales, pero no necesitábamos abundar en detalles para entendernos.

Nos preguntábamos: ¿Cuántos niños pierden la cotidianeidad de un vínculo tan importante en detrimento de su propia psiquis? ¿Por qué el rol del padre después del divorcio es objeto de la manipulación de letrados, funcionarios judiciales, ex cónyuges y de la prensa?

Hoy, a veinte años de mi separación, veo que cada vez son más los padres que quieren participar activamente en la crianza de sus hijos. Los medios también muestran un nuevo prototipo de padre, más tierno, cariñoso y afectivo. Los modelos anteriores, en cambio, auspiciaban figuras tradicionales de "jefes de familia" distantes. Los nuevos arquetipos de padre luchan por sus hijos, se preocupan por ellos, marchan con sus bebés sujetos al pecho o se levantan por la noche para atenderlos. Los cambios en los roles son fácticos, resta que las leyes y la jurisprudencia de familia reflejen los cambios que ya se dan en la realidad.

Creo que la tenencia compartida tiene algunas desventajas. Muchos padres divorciados acuerdan compartir la crianza de sus hijos, pero su verdadera aspiración es obtener una tenencia monoparental. Quieren que el menor elija a uno y descarte al otro. Esta situación provoca que traten a su hijo como un verdadero “niño divino”. Y con ese objetivo en la mira, cualquier seducción es insuficiente. No lo castigan cuando corresponde por miedo a perder terreno ante el otro.

Desde ANUPA difundimos la opción de la tenencia compartida de los hijos como una opción más después de la separación de los padres. Consideramos que una opción tan importante como compartir la crianza de los hijos del divorcio, no puede estar fuera de la letra de la ley.

Consejos para padres divorciados

1) No divorciarse de los hijos.
Distanciarse de la madre no implica separarse de los hijos. La condición de divorciado no hace a un padre menos padre. La paternidad es una función que se define en su ejercicio.

2) El nuevo papá.
El modelo de paternidad tradicional auspiciaba padres distantes, poco dados a las caricias y los juegos. Los nuevos arquetipos luchan por sus hijos, cambian a los bebés y se levantan para atenderlos.

3)El papá multifunción.
Trascender el rol de proveedor material y cumplir otras funciones como guiar, transmitir valores para el desempeño en el universo externo y vincular a los chicos con la emocionalidad masculina.

4) Cantidad y calidad.
Es importante que un padre pase tiempo con sus hijos. El concepto “tiempo de calidad” es engañoso porque un vínculo sólido se construye cuando ambos comparten los detalles de la vida cotidiana.

5) Otra oportunidad.
La separación puede ser el puntapié para convertir la paternidad en un ejercicio activo y responsable. A veces, la rutina de vivir en la misma casa, afecta el papel del hombre en la crianza de los hijos.

6) No pedir permiso.
Muchos hombres esperan que las madres habiliten su rol cuando en realidad deberían asumirlo sin pedir permiso. La paternidad es un derecho que se adquiere cuando nace un hijo.

7) Dejar de ser hijo.
Cuando un hombre se convierte en padre, abandona el rol de hijo y se conecta con otros aspectos de la masculinidad. Un adulto sabe asumir su responsabilidad y dar protección y apoyo emocional.

8) Poner límites.
Un padre debe poner límites, establecer normas y códigos y orientar. La separación no debería convertir a un papá en un seductor de sus hijos con la mirada más atenta en el divorcio que en su rol.

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